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Sufre infarto y el IPN lo expulsa; promueve amparo y denuncias

Profesor del IPN pidió permiso para una cirugía de corazón, era estudiante de doctorado en ESIME Zacatenco al regresar le negaron continuar. Tras esta negativa, obstaculización y rechazo a sus trámites promovió un amparo y presentó una queja contra el IPN en la Secretaría de Anticorrupción

ESIME Zacatenco
ESIME ZacatencoCréditos: Especial
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A pesar del augurio pesimista que arrojó el diagnóstico médico, Eduardo Alejandro Cruz Ortiz sobrevivió a una cirugía a corazón abierto. Sin embargo, su institución, el Instituto Politécnico Nacional, lo dio de baja de un programa de doctorado debido a las faltas derivadas de la cirugía y ahora libra una guerra legal frente a la burocracia.

En marzo del año pasado sufrió su primer infarto. No lo sabía entonces, pero su válvula mitral no funcionaba. Tenía insuficiencia cardíaca. Los médicos le dijeron que la cirugía era de muy alto riesgo y que existía la posibilidad de que no despertara. Él tenía entonces dos hijos de dos y tres años.

Le dijeron también que evitara el estrés, que dejara el trabajo, que se tomara una pausa. Pero llevaba cuatro años peleando por su base como docente y no podía permitirse perderla. Así que pidió una baja extemporánea en el doctorado, luego una baja en periodo electivo, y se aferró a lo que tenía prioridad: su vida.

El 8 de agosto fue operado. Sobrevivió. Pero vive con secuelas. Respirar le duele, caminar le duele, hablar le duele. No puede cargar a sus hijos por mucho tiempo. Y su mente, dice, no da para mucho.

Aún así tuvo que hacer todos sus trámites para continuar con su doctorado. Nunca pidió un trato especial. Sólo pidió una atención humanista. No la recibió.

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El cambio de programa que le ocultaron

Antes del infarto, Eduardo había ingresado al programa de doctorado en Ciencias en Ingeniería Mecánica en el periodo A2 24, a principios de 2024. Él es egresado de la maestría en Ingeniería en Sistemas, pero por recomendación de un compañero y del doctor Eduardo Oliva López, quien sería su asesor, se inclinó por mecánica.

El primer semestre lo cursó sin problemas. El entonces coordinador, Juan Gabriel Barbosa Saldaña, les informó que el programa de mecánica quedó fuera del padrón de excelencia del entonces Conacyt, que permite a sus estudiantes contar un ingreso, y que no había becas. Eduardo decidió quedarse. Barbosa le prometió que si el programa regresaba al padrón, lo postularía.

Pero algo empezó a fallar. Su asesor, el doctor Eduardo Oliva, le asignó una materia que él ya había cursado en la maestría: Administración con enfoque táctico estratégico, en la que obtuvo calificación de 9. Eduardo se negó, pero el doctor Oliva fue claro en que, si no la tomaba, no le firmaba los papeles. “A regañadientes, la metí", cuenta.

Luego, el doctor Oliva le dio todas las materias del programa de Sistemas, aunque él estaba inscrito en Mecánica. Eduardo dejó de estar a gusto. No iba a saber nada de mecánica y el examen del predoctorado sería un problema. Decidió entonces ejercer su derecho y solicitar un cambio de programa, de Mecánica a Sistemas. Ese cambio fue aprobado por el colegio de profesores. Pero nadie le avisó.

Incluso le mintieron, pues cuando, después del infarto y las bajas, se acercó a la coordinadora de Sistemas, la doctora Claudia Hernández Aguilar, ella le dijo que su cambio no había sido aceptado. Eduardo lo creyó. Tiempo después, el encargado de coordinación de Mecánica, Enrique Lezama, le imprimió el documento oficial en el que constaba que el colegio de profesores había avalado su cambio.

Negativa de la beca

Cuando mecánica regresó al padrón de becas, ahora bajo el nuevo nombre de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI) el nuevo coordinador, el doctor Guillermo Urriolagoitia Sosa, le dijo que lo postularía si cumplía los parámetros.

Eduardo cumplía. Así se lo confirmaron en las oficinas centrales del organismo, en Insurgentes Sur. "Tú cumples con todos los parámetros, solamente es que la coordinación te postule", le dijeron. Pero el doctor Urriolagoitia no lo postuló. Nunca le dio una razón por escrito. Sólo verbalmente: "No se te va a postular porque no cumples".

