LITERATURA

Gonzalo Celorio recibe el Premio Cervantes 2025 ante los reyes de España

El escritor fue distinguido por su trabajo integral: "creador, maestro y lector apasionado" y su obra que es "al mismo tiempo una memoria del México moderno y un espejo de la condición humana"

El jurado del premio, dotado con 125 mil euros, le ha distinguido como 'escritor integral: creador, maestro y lector apasionado'.
El jurado del premio, dotado con 125 mil euros, le ha distinguido como "escritor integral: creador, maestro y lector apasionado".Créditos: EFE
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El escritor mexicano Gonzalo Celorio recibió de los reyes de España el Premio Cervantes 2025, el más importante de las letras hispanas, en una ceremonia que se celebra en el Paraninfo de la madrileña Universidad de Alcalá de Henares.

El premiado, que llegó al recinto con más de una hora de antelación, fue recibido con honores por una compañía militar mixta liderada por la Brigada de paracaidistas y con una sección de cada uno de los tres ejércitos.

El jurado del premio, dotado con 125 mil euros, le ha distinguido como "escritor integral: creador, maestro y lector apasionado" y autor de una obra que es "al mismo tiempo una memoria del México moderno y un espejo de la condición humana".

El escritor tiene previsto pronunciar un discurso sobre la literatura del yo y la memoria y sobre su lectura del 'Quijote', centrada en el sentido del humor y la libertad.

Celorio fue parte del movimiento estudiantil de 1968 en México, un episodio que marcaría su generación. Hoy, con el reconocimiento del Cervantes, se consolida como una de las figuras más representativas de las letras en español. “Estoy entusiasmado. Estoy abrumado y agobiado. Quiero disfrutar estos días. Quiero que pasen”, confiesa.

"La nacionalidad mexicana no puede disociarse de la historia y cultura españolas"

En su discurso de aceptación, el escritor aseguró que "la nacionalidad mexicana no puede disociarse de la historia y la cultura españolas". 

"México es parte sustancial de lo que Carlos Fuentes denominó felizmente 'el territorio de la Mancha'", afirmó en una ceremonia celebrada en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid).

Recordó que, tras la independencia, su país quiso articular una literatura propia en una lengua que "inopinadamente" sintió ajena, "cuando, sin ella, ni México ni ningún otro país hispanoamericano habría podido configurar su nacionalidad".

El discurso del séptimo autor mexicano en recibir la más importante distinción de las letras hispanas se centró en elogiar el humor y la libertad en Cervantes y en reivindicar "la literatura del yo" más allá de los límites que establecen los géneros estancos.

Comenzó, no obstante, con un emocionado recuerdo de su padre en el lecho de muerte, hace 64 años, y el momento en que se despidió de él. Fue el último en hacerlo de los doce hermanos y éste le dijo: "Tú llegarás, hijo (...). Si no puedes, yo te empujo".

Con Cervantes mirándole "de reojo", evocó cómo el autor del Quijote, a través del humor, "disecciona la esencia de la condición humana" y su defensa de la libertad entendida como "la soberanía del individuo frente a la autoridad" y "frente a los desafueros que puede cometer el poder".

"La novela cervantina rompe con todas las ataduras que pudieran aprisionar el género", señaló, antes de mencionar el Quijote como paradigma de esa libertad, un libro de caballerías que parodia los libros de caballerías y que alberga poesía, prédica, ensayo o crítica literaria.

Para el mexicano, la "literatura del yo" que él ha practicado, se ejerce desde esa "promiscuidad", mezclando ensayo, novela y memoria. Y se refirió a su trilogía familiar, formada por 'Tres lindas cubanas' (2006), 'El metal y la escoria' (2014) y 'Los apóstatas' (2020), que articula su "poética narrativa" y en la que evoca sus orígenes asturianos y cubanos.

Recordó que su abuelo salió de un caserío de Asturias a mediados del XIX para "hacer las Américas" y que su abuela materna nació en La Habana "cuando ésta era una provincia española". De su padre resaltó que le escribía a su madre una carta de amor todos los días, aunque ambos estuvieran en casa.

A su juicio, las historias de sus ancestros, que sufrieron los trastornos de la revolución mexicana y de la guerra civil española, tienen un componente épico que ejercieron con naturalidad y sin conciencia. Son "historias de migración y de exilio, de bonanzas ubérrimas y latrocinios arteros, de vicios inconfesable y amnesias enajenantes", subrayó.

En sus libros, Celorio parte de la realidad pero modifica nombres, fechas y parentescos, deja volar su imaginación y da paso a "hipérboles, falacias, invenciones". El escritor consideró que la novela es "el género indagatorio por excelencia" y "un ejercicio de alto riesgo" que le ha llevado a averiguar sucesos "pavorosos" como "adulterios escondidos, homicidios encubiertos, abusos pederastas".

Celorio celebra el español como “un milagro”

Su obra revela una constante: la transmisión del conocimiento y la fascinación por la belleza, entendidas como una cadena en la que maestros forman alumnos que, con el tiempo, se convierten en nuevos formadores. Esa continuidad define tanto su literatura como su vocación académica.

El autor destaca la dimensión del español como lengua global. Subraya que es posible recorrer más de 12 mil kilómetros, desde el Río Bravo hasta la Patagonia, atravesando múltiples fronteras sin perder la comprensión del idioma.

A su juicio, esta unidad es un fenómeno excepcional que no ocurrió por casualidad. Durante el siglo XIX, el español pudo fragmentarse en distintas variantes, como sucedió con el latín, pero se mantuvo cohesionado en gran medida gracias al trabajo de las academias lingüísticas.

Más allá de su función comunicativa, Celorio afirma que el español constituye una identidad compartida. “No es solo un mecanismo de comunicación, es una manera de ser y entender el mundo”, sostiene. También enfatiza que, aunque llegó con las expediciones europeas, no fue la lengua de la conquista, sino que se consolidó posteriormente como idioma de las naciones independientes.

Trayectoria entre la academia, el exilio y la literatura

Desde 2019, Celorio dirige la Academia Mexicana de la Lengua, institución a la que ha dedicado más de 30 años. Su semana previa al Cervantes inició con encuentros con la prensa en el Museo Nacional Reina Sofía, donde también recordó a Beatriz de Moura, su editora en España, recientemente fallecida.

El autor rememora su primer viaje a España en 1978, cuando tenía 30 años y comenzaba a impartir un curso de Historia de la Cultura Hispánica. Recorrió espacios cercanos al Camino de Santiago, descubrió el arte románico y pasó por Asturias y Sevilla, en una experiencia que describe como profundamente significativa.

Su vínculo con España está marcado por el exilio republicano, que influyó en su formación intelectual. Aunque su familia no fue exiliada, su entorno estuvo rodeado de figuras que sí lo fueron, lo que permeó su visión cultural. Incluso su paso por el Colegio de México se conecta con esta herencia, ya que la institución fue creada para acoger a intelectuales exiliados.