NARCOTRÁFICO

Riesgos para EU y México si Trump ataca a los cárteles en territorio nacional

Excongresistas de EU advierten en artículo que una acción militar de EU en territorio mexicano contra los cárteles sería contraproducente; podría convertir a los criminales garantes de la soberanía nacional y aumentar el reclutamiento del narco; Trump debe reforzar la colaboración

Marco Rubio aconseja a Donald Trump/Archivo
Marco Rubio aconseja a Donald Trump/ArchivoCréditos: EFE
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Atacar a México para frenar el tráfico de drogas y el consumo en Estados Unidos sería contraproducente ya que los cárteles del narcotráfico se alimentan de la abrumadora demanda estadounidense y se sustentan con un flujo constante de armas de fabricación estadounidense, advirtieron Richard Swett, exrepresentante de ante el Congreso de Estados Unidos y exembajador de EU en Dinamarca, y Christopher Shays, quien también fungió como congresista.

En un artículo publicado en el diario digital The Hill, los excongresistas advirtieron que la acción militar de Trump contra las llamadas “narcolanchas” y contra Venezuela alegando combatir el flujo de drogas hacia Estados Unidos no desmanteló las organizaciones criminales y no redujo el consumo de drogas. Sin embargo, el presidente ha sugerido aplicar el mismo razonamiento con México.

También remarcaron que quienes defienden la escalada militar también subestiman los riesgos que conlleva.

“Los cárteles no son objetivos militares convencionales, son redes adaptativas y descentralizadas integradas en los sistemas comerciales, de transporte y financieros que no se enfrentarían directamente a las tropas estadounidenses. En cambio, podrían tomar represalias asimétricas: perturbando puertos, saboteando rutas de transporte o amenazando la infraestructura energética”, advirtieron los autores.

Indicaron en The Hill que si el objetivo del presidente Trump es reducir las drogas, crear comunidades más seguras y una frontera más segura, la responsabilidad compartida: reforzar la cooperación con México, reducir la demanda estadounidense de drogas ilegales y detener el flujo de armas de fabricación estadounidense hacia México.

El pasado 15 de enero, The New York Times publicó que el gobierno de Donald Trump reactivó una propuesta que genera fuerte tensión diplomática: permitir que fuerzas militares estadounidenses participen en operaciones contra laboratorios de fentanilo en territorio mexicano.

Apenas, tras la llamada número 11 entre Donald Trump y la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, la mandataria mexicana destacó que se descartó una intervención militar por parte de Estados Unidos en territorio nacional.

Más riesgos de acción militar de EU en México

Existe también un peligro estratégico más profundo. La acción militar corre el riesgo de replantear a los cárteles a nivel nacional como defensores de la agresión extranjera. La historia demuestra que las organizaciones criminales prosperan cuando se erosiona la legitimidad del Estado. Un ataque externo podría fortalecer el reclutamiento de los cárteles, socavar la confianza pública en las instituciones y desestabilizar a un gobierno cooperativo que está obteniendo resultados.

Acciones urgentes dentro de EU

“Si Washington quiere reducir la cantidad de drogas en las calles estadounidenses, debería profundizar su ya exitosa cooperación con México y tomar medidas inmediatas en el país, reduciendo la demanda y cortando el flujo de armas hacia el sur”.

Pero la omisión más evidente en los llamados a la fuerza es la propia responsabilidad de Estados Unidos.

La demanda estadounidense es el motor del poder de los cárteles. Decenas de millones de estadounidenses denuncian el consumo de drogas ilícitas cada año, y Estados Unidos representa la mayor parte del consumo mundial de fentanilo. Mientras esa demanda se mantenga prácticamente sin control, la oferta se adaptará, independientemente de la agresividad con la que Washington amenace con tomar medidas en el extranjero.

Igualmente perjudicial es el flujo de armas de origen estadounidense hacia México. Estas armas —a menudo rifles de alto calibre— permiten a los cárteles desafiar al estado mexicano, intimidar a las comunidades y superar en armamento a las autoridades locales. Sin embargo, los esfuerzos estadounidenses para interceptar el tráfico de armas hacia el sur siguen careciendo de recursos y siendo políticamente desatendidos.

Colaboración estrecha México-EU en riesgo

Richard Swett y Christopher Shays reconocen el nivel de cooperación del gobierno de Claudia Sheinbaum, que ha intensificado la lucha contra los cárteles y ha estrechado la colaboración con agencias de EU.

Contexto: Los datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos citados en el informe muestran que las incautaciones mensuales promedio de fentanilo disminuyeron de aproximadamente 771 kilogramos en 2024 a aproximadamente 338 kilogramos en 2025, una reducción interanual de más del 50%.

“Gran parte de esta disminución se atribuye a las iniciativas conjuntas entre Estados Unidos y México para combatir los precursores químicos y ampliar la capacitación en interdicción”.

Las extradiciones de líderes de cárteles capturados han aumentado, y las redes financieras vinculadas al crimen organizado siguen bajo presión constante. Estos avances no son simbólicos. Reflejan el fortalecimiento de las unidades de investigación, una mayor atención a los altos mandos de los cárteles y un intercambio de inteligencia más rápido y fiable con sus homólogos estadounidenses.

En el artículo, los autores recordaron las declaraciones del secretario de Estado de la Unión Americana, Marco Rubio, durante una visita oficial a la Ciudad de México en 2025: “Nunca antes en la historia de ambos países ha habido este nivel de cooperación: una cooperación que respeta la soberanía y la integridad de ambas naciones, pero que al mismo tiempo produce resultados concretos”.

Ante ello, advirtieron que esta cooperación sin precedentes se vería comprometida incluso por una acción militar estadounidense limitada.

“Un ataque violaría la soberanía mexicana y quebraría la confianza de la que dependen el intercambio de inteligencia, las extradiciones y la aplicación de medidas financieras. Tratar a México como un campo de batalla fracturaría una alianza que ha demostrado funcionar”.