CÁRTEL DE SINALOA

En medio de guerra contra Los Mayos, hijos del “Chapo” Guzmán fortalecen sus conexiones chinas

Esta indagatoria, a la que tuvo acceso La Silla Rota, contiene miles de fojas en las que se señala a los pequeños y medianos traficantes de fentanilo para “La chapiza”

Créditos: Cuartoscuro / Ilustrativa
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Diciembre de 2025 fue un mes de cambios profundos en la estructura criminal de Los chapitos, hijos de Joaquín, “El Chapo" Guzmán, uno de los fundadores del Cártel de Sinaloa, preso en Estados Unidos.

Hubo traiciones internas y reacomodos en su estructura de nivel medio y superior, todo mientras libran una guerra que parece interminable contra “La mayiza”, que tiene en ascuas al estado de Sinaloa.

Pero las muertes, la presencia de las autoridades federales en Sinaloa y la búsqueda encarnizada por detener a Iván y Jesús Alfredo Guzmán Salazar no han frenado el tráfico de fentanilo y metanfetaminas que encabezan los hijos del “Chapo”.

Comprar precursores en China sigue siendo sencillo para los cientos de pequeños y medianos traficantes que operan para “La chapiza”.

La Fiscalía General de la República mantiene abierta una carpeta de investigación prioritaria contra “Los chapitos” bajo el expediente FED/FEMDO/UEIORPIFAM-CDMX/ 0000395/2023, iniciada el 1 de agosto de 2023.

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Alianza con socialités y traficantes chinos

Esta indagatoria, a la que tuvo acceso La Silla Rota, contiene miles de fojas en las que se señala a los pequeños y medianos traficantes de fentanilo para “La chapiza”. Resalta que algunos son personas de clase media, con estudios universitarios y que, inclusive, forman parte de sectores acomodados de la sociedad sinaloense o son influencers con alcances considerables.

Otros son ciudadanos chinos que viven en diferentes partes de Asia y reciben pagos millonarios en bitcoins.

Uno de ellos aparece identificado en la carpeta de investigación como Kim Jiang, exempleado de una farmacéutica china que desde 2021 ha vendido 1-boc-4-piperidona, un compuesto químico empleado para producir fentanilo a los enlaces mexicanos de los “Chapitos”.

La piperidona es un precursor que, de acuerdo con la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes, se fabrica en Asia y se comercia hacia México. 

Jiang y la farmaceutica Suzhou Xiaoli Pharmatec CO fueron identificados por un cargamento de 25 kilos del precursor incautado en el Aeropuerto de Guadalajara. A partir de ese momento, la DEA y la FGR los tienen fichados.

Otro es Huatao Yao, dueño de una compañía de tecnología farmacéutica que provee de precursores a los hijos del “Chapo”. De un kilo de 1-boc-4 piperidona se pueden obtener hasta 750 mil pastillas de fentanilo.

De acuerdo con la investigación de la FEMDO y la DEA, Yao opera desde Alemania, Suiza o Países Bajos, desde donde envía los precursores a cambio de criptomonedas.

Estos proveedores tienen trabajadores que han aprendido un poco de español y que hacen los envíos pequeños a través de paquetería convencional.

Químicos mexicanos expertos

El problema con los precursores químicos es que sirven tanto como para fabricar fentanilo, cuyas dosis pueden causar la muerte de miles de adictos, pero también se emplean en las fórmulas de cientos de medicamentos legítimos que ayudan a la salud pública.

Cuartoscuro

La investigación establece que los químicos chinos han aprendido a modificar las fórmulas para esconder la 1-boc-4-piperidona para que, posteriormente, otro químico mexicano pueda aislarlo para obtener la sustancia activa de la droga.

En 2024, el diario The New York Times dio a conocer que el Cártel de Sinaloa ha reclutado a estudiantes y profesores universitarios de química para producir drogas químicas, como el fentanilo y las metanfetaminas.

No obstante, a veces los precursores llegan sin disfraz, en paquetería junto con juguetes, bisutería y hasta calzado.

En la carpeta de la FEMDO se especifican cuáles son las empresas mexicanas que reciben los precursores: COPASIN S.A de C.V, Agrícola Santa Fernanda de R.L de C.V, Alkeim Industrias, Globe Chemicals; SUPMER S.A de C.V y otras.

Algunas de estas compañías tienen operaciones legales que llegan a tender lazos con gobierno estatales, lo cual ha dificultado políticamente su desactivación, acorde con las pesquisas de FEMDO.

Además, estas empresas tienen conexiones con cientos de compañías inmobiliarias o distribuidoras que lavan sus activos por cerca de 600 millones de pesos al año.

En el lavado de dinero que termina en China, el principal operador es Joaquín Guzmán López, según consta en la investigación. Joaquín Guzmán, hermano de Ovidio, se entregó el año pasado a las autoridades de Estados Unidos y se presume que colaborará con los fiscales a cambio de recibir un castigo menor.

