En Estados Unidos ser migrante sin documentos en regla no solo significa vivir bajo constante vigilancia, sino enfrentar un sistema que, en lugar de proteger los derechos humanos básicos, prioriza las detenciones exprés y la ganancia privada. Así lo detalla Artemio Arreola, quien es líder migrante y director de Enlace Comunitario de la Coalición de Illinois por los Derechos de Inmigrantes y Refugiados.
El michoacano avecindado en Chicago, afirma a La Silla Rota que los consulados mexicanos y el gobierno federal han fallado. La defensa legal y humanitaria de los connacionales ha quedado en manos de organizaciones civiles, que con voluntarios y recursos limitados -menciona- intentan frenar deportaciones, acompañar procesos legales y evitar la ruptura de familias enteras.
Ante la ola de redadas, detenciones exprés y cancelación de programas migratorios en Estados Unidos, la defensa de las personas migrantes ha recaído, no en el gobierno mexicano ni en sus consulados, sino en las organizaciones comunitarias, denuncia Artemio Arreola.
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“Nos han quedado a deber desde hace años”, afirma Arreola, al referirse al papel de los consulados mexicanos, que, dice, no tienen recursos ni personal suficiente para brindar asesoría legal o acompañamiento a los connacionales detenidos.
Redadas masivas y detenciones sin abogados
En entrevista con La Silla Rota, Arreola detalló que la comunidad migrante en Chicago ha enfrentado detenciones masivas tras el envío de mensajes de texto que citan a personas en proceso de asilo o refugio a centros de procesamiento.
“Muchos llegan sin abogado, sin entender qué ocurre, y se enfrentan a la posibilidad de ser deportados de inmediato”, relata.
Gracias a una red de más de cien organizaciones coaligadas y voluntarios acreditados, han logrado mitigar la falta de asistencia legal y evitar algunas detenciones. Sin embargo, el número de casos y la urgencia de cada uno han rebasado su capacidad.
“No hay abogados que nos alcancen, y los que hay son muy caros”, advierte.
Gobierno de México, sin capacidad ni estrategia
A pesar de las promesas del gobierno mexicano de convertir los consulados en defensorías del migrante, la realidad, según Arreola, es que no cuentan ni con internet adecuado ni con personal legal suficiente para intervenir.
“En tiempos de Peña Nieto, al menos daban apoyos de hasta 2,000 dólares para deportados. Hoy apenas les dan 100 (dólares). Es un retroceso total”, lamenta.
También urge que se permita a personas deportadas llevar su vehículo y herramientas de trabajo como parte de su menaje de casa, para facilitar su reintegración económica en México, porque al llegar a la frontera para cruzar a territorio mexicano, se encuentran con que el automóvil no puede pasar.
Educación, organización y resistencia
Ante un escenario incierto y amenazante bajo el discurso antiinmigrante de Donald Trump, Arreola asegura que la comunidad migrante debe resistir con conocimiento: no abrir la puerta sin orden firmada, no firmar documentos sin abogado, memorizar un número de contacto y tener preparado un plan familiar en caso de detención.
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“El gobierno estadounidense hace negocio con cada arresto. Cada cama en un centro de detención cuesta más que un hotel cinco estrellas”, subraya.
lrc
