Omar García Harfuch, secretario de Seguridad Ciudadana federal, quizá debiera estar enterado de que en el auditorio Alberto Bailleres del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) se reunieron 5 ex directores del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) y hoy rebautizado como Centro Nacional de Inteligencia (CNI) bajo sus órdenes.
Debiera estar enterado porque Alejandro Alegre Rabiela, Jorge Carrillo Olea, Eduardo Medina Mora, Jorge Tello Peón y Guillermo Valdés Castellanos presentaron el libro La seguridad nacional en México, reflexiones y propuestas desde la experiencia, y alertaron sobre la necesidad de que se entienda la diferencia entre seguridad nacional y seguridad pública.
Alejandro Alegre y Carrillo Olea advirtieron del error que implica que el CNI esté en la buchaca de la oficina a cargo de García Harfuch.
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“¿El Cisen tiene ojos oídos y personas para hacer lo que tiene que hacer?
Si. Pero los tienen mirando a un lugar distinto al que deberían. Están viendo la liga de futbol mexicano de ascenso en lugar de la liga premier europea… Si a ellos los ponen a producir inteligencia de seguridad pública no es problema de ellos, es del tomador de decisiones. Tenemos un problema y no es una crítica sino el ánimo de proponer soluciones”, expuso Alejandro Alegre.
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Carrillo Olea también advirtió el problema. Pero fue más directo al señalar que parte de la desgracia que vivimos es pensar que con que los militares se hagan cargo de la seguridad ya está resuelto el problema. Carrillo Olea es general del Ejército mexicano, además de ex gobernador, aunque este último cargo fue objeto de críticas porque Morelos vivió un momento de auge en su gestión como gobernador.
“Mientras no entendamos que la seguridad nacional no es en el sentido de seguridad federal”, agregó Carrillo Olea. Indicó que la sociedad está distante de este tema y aunque la presentación del libro la vio como un asunto académico, enfatizó que la sociedad debiera estar implicada en la agenda.
“La sociedad mexicana dice basta ya de hacer y rehacer cada seis años, de sube la pelota y la vuelven a tirar (…) pero no hay una sociedad reclamante y acusativa de lo que no estás haciendo. Duele decirlo: el gabinete de seguridad que se reúne a las seis de la mañana (en Palacio Nacional) es la redacción de un periódico porque analizan el caso de la señora que atropellaron y el gabinete de seguridad se conmueve, (eso) es la redacción de un periódico de tercera y no nos preocupa la seguridad nacional. ¿Qué pasa a las seis de la mañana? Editamos un periódico. ¿Dónde está el gabinete de seguridad? ¿Quién conoce una agenda de riesgos, quién la critica? Hagamos participar a la sociedad, pero evitemos editar el periodo periódico de mañana”, sentenció Carrillo Olea.
Eduardo Medina Mora dijo que una parte sustancial del país está dominada por instancias extra estatales, de la delincuencia organizada, particularmente. Y agregó: “Destruir una institución toma un instante, construirla toma una generación”.
Medina Mora dijo que el libro es un esfuerzo extraordinariamente pedagógico para distinguir entre seguridad pública y nacional porque a veces los políticos no distinguen esta diferencia conceptual.
“Con Vicente Fox (2000-2006) se tenía desconfianza porque se pensaba que se usó para vigilar a los políticos. Yo hice una evaluación y mi primera conversación con Fox me dijo que qué había encontrado y le dije que era una institución de Estado, con disciplina y que ha servido al Estado mexicano de manera institucional, pero no se ha podido defender de pedidos ilegítimos y no estaba blindada legalmente para ello. Por eso le dije que debía preservarse y (Fox) puso cara de incredulidad. Por eso es importante hoy esa pedagogía de que es la seguridad nacional y que es la seguridad pública”, comentó Medina Mora.
Eduardo Medina Mora ha sido señalado por Andrés Manuel López Obrador de haber estado implicado en el caso de los videoescándalos que exhibieron a colaboradores de López Obrador recibiendo dinero en efectivo, René Bejarano, Carlos Imaz, y que fue el preludio para la elección presidencial de 2006.
Jorge Tello Peón dijo que se busca abrir un campo de reflexión sobre el tema para ver cómo sí, de lo que tenemos que hacer, articulando lo que se tiene qué hacer y lo que “se está dejando de hacer”. Dijo que quizá está bien el CNI en la oficina de Omar García Harfuch, pero, entonces, lo aconsejable es crear otra instancia de inteligencia civil.
Guillermo Valdés Castellanos comentó que alguien cercano a López Obrador “me dijo que tenía miedo porque AMLO quería desaparecer al Cisen porque le dijo que era ´un nido de espías´. La seguridad nacional se mira como inteligencia, que es el sustento para mantener su territorio, su población, y a la hora de hacer la relación debemos pensar en pensamiento estratégico. Vayamos a discutir seguridad nacional”.
Valdés También dijo que el Estado mexicano no invierte lo suficiente en inteligencia. Cuando aparecen riesgos graves como el narco o el crimen organizado o Estados Unidos, “lo que tenemos que imaginar esos nuevos riesgos, imaginar más inteligencia”.
Durante la presentación del libro en el auditorio Alberto Bailleres, que estaba lleno en su totalidad, la moderadora Ana María Salazar preguntó cuantos de los asistentes habían trabajado en el Cisen y muchas manos se levantaron. Reunir a 5 ex directores del “nido de espías”, como decía López Obrador, o como sospechaba Fox, no es común.
Alejandro Alegre dijo que para ser más autocríticos se necesitarían libros más voluminosos que el presentado. Urgió también, como Carrillo Olea, que hace falta participación ciudadana en esta agenda. “Y esto también es responsabilidad del Estado: no hemos construido un mensaje sencillo, comprensible y repetir, repetir y repetir para que esto se interiorice y genere compresión de los problemas y para lograr participación ciudadana”, agregó Medina Mora.
Por cierto: nunca mencionaron el nombre Omar García Harfuch.
VGB
