CASO COLOSIO

Investigador del caso Colosio descarta que exagente del Cisen participó en homicidio del priista

Sobre las teorías que sugieren la existencia de “dos Aburtos” o una supuesta suplantación, las investigaciones oficiales aplicaron técnicas que determinaron que se trataba del mismo individuo

Créditos: Archivo
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La presunta participación de Miguel Ángel Sánchez Ortega, exagente del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), en el asesinato de Luis Donaldo Colosio Murrieta, fue ampliamente investigada y descartada desde hace tres décadas, de acuerdo con Iñaky Blanco Cabrera, quien fue coordinador de asesores de Luis Raúl González Pérez, subprocurador especial para el caso del excandidato priista a la presidencia en 1994.

Blanco, quien años después fue procurador de Justicia de Guerrero y se encargó de las primeras investigaciones por la desaparición de 43 normalistas de Ayotzinapa, sostuvo que no existe evidencia penal que vincule a Sánchez Ortega con el crimen ocurrido el 23 de marzo de 1994 en Lomas Taurinas, Tijuana.

“La supuesta participación de Sánchez Ortega fue un tema ampliamente investigado… se descartó cualquier responsabilidad o involucramiento de su parte”, señaló el exfiscal.

En 1995, el entonces fiscal especial par el caso Colosio, Pablo Chapa Bezanilla, presentó la teoría del “segundo tirador”, para descartar que el crimen fuera obra de un solo asesino confeso, Mario Aburto Martínez.

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“Aburto fue el autor material de ambos disparos”

El exfuncionario recordó que Mario Aburto Martínez reconoció en su primera declaración ministerial haber efectuado los dos disparos que provocaron la muerte del candidato presidencial del PRI, lo cual fue corroborado por múltiples testigos y peritajes en diversas áreas forenses.

Aseguró que se hicieron análisis de balística, química forense, criminalística de campo y estudios de posición víctima-victimario. En particular, destacó el peritaje concluyó que la ojiva del segundo disparo correspondía al rayado que produjo el arma usada por Aburto.

Los videos del atentado demuestran que Sánchez Ortega no se encontraba cerca de Colosio al momento de las detonaciones (separadas por 2.14 segundos), mientras que Aburto estaba a escasos centímetros de la víctima.

Sin suplantación ni “varios Aburtos”

Sobre las teorías que sugieren la existencia de “dos Aburtos” o una supuesta suplantación, Blanco explicó que las investigaciones oficiales aplicaron técnicas de antropología forense, análisis de voz, estudios somatométricos y comparación facial, determinando que se trataba del mismo individuo.

Dichas pruebas incluyeron análisis de lunares, cicatrices, rasgos faciales y la revisión de más de 800 entrevistas con familiares, amigos y conocidos de Aburto, quienes lo identificaron plenamente en las imágenes del atentado.

Blanco también recordó que el 11 de abril de 2000, un grupo de especialistas mexicanos sostuvo una reunión con expertos del FBI en Quantico, Virginia, donde se intercambiaron opiniones sobre el perfil de Aburto.

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Según ese análisis, el autor confeso presentaba rasgos paranoides, narcisistas y fantasiosos, y cometió el crimen “para obtener notoriedad y sentirse asociado a la figura de Colosio”.

Los especialistas concluyeron que Aburto actuó solo, y que su comportamiento posterior respondió a una necesidad de mantener control y reforzar su imagen.

“Mario Aburto es un sujeto paranoide, suspicaz, fantasioso y narcisista que cometió el delito para obtener fama y notoriedad”, citó Blanco de aquel informe.

En último término, dijo Blanco, debe destacarse que el crimen se cometió el 23 de marzo de 1994, por lo que han pasado más de 31 años del hecho y es muy probable que haya prescrito el crimen que pudieran achacarle a Sánchez Ortega.

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