TUXTLA GUTIÉRREZ.- “Yo le doy el voto de confianza, pero le diré que no voy a bajar la guardia… No sabe lo que me duele esta situación, si tengo que llegar hasta la presidenta, lo haré”, le manifestó Anahí García Alfaro al gobernador Eduardo Ramírez Aguilar, al término de un acto público en Tapachula, hace dos semanas.
Anahí solo pide justicia para su hija Beany Lozano García, de 18 años de edad, quien el pasado 6 de abril recibió un disparo con arma de fuego a la altura de la oreja izquierda, en lo que al principio parecía haber sido un ataque armado.
Sin embargo, de acuerdo con las pruebas de criminalística de campo, todo indicaba que el mismo novio, identificado como José Manuel, mejor conocido como “Tito”, accionó su pistola para acabar con la vida de la estudiante de segundo semestre de la licenciatura en Administración en la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach). Luego, él huyó, pero antes subió los vidrios de la camioneta blanca y ahí la abandonó.
Te podría interesar
Según Anahí y las pruebas, el agresor efectuó otros disparos, pero al vehículo, para simular que fueron atacados por hombres en motocicleta, “pero se descubrió que él disparó desde dentro”.
También lee: México suma 94 feminicidios en 2026 y más de 11 mil agresiones a mujeres.
AÚN ESTABA CON VIDA
No obstante, Beany quedó malherida durante toda la madrugada del lunes 6 de abril, y fue hasta la mañana de ese día que vecinos dieron parte a las autoridades sobre la presencia del vehículo y una mujer en su interior en un camino del cantón Omoa.
Ella aún respiraba.
De emergencia, fue llevada primero al Hospital Regional de Tapachula, en calidad de desconocida, pero luego sus seres queridos, ya enterados de que se trataba de ella, la sacaron de ahí y la trasladaron a una clínica particular, donde el 17 de abril la joven perdió la vida.
Anahí cuenta a La Silla Rota que todo le pareció extraño, pero poco a poco obtuvo pruebas que relacionaban a “Tito” con la muerte de su hija. Primero -recuerda- observó en un video de la entrada del fraccionamiento donde viven, en Tapachula, cuando llegó la camioneta conducida por su entonces yerno.
Sumida en depresión luego de que en diciembre de 2023 su hijo falleciera en un accidente, confiesa que ahora “no tengo nada qué perder”, y que buscará por todos los medios que la justicia llegue para Beany, a quien califica como una hija amiguera, sonriente y que deseaba superarse.
Anahí no se ha cansado de que el presunto feminicida sea detenido. Ante ello, ha encabezado marchas pacíficas, pega de fotografías con los datos del agresor y otras acciones que le den celeridad al caso.
EVITAR EL “MANOSEO” DE LA CARPETA
Incluso, logró que la carpeta de investigación 0089-102-0520-2025 ya no estuviera en manos de servidores públicos de la Fiscalía de Distrito con sede en la región del Soconusco, sino que pasara a manos de la Fiscalía de Feminicidio.
Para Anahí, su esposo y otros familiares, los funcionarios de su región prácticamente fueron responsables de que “Tito” huyera y ahora sea prófugo de la justicia. En pocas palabras, solo le dieron tiempo de escapar.
Además, confiesa que el joven, también de 18 años, fue presuntamente ayudado por su padre y abuelo, quienes en todo momento dijeron que no sabían dónde estaba el agresor.
El pasado 5 de mayo, Jorge Luis Llaven Abarca, fiscal general del estado, le dio más certeza a los familiares de Beany: se publicó una ficha de recompensa de medio millón de pesos para quien o quienes den informes del paradero de José Manuel Rubio Santini, alias “El Tito”.
“Esa ficha se pidió siempre, pero hasta el pasado martes la lanzan, ya pasó mucho tiempo, pero espero que ayude, que llegue a cada rincón del país, de Centroamérica, para ver si dan con el paradero de este tipo. Pero mientras no lo agarren, seguiré caminando, luchando, porque mi tirada es llegar ante la presidenta del país”, aclara la madre, quien intuye que posiblemente su hija descubrió una infidelidad de su pareja y por eso ocurrió la agresión.
También lee: Supuestos funcionarios amenazan a madre tras pedir investigación de feminicidio.
NO SUPERABAN LA MUERTE DE GAEL, CUANDO OCURRE LO DE BEANY
Ni Anahí, ni su esposo habían superado el deceso de Gael, su hijo, cuando sucede lo de Beany. “Como familia no supimos sanar esa parte, mi marido se refugió en el rancho, y yo trataba de estar mucho con mi hija, llevarla a la escuela, estar pendiente de ella”, recuerda.
Pese a que tenía lapsos complicados con la depresión, Anahí refiere que el tener a Beany le daba fuerzas de seguir viviendo, y sobre todo cumplir un sueño con ella, viajar a Tijuana y radicar allí por un tiempo.
“Sabía que mi hija tenía mucho futuro, por eso, cuando terminara su carrera, la intención era irnos para allá, pero llegó este desgraciado y acabó con todo”.
Hasta el momento, el presunto feminicida sigue prófugo, en espera de que alguien “dé el pitazo” de dónde pueda estar y lo capturen y, de esa manera, pague por lo que le hizo a la joven tapachulteca.