“La Dirección de Análisis de la Unidad de Inteligencia Financiera denuncia a Joaquín Guzmán López, Saúl Páez López, Viridiana Páez López; Jeuri Limón Flores, Raymundo Pérez Uribe, Patricia Aguilar Muñoz o Aurora Patricia Aguilar Muñoz, Jorge Luis Soria Ramirez; Yadira Durán Talamantes; Alejandro López Hernández, Antonio Martínez Martínez y COPASIN SA de CV, toda vez que sus sistemas de información identificaron que los antes descritos forman parte de un esquema de operaciones con recursos de procedencia ilícita, que aparentemente operaron elevadas cantidades de dinero en los estados de Sinaloa, Estado de México y Ciudad de México, en el periodo comprendido del 2011 al 2022”, se lee en la indagatoria.

Tim y Lily: los “amistosos traficantes”

A través de grupos de Telegram, la Deep Web y sitios web de comercio, los traficantes chinos de precursores se han acercado a compradores mexicanos, miembros de “La chapiza”, que controlan la distribución de fentanilo hacia Estados Unidos.

La estrategia de los criminales chinos es contactar con los compradores mexicanos aprobados por “La chapiza”, generalmente gente joven, con estudios y con una vida que parece normal.

Los distribuidores chinos también montan un perfil “amistoso”, que no alarme a los compradores, pues saben que estos no son los integrantes tradicionales de alguna célula criminal, a pesar de ser buscados por la DEA y la FGR.

“Tim” era el seudónimo de Yonghao Wu, otro proveedor de precursores que tiene su base en Hong Kong.

“Yo soy un hombre de negocios, puedes llamarme Tim”, escribía Yonghao Wu a través de un grupo de Telegram.

“Nuestros canales de distribución no son un problema, puedes confiar en nosotros”, escribió por su parte “Lily”, que fue identificado como Yaqin Wu, otro de los objetivos de la DEA por quien incluso pesa una recompensa de un millón de dólares.

Los precursores en polvo eran enviados por “Lily” en las tapas de teléfonos celulares chinos. Iban ocultos en un doble fondo, lo mismo dentro de laptops o cargadores de computadoras.

Estos cargamentos de teléfonos llegaban al puerto de Mazatlán o a Guadalajara, de acuerdo con las pesquisas de FGR.

¿Quién los recibía? Pequeñas y medianas empresas de distribución o tiendas de venta de celulares en Culiacán.

Pero el flujo de dinero es organizado por varios jóvenes que mantienen lazos familiares con los hijos del “Chapo”, como Mayra Gisela Salazar Diarte y Víctor Alejandro Madrigal Salazar, quien está en la industria musical y cinematográfica.

La Silla Rota obtuvo sus fotografías; ambos son objetivo de las autoridades federales y considerados clave para entender todo el esquema de flujo de dinero de “La chapiza.

Reacomodos en medio de la guerra

La estructura de “Los chapitos” sufrió un movimiento telúrico en diciembre de 2025.

El 21 de ese mes, Mario Lindoro Elenes, “El niño” fue detenido en Zapopan, Jalisco. Este hombre es padre de Zulema Lindoro Navidad, esposa de Iván Guzmán Salazar.

Al otro día, Mario Alfredo Lindoro Navidad, “El 7", hermano de Zulema, fue capturado también en Zapopan, Jalisco, lo que causó una sacudida en el círculo más íntimo de Iván, señalaron fuentes de la FEMDO.

Al parecer, la pugna a sangre y fuego contra “La Mayiza” ha desatado una ola de paranoia en el seno de Los chapitos, que a últimas fechas han tratado de consolidar una alianza con el Cártel Jalisco Nueva Generación.

Esto podría explicar las detenciones de los Lindoro, pues esto se hizo con la aprobación de la cúpula del CJNG, según las fuentes.
La noche del 21 de diciembre, el jefe de seguridad de “Los chapitos”, Óscar Noé Medina González, “El panu”, fue asesinado a tiros en un restaurante de Zona Rosa, en CDMX.

Era un hombre muy cercano a los hijos del “Chapo”, quien se encontraba en un restaurante de comida china muy cerca de la Secretaría de Seguridad Ciudadana.

Un sicario con cubrebocas irrumpió en el lugar y abrió fuego contra “El panu”, quien estaba con otras dos personas, una de las cuales salió herida.

“El panu” no llevaba escoltas, pues en CDMX se hacía pasar por empresario y presuntamente contaba con protección policial.

Su asesinato y la detención del “7” y “El Niño” están relacionados, de acuerdo con fuentes de la FEMDO. Fueron decisiones “administrativas” por parte del propio cártel de Sinaloa, aunque los detalles no se conocen del todo.

El sicario que ultimó al jefe de seguridad de los hijos del “Chapo” sabía exactamente dónde se encontraba y huyó a pie, hasta un punto donde un vehículo lo esperaba.

No hubo un seguimiento virtual del C2 ni un cerco policial como suele ocurrir en casos de alto impacto. A la fecha no hay detenidos ni avances en este homicidio.

De ser un reajuste interno del propio cártel, se tenía que montar una estrategia para que no También surgió la versión de que Isidoro “El chapo” Isidro, líder de otra facción del cártel fue quien ordenó el asesinato del “Panu”, con apoyo policiaco.

Investigadores de la FEMDO confiaron a La Silla Rota que esto sería una pantalla para ocultar que fueron los hijos del “Chapo” Guzmán quienes ordenaron el crimen.

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