Usuarios y activistas advierten que el consumo de cannabis crece en México sin un marco legal adecuado que establezca limites claros.
Los resultados de la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco 2025 (ENCODAT) confirman esta tendencia. A nivel nacional, el consumo de marihuana pasó de 8.6% en 2016 a 12% en 2025, mientras que en la Ciudad de México prácticamente se duplicó, al pasar de 10.6% a 19.8% en el mismo periodo.
Para Leopoldo Rivera, activista y fundador de la Asociación Mexicana de Estudios sobre la Cannabis (Ameca), estos datos evidencian la necesidad de una Ley Canábica.
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“Es muy necesaria porque desde que existe la prohibición, el consumo ha crecido siempre. No hay un solo año en que haya bajado”, afirma Rivera, al referirse a los resultados de la ENCODAT 2025.
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Un consumo que se integra a la vida cotidiana
Norma comenzó a consumir cannabis hace tres años, cuando se integró a la colectiva Hijas de la Cannabis. Desde el plantón 4:20, ubicado frente al Museo Memoria y Tolerancia, relata que su consumo forma parte de su rutina diaria.
“Es parte de mi día a día, me ayuda mucho con las actividades que se llevan a cabo aquí: de gestión, de arte, de actividades recreativas”, comenta en entrevista para La Silla Rota.
La joven asegura que el consumo no le impide desarrollar sus actividades cotidianas y que, además, le ha permitido integrarse a una comunidad organizada.
Por su parte, Leopoldo Rivera señala que comenzó a consumir marihuana a los 16 años, con periodos de pausa. A sus 55 años, continúa usándola.
“Para mí es como quien se toma una cerveza o un cigarro. No ha afectado mis decisiones en el trabajo ni mis responsabilidades sociales”, sostiene.
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Espacios de consumo visibles en la Ciudad de México
En la Ciudad de México, el consumo de cannabis se observa de manera recurrente en espacios públicos como el Museo Memoria y Tolerancia, Plaza Tlaxcoaque o la Estela de Luz, donde se han consolidado puntos conocidos de consumo.
Norma explica que la colectiva Hijas de la Cannabis busca gestionar espacios considerados “seguros”, donde también se promueve el diálogo y la información.
“Hemos notado un aumento de consumidores, adolescentes interesados y personas que se acercan a preguntar”, señala.
Entre las dudas más frecuentes están las relacionadas con el cultivo personal y qué hacer en caso de ser detenidos por portar marihuana.
Sobre estos puntos, Rivera advierte que su existencia responde a la falta de regulación y a la persecución del consumo, pero también reconoce problemas asociados.
“Son de los pocos espacios liberados que existen, pero están invadidos por el narcomenudeo”, lamenta.
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Jóvenes, consumo y advertencias
La ENCODAT 2025 muestra que la edad promedio de inicio en el consumo de cannabis aumentó de 17 a 19 años, un dato que, aunque positivo para algunos especialistas, no elimina los riesgos.
Norma subraya la importancia de la información, especialmente entre jóvenes.
“Lean mucho y no hagan las cosas solo por curiosidad. La química cerebral puede reaccionar de muchas formas”, advierte.
Rivera coincide en que el consumo temprano implica riesgos y recomienda esperar.
“El cerebro humano termina de desarrollarse alrededor de los 21 años. Lo mejor es esperar y, si se decide consumir, hacerlo de manera responsable”, afirma.
Consumo en aumento, regulación pendiente
Mientras el consumo de marihuana continúa al alza y se normaliza en espacios públicos, México sigue sin una Ley Canábica que establezca reglas claras sobre producción, distribución, consumo y prevención de riesgos.
Los datos de la ENCODAT 2025, junto con los testimonios de usuarios y activistas, muestran un escenario en el que la práctica avanza más rápido que la legislación, dejando un vacío legal que, de acuerdo con especialistas, mantiene el consumo en una zona de ambigüedad y falta de control.
djh
