Desde febrero de 2025, la cooperación judicial entre México y Estados Unidos en materia de seguridad y combate al crimen organizado, especialmente en materia de entrega y transferencia de presos relacionados con narcotráfico ha quedado de manifiesto con el intercambio de presos.
El fenómeno ha estado marcado por operativos de alto impacto y acuerdos bilaterales que buscan agilizar la administración de justicia ante la complejidad de casos transnacionales. En este periodo, las autoridades mexicanas han enviado un total de 92 cabecillas y operadores del crimen organizado a Estados Unidos, mientras que Estados Unidos ha transferido 13 reclusos a México para que concluyan sus condenas por delitos de narcotráfico.
El Tratado de Extradición entre México y los Estados Unidos, vigente desde 1978 y respaldado por protocolos internacionales, establece los mecanismos jurídicos mediante los cuales ambos países pueden solicitar y conceder la entrega de personas acusadas o condenadas por delitos graves que cumplen con el principio de “dual criminality”. Históricamente, México era reticente a entregar a sus nacionales; sin embargo, en el contexto actual la cooperación se ha intensificado, en parte, por presiones diplomáticas y por el reclamo de Estados Unidos para reforzar la lucha contra el tráfico de drogas y la violencia vinculada a los cárteles.
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La primera entrega de capos a EU
Una de las acciones más relevantes ocurrió el 27 de febrero de 2025, cuando el gobierno mexicano trasladó 29 narcos mexicanos de alto perfil a distintas cortes estadounidenses. Entre ellos figuraron líderes de organizaciones como el Cártel de Guadalajara y exmandos de Los Zetas, cuyas entregas y remociones generaron atención mediática por su magnitud y por la rápida ejecución del traslado a aeronaves militares rumbo a Estados Unidos.
Posteriormente, en agosto de 2025, se registró otra entrega de 26 capos solicitados por las autoridades estadounidenses, reforzando la cooperación bilateral en materia de justicia. Con ello, para finales de año México había entregado ya 55 líderes y operadores del crimen organizado a cortes y agencias de los Estados Unidos.
La segunda entrega
El pasado 12 de agosto, México entregó a Estados Unidos a otros 26 presuntos narcotraficantes considerados de alto perfil, entre ellos integrantes de los cárteles Jalisco Nueva Generación (CJNG) y de Sinaloa, organizaciones que Washington designó como terroristas en febrero. De acuerdo con el Departamento de Justicia estadounidense, los acusados son señalados por el tráfico de toneladas de drogas como cocaína, metanfetaminas, fentanilo y heroína hacia ese país, en lo que autoridades de EU calificaron como un paso relevante dentro de la estrategia para desmantelar a los cárteles.
Entre los trasladados destacan Abigael González Valencia, líder de “Los Cuinis” y operador financiero del CJNG; Servando Gómez Martínez, “La Tuta”, exlíder de La Familia Michoacana y Los Caballeros Templarios; así como Juan Carlos Félix Gastelum, “El Chavo Félix”, y Pablo Edwin Huerta, “El Flaquito”. El gobierno mexicano informó que los detenidos estaban recluidos en distintas cárceles y representaban un riesgo permanente para la seguridad, por lo que fueron entregados mediante un procedimiento legal abreviado. La administración de Claudia Sheinbaum ha justificado estas acciones al señalar que, en algunos casos, presuntos jueces corruptos permiten que narcotraficantes obtengan su libertad mediante amparos.
La tercera entrega
Este esfuerzo continuó en enero de 2026, cuando el gobierno mexicano informó del traslado de 37 presos acusados de delincuencia organizada a Estados Unidos.
Las autoridades subrayaron que dichos internos enfrentan cargos por delitos como tráfico de drogas, lavado de dinero y homicidio en diferentes jurisdicciones de aquel país, y que su entrega se realizó bajo acuerdos para que no se imponga la pena de muerte. Con ello se completa la suma de 66 capos entregados por México a Estados Unidos en los casi 12 meses transcurridos desde el primer operativo de 2025.
EU envía presos a México
En sentido inverso, Estados Unidos transfirió a México a 13 prisioneros mexicanos que cumplían condenas por actividades delictivas en cárceles norteamericanas. Estas transferencias, basadas en el tratado internacional de transferencia de reos, permiten que los internos terminen de cumplir sus sentencias en su país de origen. El traslado de estos internos, que enfrentaban cargos por distribución de cocaína, metanfetamina y fentanilo, fue autorizado tras solicitudes formales y la aprobación de ambos gobiernos.
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