Un testigo colaborador que describió a la Fiscalía General de la República (FGR) cómo operaba la red de marinos que se enriquecieron con el huachicol fiscal aseguró que los hermanos Manuel Roberto y Fernando Farías Laguna, implicados en la administración de la Aduana de Tampico, contaron con el respaldo de su tío, el exsecretario de Marina, Rafael Ojeda, durante sus operaciones.
El testimonio del testigo denominado “Santo”, recabado en el marco de la investigación sobre presuntas operaciones con recursos de procedencia ilícita, defraudación fiscal equiparada y delincuencia organizada, describe que los hermanos Farías Laguna gestionaban ascensos y promociones dentro de la aduana con el fin de garantizar que los cambios de personal favorecieran sus intereses personales y comerciales. El testigo señaló que un funcionario colaboraba con ellos para tramitar estos movimientos administrativos.
Esto implicaba pagos que llegaban a varias personas dentro de la institución, incluyendo a subdirectores, jefes de departamento y oficiales de seguridad, mientras que el testigo mismo resguardaba parte de estos recursos, con la intención de entregarlos a las autoridades como evidencia.
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De 12 a 14 buques de huachicol al mes
Durante su declaración, el testigo detalló cómo operaba la Aduana de Tampico bajo su dirección, describiendo funciones de cada subdirector, jefes de departamento y verificadores, así como la logística de inspección y descarga de los buques que llegaban al puerto. Explicó que cada embarcación que llegaba implicaba pagos de gratificación por parte de personas identificadas con las siglas “NK” y “O”, que eran entregados a distintos funcionarios según su rol en la operación, mientras que él retenía parte del dinero para resguardar o distribuir posteriormente.
Precisó que durante su administración, de agosto de 2023 a enero de 2025, arribaban entre 12 y 14 buques por mes, principalmente desde Houston, Texas, y que se aseguraba la coordinación con la Administración del sistema portuario nacional (Asipona), la capitanía de puerto y agentes aduanales, cumpliendo con la documentación y procedimientos de carga, descarga y verificación de mercancías.
Además, el testigo entregó a las autoridades tres cajas con fajos de billetes que sumaban aproximadamente 29.5 millones de pesos, correspondientes a los pagos recibidos por los funcionarios durante ese periodo.
Según el testigo, los hermanos Farías Laguna actuaban “sin el mínimo remordimiento” y habrían sido responsables de ordenar otros delitos, aunque no detalló la naturaleza exacta de los mismos. El respaldo de la cúpula de la Secretaría de Marina habría permitido que estas operaciones se llevaran a cabo sin obstáculos, consolidando su influencia dentro de la aduana.
El caso tiene su origen en investigaciones sobre la operación de aduanas y manejo de hidrocarburos, donde se detectaron pagos de gratificación vinculados a la descarga de mercancía en los buques que llegaban al puerto de Tampico. El testigo entregó documentación y dinero presuntamente relacionado con estos pagos, que ascienden a decenas de millones de pesos, a las autoridades competentes como parte de su colaboración.
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Durante su declaración, “Santo” detalló cómo se distribuían los fondos entre distintos funcionarios, incluyendo a subdirectores, jefes de departamento y verificadores, y cómo se coordinaban inspecciones de buques con apoyo de personal de UNAPROP y binomios caninos, para garantizar que las operaciones se realizaran sin contratiempos.
La Fiscalía mantiene abierta la investigación aunque las autoridades han asegurado que el ex secretario de la Marina fue quien denunció esta red.
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