Eduardo le refutó con la convocatoria en la mano. Le explicó que no pedía la beca institucional del Politécnico que sí tiene restricción para trabajadores, sino de la Secretaría. 

El comité tutorial que no le dejaron presentar

Para entonces, Eduardo ya había presentado su tesis a sus asesores —los doctores Germán Aníbal Rodríguez, Miguel Patiño, Luis Rivera y el propio Oliva—. Los recibieron. Le dieron el visto bueno. Pero el doctor Oliva comenzó a poner condiciones.

Primero le dijo que no podría presentar su comité tutorial porque no estaba inscrito. Eduardo le mostró su captura de pantalla del sistema del Politécnico, donde aparecía como "alumno inscrito". El doctor Oliva respondió: "Eso no es oficial, yo quiero un papel firmado".

El papel firmado era un formato de seguimiento para alumnos con beca. Eduardo no tenía beca, precisamente porque no lo postularon. Pero le exigían ese documento para presentar su comité, y no podía firmarlo sin beca.

Acusa que incluso le han dicho que existe la instrucción de no aceptarte ningún papel.

El encuentro con el jefe de posgrado

Eduardo acudió entonces con el doctor Eloy Ramírez García, jefe de la Sección de Estudios de Posgrado e Investigación- No es la primera vez que su nombre aparece en denuncias por trato discriminatorio. Estudiantes de posgrado lo han señalado antes, cuenta Eduardo.

El doctor Ramírez le dijo que ya sabía de su caso. Eduardo le explicó que había reprobado dos unidades de aprendizaje, sí, pero que una de ellas era la materia que ya había cursado en maestría y que lo obligaron a tomar. Que era ilógico aprobar con nueve en maestría y reprobar en doctorado la misma materia.

Le señalaron que estaba atrasado en su tesis, en su documentación y en las asistencias para realizar trámites. El profesor indica que le recordó que acababa de pasar por una cirugía.

"Sólo le dije: espero en Dios que algún día sienta lo que yo sentí", cuenta, y se le quiebra la voz al recordarlo.

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"Ustedes son verdugos, juez y parte"

El 31 de enero de este año, el IPN notificó a Eduardo su baja definitiva del programa de doctorado. El argumento fue que reprobó dos unidades de aprendizaje.  El reglamento del Instituto establece que reprobar dos unidades implica la pérdida del lugar en el programa y la imposibilidad de cursar otro doctorado en cualquier escuela del Politécnico.

Eduardo no discute el reglamento, lo que discute, apunta, son las irregularidades de fondo señala que lo obligaron a tomar una materia que ya había cursado, que le ocultaron su cambio de programa aprobado, que le negaron la postulación a la beca sin justificación, que le exigieron un formato sin tener beca, que le impidieron presentar su comité tutorial con pretextos administrativos, sin tomar en cuenta que las ausencias fueron por su incapacidad, que lo humillaron y que, cuando todo falló, usaron su propia condición médica para desestimar sus derechos.

Por eso promovió un juicio de amparo ante el Juzgado 17 Administrativo. Por eso decidió llevar su caso al Órgano Interno de Control del IPN y a la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno. Y hoy pide que se le permita reinscribirse al doctorado y que se documenten las prácticas que, dice, son sistemáticas.

Añadió que dentro de la comunidad politécnica circulan otras denuncias. Hay una práctica, dice Eduardo, que varios coordinadores de los programas de Sistemas y Mecánica repiten que no aceptan estudiantes que no sean de su círculo para ingresar al doctorado. Un filtro invisible. Una "mafia", la llama.

Hoy, Eduardo no puede cargar a sus hijos por mucho tiempo. Hasta caminar le duele. Pero sigue yendo a dar clases, cumpliendo con su trabajo. Añade que seguirá con esta batalla legal.

Pide tres cosas, primero que se le permita reinscribirse al doctorado del que fue expulsado, que se investiguen las prácticas de discriminación y corrupción que denuncia, y que el IPN “se parezca un poco más a sus principios. El Politécnico es bondadoso, pero las personas que ahorita lo manejan lo han hecho pedazos", destaca.

IPN atiende caso 

Las autoridades del Instituto señalaron que están enterados del caso y le dan seguimiento a través de la Oficina del Abogado General.

"Siempre anteponiendo los derechos de las y los estudiantes, esta institución se mantendrá atenta a lo que resuelva el juez e invariablemente acatará la resolución que determine la autoridad judicial", indicaron cuando se solicitó información al respecto.