Cada 10 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Salud Mental, una fecha impulsada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para crear conciencia sobre la importancia del bienestar emocional como parte integral de la salud general.
Sin embargo, y más allá del entorno social, la dieta diaria tiene un profundo impacto en la salud emocional. Investigaciones de instituciones como la Universidad de Harvard y el Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH) han demostrado que la conexión intestino-cerebro es clave: hasta el 95% de la serotonina, conocida como la “hormona de la felicidad”, se produce en el sistema digestivo. A continuación te compartimos algunos de los alimentos que, según el portal Su Médico, influyen en la salud emocional de las personas:
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- Azúcares refinados
- Ejemplos: Pasteles, refrescos, galletas.
- Efectos: Picos de glucosa seguidos de caídas abruptas que causan irritabilidad y fatiga mental.
- Dato: Un estudio con más de 23,000 personas, publicado en Scientific Reports, vinculó el alto consumo de azúcar con un 23% más riesgo de depresión.
- Harinas blancas y alimentos ultraprocesados
- Ejemplos: Pan blanco, cereales industriales, botanas.
- Efectos: Aumentan la inflamación cerebral y afectan la concentración.
- Investigación: Según el Journal of Clinical Nutrition, estos alimentos alteran la microbiota intestinal, deteriorando la comunicación entre el intestino y el cerebro.
- Grasas trans
- Ejemplos: Margarinas, frituras comerciales, productos de panadería industrial.
- Efectos: Dañan las membranas neuronales, reducen la producción de omega-3 y aumentan el riesgo de depresión hasta en un 48%, según PLOS ONE.
- Edulcorantes artificiales
- Ejemplos: Aspartamo, sucralosa, sacarina.
- Efectos: Alteran neurotransmisores y bacterias intestinales beneficiosas.
- Estudio: La Universidad de Yale encontró que el aspartamo incrementa la ansiedad, el insomnio y pensamientos negativos.
- Carnes procesadas
- Ejemplos: Embutidos, salchichas, tocino.
- Efectos: Elevan el estrés oxidativo cerebral y aumentan el riesgo de depresión.
- Alerta: La OMS advierte que su consumo habitual puede elevar en un 34% el riesgo de trastornos del estado de ánimo.
En ese sentido, vale la pena destacar que una alimentación inadecuada puede interferir con los niveles de neurotransmisores, provocar inflamación cerebral y alterar la microbiota intestinal, lo que repercute directamente en el estado de ánimo.
¿Cómo mejorar tu salud mental desde el plato?
- Prefiere alimentos frescos, ricos en fibra y antioxidantes, como frutas, verduras, granos enteros y legumbres.
- Incluye fuentes naturales de omega-3, como pescado azul, nueces y chía.
- Evita las comidas ultraprocesadas y edulcorantes artificiales.
- Mantén horarios de comida regulares y cuida tu hidratación.
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¿Qué es la salud mental y por qué es fundamental?
De acuerdo con la OMS, la salud mental no es solamente la ausencia de enfermedades, sino un estado de completo bienestar físico, mental y social. Bajo este enfoque, en 2013 se impulsó el Plan de Acción sobre Salud Mental 2013-2020, en el que se instó a los países miembros, entre ellos México, a desarrollar políticas públicas que promuevan la salud mental, prevengan los trastornos psicológicos y garanticen su tratamiento oportuno.
En México, el Programa de Acción Específico Salud Mental 2013-2018 enfatizó la importancia de la detección temprana y la atención integral, así como de campañas que ayuden a eliminar el estigma social que persiste en torno a los problemas emocionales.
Tema 2025: salud mental en el trabajo
En 2025, el lema central es “Salud mental en el trabajo”, reconociendo el impacto del estrés laboral, la hiperconectividad y el desequilibrio entre vida y empleo como factores de riesgo para la salud emocional.
Este año, la OMS eligió como eje del Día Mundial de la Salud Mental la salud emocional en el entorno laboral, ya que el ritmo de vida actual y la digitalización constante han incrementado los casos de estrés laboral, burnout, ansiedad y afectaciones al sueño.
A pesar de su alta incidencia, muchas personas evitan buscar ayuda por miedo al estigma, lo que puede prolongar o agravar los síntomas. Por ello, se promueve la implementación de espacios laborales más empáticos, con estrategias de autocuidado, redes de apoyo y atención psicológica accesible.
AJA
