La crisis diplomática entre México y Perú en 2025 tiene su origen inmediato en la decisión de México de otorgar asilo político a Betssy Chávez, ex primera ministra de Perú, quien solicita protección alegando persecución política. Esto provocó que el gobierno del presidente José Jerí instruyera romper relaciones diplomáticas con México, lo que marcó uno de los episodios más graves en las relaciones bilaterales recientes.
El 3 de noviembre de 2025, el gobierno mexicano concedió asilo político a Betssy Chávez, quien enfrenta cargos de rebelión y conspiración por su presunta participación en el fallido intento de disolver el Congreso peruano en 2022.
Ante ello, las autoridades de Perú consideraron el acto como una intervención directa en su política interna. Esa noche, el gobierno peruano anunció la ruptura de relaciones diplomáticas con México.
Te podría interesar
TAMBIÉN LEE: Sheinbaum responde a Perú; afirma que ingresar a la embajada de México sería una "violación grave"
A través de sus redes sociales, el Congreso de la República de Perú informó que aprobó declarar persona non grata a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, debido a su inaceptable injerencia en asuntos internos del Perú.
El Pleno del Congreso de la República aprobó, con 63 votos a favor, 34 en contra y 2 abstenciones, la Moción del Orden del Día N° 19057, que declara persona non grata a la presidenta de los Estados Unidos Mexicanos.
El 8 de octubre, la comisión de Relaciones Exteriores del Parlamento peruano ya había aprobado un primer dictamen para declarar a Sheinbaum como persona non grata al haber recibido al abogado argentino Guido Croxatto, que lleva la defensa internacional de Castillo, y manifestar su apoyo en repetidas ocasiones a Castillo para pedir que sea liberado.
La respuesta de México: derecho de asilo y defensa internacional
La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) de México calificó la decisión peruana como “unilateral” y “desproporcionada”. Reafirmó que el otorgamiento de asilo fue legítimo, conforme al derecho internacional, particularmente a la Convención de Caracas de 1954, y al artículo 11 de la Constitución mexicana.
El gobierno mexicano insistió en que brindar asilo a personas que denuncian persecución política forma parte de su tradición humanista y del respeto a los derechos humanos.
Reacción peruana: soberanía, no intervención y exigencia de respeto
Para el gobierno de Perú, la acción de México constituyó “un acto inamistoso” que vulnera la soberanía y el principio de no injerencia. En su comunicado oficial, acusó a México de intervenir “sistemáticamente” en los asuntos internos peruanos.
El ministro de Relaciones Exteriores peruano, Hugo de Zela, anunció la ruptura diplomática y le dio un plazo perentorio a la encargada de la embajada mexicana en Lima para abandonar el país.
El presidente interino de Perú, José Jerí, afirmó el 23 de noviembre que si se tiene que entrar a la Embajada de México de Lima para detener a la ex primera ministra Betssy Chávez, quien está procesada por el intento fallido de golpe del Estado del expresidente Pedro Castillo, se hará.
"Si se tiene que ingresar a la Embajada mexicana, se hará", afirmó Jerí en una entrevista publicada este domingo en el diario El Comercio.
La presidenta Claudia Sheinbaum advirtió el 24 de noviembre en conferencia mañanera que cualquier intento del Gobierno de Perú por ingresar a la embajada de México en Lima para detener a la exprimera ministra Betssy Chávez sería una “violación grave” del derecho internacional y de la soberanía mexicana.
“Violaría todas las leyes internacionales. Pues nada más. O sea, el asunto es si se comete una irregularidad internacional, una violación a la soberanía”, afirmó la mandataria mexicana al hablar sobre el caso de Chávez, quien se encuentra desde hace tres semanas en la embajada mexicana en Lima.
El impacto inmediato: salida de diplomáticos y cierre de misiones
Como consecuencia, la encargada de negocios mexicana, Karla Ornelas, abandonó Lima tras la orden de salida impartida por Perú.
La medida representa el punto más crítico en las relaciones diplomáticas entre ambos países en años recientes, interrumpiendo canales oficiales y cooperación institucional.
¿Qué está en juego? Asilo, diplomacia y futuro bilateral
La crisis pone sobre la mesa tensiones profundas entre el derecho de asilo —defendido por México— y el principio de soberanía y no intervención —esgrimido por Perú—.
Más allá del simbolismo político, está en riesgo la cooperación bilateral tradicional, desde comercio hasta colaboración cultural, puesto que el distanciamiento diplomático limita canales de diálogo oficiales.
TE PUEDE INTERESAR: La encargada de embajada de México abandona Perú tras ruptura de relaciones diplomáticas
Los inicios de la ruptura México-Perú en el sexenio de AMLO
Contexto: la actual crisis diplomática entre México y Perú no surge de la nada: tiene antecedentes directos en la gestión de Andrés Manuel López Obrador, cuando su gobierno decidió ofrecer asilo a la familia del entonces expresidente Pedro Castillo luego de su destitución en diciembre de 2022. Esa decisión fue percibida en Lima como una injerencia política y sentó las bases de una relación deteriorada.
Aunque México rechazó endurecer la confrontación —y aseguró que mantendrían relaciones diplomáticas formales—, la semilla del conflicto quedó sembrada. AMLO defendió su decisión como parte de una tradición de asilo político y subrayó que la familia de Castillo sería recibida en Ciudad de México.
La concesión de asilo a la familia de Castillo generó un sentimiento de vulneración de soberanía en amplios sectores del gobierno peruano y la opinión pública. Con ello, cada gesto diplomático de México comenzó a interpretarse como apoyo o intromisión en la política interna peruana, lo que fue generando un deterioro gradual de la relación bilateral.
djh
