Varias amenazas desde el poder político se ciernen sobre el periodismo en México: entre ellas el discurso estigmatizante de parte de los actores políticos, incluida la oposición; el acoso judicial con denuncias que causan autocensura; y la violencia de parte de políticos y grupos de la delincuencia organizada.
Incluso, recientemente por parte de actoras políticas se comenzó a usar de pretexto el uso de la violencia de género para bajar contenidos y evitar la publicación de otros.
Así lo expusieron en el panel Violencia y acceso contra periodistas, diagnóstico y estrategia de defensa, Leopoldo Maldonado, director de Artículo 19 y la directora de la organización Propuesta Cívica, Sara Mendiola.
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Ambos participaron en el coloquio internacional Periodismo, Libertad y Democracia, realizado en el Museo Memoria y Tolerancia, con motivo del 15 aniversario de La Silla Rota.
También se esperaba la participación del subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, Félix Arturo Medina Padilla, cuya subsecretaría está a cargo del Mecanismo de Protección a Periodistas y Defensores Ambientales. Sin embargo, el funcionario no llegó.
Amenazas se diversifican
El director de Artículo 19, Leopoldo Maldonado, expuso que las amenazas contra la prensa se están diversificando, acompañadas de una proclividad de usar herramientas legales con las que actúan fiscalías, autoridades administrativas y eso contrasta con la impunidad para resolver los casos de ataques a periodistas.
“Eso era importante tratarlo con el subsecretario Medina”, ironizó.
La ausencia del funcionario contradice el discurso de la presidenta Claudia Sheinbaum que pidió ante la Cámara de la Industria de la Radio y la Televisión (CIRT) abrirse al diálogo.
Impunidad en aclarar los ataques
En México prevalece una impunidad de 95% en el caso de los homicidios y ataques cometidos contra los periodistas, expuso por su parte la directora ejecutiva del Centro de Investigación y Capacitación Propuesta Cívica, Sara Mendiola.
En los casos donde se detiene a quienes agreden o asesinan a los periodistas, casi siempre se identifica al autor material pero casi nunca al intelectual.
Pero además las agresiones contra periodistas han llegado también a través de las redes sociales, y en materia digital hay ciberespionaje, desprestigio y amenazas que la mayoría son por redes sociales.
Algunas de las agresiones son vistas por parte de las fiscalías como un delito menor y se desestiman las amenazas, que pueden ser la antesala de cosas más graves.
Mendiola, que ha defendido a distintos periodistas de denuncias interpuestas por políticos, como en el caso de Sergio Aguayo, denunciado por el exgobernador de Coahuila, Humberto Moreira, puso sobre la mesa cómo en materia civil se hace uso del llamado daño moral de parte de políticos con el objetivo de vengarse por publicaciones incomodas en su contra.
En materia penal Propuesta Cívica ha observado que se acusa a periodistas de delitos que como están redactados son figuras penales, lo que pone en mayor riesgo a quienes ejercen el periodismo.
“Detectamos en materia electoral el uso de la violencia política por razones de género. Esto está siendo usado como un mazo de poder. Se pueden usar medidas cautelares y que se deje de publicar y se baje lo publicado”.
Otra forma de violencia contra la prensa es la que se genera desde el discurso político, que al ser reiterado causa realidades en el imaginario social.
Ya atacan también a quienes acompañan a la prensa: Artículo 19
El director de la organización de defensa de la libertad de expresión, Leopoldo Maldonado expuso que ellos también han sido atacados por acompañar a periodistas en su defensa.
Artículo 19 suma dos denuncias penales y dos por violencia política de género, por defender a un medio comunitario en Veracruz.
“Ya no podemos hablar del caso, nos pusieron una mordaza”, lamentó.
México se ha convertido en el país más peligroso para ejercer periodismo sin una guerra declarada.
“Competimos con Nicaragua, Venezuela, Haití, Cuba, ahora Argentina, México en ese contexto hay periodistas exiliados por toda Europa donde es imposible reportear, en ese contexto nuestro país es el más violento”.
La situación alcanza tal grado, que cada 14 horas se agrede a la prensa en México.
No ha cambiado situación con cambios de gobierno
Maldonado dio cifras estrujantes sobre los periodistas asesinados en México por gobierno.
En el de Felipe Calderón hubo 47; en el de Enrique Peña Nieto 46 y en el de Andrés Manuel López Obrador 47.
Pero a eso se suma que con el cambio de régimen con López Obrador el discurso estigmatizante se agudizó, y aunque si bien ha disminuido no se ha erradicado con Sheinbaum, e incluso se ha quedado para el resto de actores políticos, incluida la oposición.
“Ya es una forma de hacer política, atacar a los medios, al medio, diría Carmen Aristegui, el aniquilamiento moral del periodista, que es lo que acaba con su credibilidad”.
Narcopolítica, otro riesgo
Mendiola alertó que la narcopolítica juega un papel esencial en los ataques a los periodistas y se ha puesto en evidencia la colusión entre el gobierno y los grupos criminales.
En el país hay zonas donde no existe la gobernabilidad sino la imposición de reglas de grupo criminales, y frente al desamparo de periodistas lo que queda es la autocensura, lamentó.
Pero además cuando un periodista es asesinado, no solo se calla a una voz sino llega un mensaje a los demás. Ejemplificó con el caso de Miroslava Breach, baleada el 23 de marzo de 2017 por informar de la narcopolítica en Chihuahua.
Ahora en el estado norteño ya se habla poco de narcopolítica y quienes lo hacen debieron salir de la entidad
“No es fácil la labor periodística, los periodistas son valientes en tierras de impunes”.
Hace años solo Tamaulipas era zona de silencio, ahora todo el país está tachado como zona de silencio, aseguró.
Dijo que en materia de investigación las fiscalías no investigan y los jueces dictan sentencia conforme a intereses políticos, y estas se venían viendo previo al nuevo Poder Judicial.
“Pero antes sabíamos que ante la instancia federal el amparo se podía ganar, y así asistíamos a la anterior Suprema corte. Ahora estamos en devastación, no sabemos qué va a pasar. El Poder judicial necesitaba una reforma, no esta y el nudo está en las fiscalías. Estás si necesitaban reformas”, concluyó Mendiola.
