FEMINISMO

¿Cuál es el origen de la definición “hombre deconstruido”?

Para comprender la evolución de la sociedad actual, Thomas Porcher nos explica dos puntos clave: la deconstrucción de la masculinidad tradicional y la noción del "Homo Economicus". Aquí te explicamos

Créditos: Creada con IA, Midjourney
Escrito en NACIÓN el

Para Thomas Porcher, el ámbito económico no puede comprenderse sin el amplio panorama de una sociedad en movimiento, donde se cuestionen las construcciones sociales que limitan la plenitud de la identidad masculina y se desafíen los estigmas tradicionales que simplifican su papel como un ente puramente racional y maximizador. Conocer el origen de la deconstrucción es un avance hacia sociedad más equitativa y comprensiva, pero, ¿qué significa ser un hombre deconstruido?

En su libro, "Mi diccionario de economía", el doctor en economía por la Université Panthéon-Sorbonne y profesor en la Paris School of Business, aborda dos conceptos claves en la comprensión de la sociedad actual: la deconstrucción de la masculinidad tradicional y la noción del "Homo Economicus".

Cabe destacar que hoy en día mencionar la deconstrucción de la masculinidad es un proceso complejo, pues implica reconocer y cuestionar comportamientos y actitudes asociados con los roles de género inculcados desde la infancia, con entornos culturales y tradicionales, donde se batalla, justamente, con la liberación de expectativas sociales restrictivas.

En el contexto de la masculinidad, la deconstrucción es relacionada con la crítica de los modelos tradicionales de lo que representa, justamente, ser hombre.

Hombre deconstruido, ¿cómo?

De acuerdo con Thomas Porcher, partimos de una definición que, antes de que el feminismo ganara impulso en el mundo actual, era vista como objeto de burlas por la forma en que describe la ruptura de estos comportamientos, características o roles asociados al sexo masculino; hoy, se ha vuelto parte del vocabulario social.

"La idea de deconstrucción dista de ser una sandez",  expone el escritor al hacer memoria y recordar aquella vez que Sandrine Rousseau, candidata a las elecciones primarias por el partido ecologista (Europe Écologie Les Verts (BELv]), fue criticada en redes sociales por afirmar: "Vivo con un hombre deconstruido y soy inmensamente feliz".

Y es que, mantener una "masculinidad tóxica", ferviente de los estereotipos tradicionales, representa un costo enorme para los hombres, no sólo socialmente, sino económicamente hablando. En Francia, por ejemplo, la historiadora Luci-le Peytavin desarrolló una investigación sobre "El costo de la virilidad", donde calculó el impacto financiero que tiene crecer con valores y una mentalidad sesgada por la crianza enfocada en el sexo, es decir, siguiendo los marcos que dictan que ciertos juguetes, juegos o películas son especialmente diseñados para hombres y que estos influyan en los niños varones al vehicular actitudes de agresividad, dominación y competencia.

Los resultados fueron asombrosos: para Francia, el costo de esta masculinidad arraigada se estimó en más de 95 mil  millones de euros anuales y con una población de hombres en reclusión del 96 por ciento.

"De esa manera, la concepción que la sociedad tiene de un héroe con atributos de poder y fuerza repercute en la definición que tenemos de un "verdadero hombre" y provocaría los comportamientos tóxicos que la acompañan", explica Porcher en su texto.

Así, entendiendo cómo la deconstrucción puede beneficiar a la economía de un individuo, el autor aborda la creación teórica de un nuevo concepto en la evolución humana y de la microeconomía: el "Homo Economicus", modelo que conceptualiza al individuo como un ser que busca maximizar sus objetivos, es decir, como el único responsable de su destino.

Suena simple que el hombre tenga la decisión de elegir su trabajo o estudios para mejorar su capital humano y salario futuro, por ejemplo; sin embargo, Thomas Porcher señala que la realidad es mucho más compleja, donde el determinismo impuesto por la sociedad, la época, las instituciones y el entorno social, así como la geografía en la que evoluciona el individuo, juegan un papel crucial que supera las decisiones individuales en la configuración de su destino.