El Partido Verde Ecologista de México desde hace mucho tiempo debió haber perdido su registro ante el Instituto Nacional Electoral (INE) por violaciones sistemáticas a la ley, dice Jesús Garza Onofre, investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, y coautor, junto con Sofía Vázquez Sánchez del libro “La Mafia verde, traición, política y escándalos del PVEM”.
En entrevista con La Silla Rota, Garza Onofre recuerda una larga lista de escándalos protagonizados por el Verde, dirigido por una sola familia: la de los González Torres, primero el padre y fundador, Jorge González Torres, y desde 2002, por Jorge González Martínez, “El Niño Verde”.
La vida del partido ha estado rodeada de escándalos, desde el video en que una voz anónima ofrecía 2 millones de dólares al “Niño Verde” por conseguir un permiso para hacer construcciones en Cancún, hasta ser el partido que pagó la multa de mayor monto por violar las leyes electorales.
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Pero hay escándalos institucionales que van más allá del propio PVEM. El solo hecho de que el partido haya podido forjar una alianza para la presidencia de la república con el PAN (2000), con el PRI (2006, 2012 y 2018) y con Morena (2024), es suficiente para, por lo menos éticamente, hacerle un reproche y que no tenga ninguna posibilidad de que vuelva a competir, plantea Garza Onofre.
“En una de las conclusiones del libro lo tildamos del fracaso del sistema de partidos en México”, expresa.
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El PVEM es un partido que crecido sin pausa en estados como Chiapas, Quintana Roo y San Luis Potosí y esos votos le permitieron echar abajo, junto con el Partido del Trabajo, la reforma electoral propuesta por la presidenta Claudia Sheinbaum.
Carecen de ideología
El Verde funciona por sus alianzas políticas, porque en su desarrollo e historia. Por eso se opuso a la reforma electoral porque impacta presupuesto de los partidos y no solo eso, sino también en la repartición de los escaños de representación proporcional.
Una de las prácticas que lo caracteriza es que se dice ambientalista y usa esa bandera para atraer votos, a su vez tienen una indeterminación ideológica, lo que les ha permitido unirse tanto a la derecha, como lo hicieron con el PAN, con la izquierda, encarnada por Morena, y al PRI, partido al que en sus inicios su fundador Jorge González Torres denostó.
Pero también han desarrollado un marketing electoral que les ha permitido crecer en la arena política. Fueron los primeros que emplearon estrategias de propaganda consistentes en prometer cosas irrealizables pero muy llamativas y que incluso después, por un efecto dominó, terminaron replicando el resto de los demás partidos políticos.
Se refiere a propuestas como la de la pena de muerte y la cadena perpetua para violadores y secuestradores. O la de ofrecer medicinas gratis, programas que llaman la atención, pero los cuales ni siquiera pasan por la posibilidad de una representación.
Otra estrategia que les ha dado réditos electorales es que fueron de los primeros en invitar a artistas, futbolistas, influencers y TikTokers a sus campañas. “Saben precisamente cuál es su público y que el marketing es la palanca que a ellos les ha funcionado”, explica.
También el partido funciona como empresa.
Jesús Garza Onofre no duda en comparar el funcionamiento del Partido Verde con el de una empresa.
En el caso del PVEM vende sus escaños al mejor postor. Lo hizo desde el inicio de su historial, como se menciona en la obra editorial. Ahí se recuerda que en los noventa el entonces regente capitalino, Manuel Camacho Solís lo apoyó, a instancias del entonces presidente Caros Salinas de Gortari. A cambio, Camacho Solís recomendó con González Torres a un entonces joven Marcelo Ebrard para que fuera candidato a diputado.
Otro caso es la conformación de la telebancada, en la LXII Legislatura, formada por funcionarios de las dos principales empresas de televisión del país.
Las riendas, en una sola familia
Aunque el Verde tiene un comité de dirección, no se ha forjado un nuevo liderazgo. Todo ha quedado en manos de la familia González.
“Me atrevería a decir que los González Torres siguen repartiendo y funcionando siempre con interlocutores, con algunos títeres y demás, pero no me atrevo a darte un nombre de un nuevo liderazgo porque no hay un político que se haya podido hacer de su nombre. No hay un Ricardo Monreal, un Alejandro Moreno. Son liderazgos discretos que históricamente han funcionado de manera difusa”.
Que actualmente sea la tercera fuerza, le parece algo que no es casual, y por eso en la reforma electoral se oponen.
“Van a pensar si su alianza con Morena ya se acabó, si es momento de replantearla o simple y sencillamente de pasar vuelta a la hoja. Entendiendo que no se van a ir hasta que entiendan que el partido en turno ya tiene poco que ofrecerle”.
PT, aliado de Corea del Norte y de AMLO
El Partido del Trabajo, fundado por Alberto Anaya,
El PT, partido ligado a movimientos sociales que demandaban vivienda en Nuevo León y Durango, es un partido pequeño dentro del sistema que siempre se ha coaligado con otros más grandes, primero con el PRD y posteriormente con Morena, dijo el profesor de Ciencia Política del ITAM, Horacio Vives.
“Creo que sería absurdo romper con el gobierno porque, recíprocamente, les conviene tener esta alianza. Independientemente de que Morena es el socio grande y el que impone las condiciones, en esa lógica vemos que, por ejemplo, no hay perfiles del gabinete o puestos importantes que sean del PT, como tampoco del Verde. Aunque juega en otra lógica distinta en el estado de San Luis Potosí”, apuntó el director del Centro de Estudios Alonso Lujambio.
Luego de que el PT casi perdiera su registro en 2015, dijo, ha mantenido un crecimiento constante en el Congreso, aunque consideró que está sobrerrepresentado en comparación a su peso electoral. Pero estos números le han permitido, junto con el Verde, apoyar las iniciativas de los gobiernos de López Obrador y Sheinbaum Pardo.
En 2015, elecciones intermedias en el periodo de Enrique Peña Nieto, el PT no alcanzó el 3% de la votación por lo que el INE anunció que perdería el registro y con ello los recursos federales que lo alimentan, pero impugnó la elección un distrito de Aguascalientes.
Al hacer el recuento, alcanzó el 3.02% de la votación y salvó el registro.
El analista político Fernando Dworak señaló que si bien su presencia sigue siendo limitada en algunos estados, tienen un “poder de chantaje” para negociar con Morena.
“Siempre ha sido el PT, al contrario del Verde siempre, una especie de plan de apoyo para el obradorismo cuando el PRD existía y no le daba espacios. Y ahorita naturalmente es un partido un poco más de extrema izquierda se podría decir, dentro de la coalición, pero ciertamente podría ser para Claudia Sheinbaum o para Morena un aliado mucho más confiable que el Verde”, expuso.
Si el Verde ha sido dirigido por una familia, el PT ha tenido un solo dirigente desde 1990, Alberto Anaya, cinco veces diputado y senador en tres ocasiones, siempre por la vía plurinominal.
Dworak señala que la organización no cuenta con liderazgos visibles al nivel nacional a diferencia de sus aliados, y más bien son dirigencias arraigadas desde hace muchos años.
VGB
