La UEFA declaró que perdió la confianza en la actual dirigencia de la FIFA encabezada por Gianni Infantino, después de que el organismo rector del futbol mundial retirara un controvertido proyecto para crear una filial comercial y vender 20% de su participación a inversionistas privados. La iniciativa, presentada como una vía para aumentar los recursos destinados al desarrollo del futbol, provocó una rebelión de las principales confederaciones y abrió una crisis de gobernanza que amenaza con alterar el escenario político rumbo a las elecciones de 2027.
La controversia surgió alrededor de FIFA Forward Enterprise (FFE), una empresa filial que FIFA propuso crear para concentrar sus operaciones comerciales y la gestión de sus principales eventos.
El proyecto contemplaba una valoración inicial de 20 mil millones de dólares y la posibilidad de captar hasta 4,200 millones mediante la venta de una participación minoritaria y sin control a inversionistas de largo plazo. FIFA aseguró que conservaría el control absoluto sobre las competencias, el calendario y las decisiones deportivas.
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Pero la propuesta tuvo un efecto contrario al esperado: en lugar de unir a las federaciones alrededor de una nueva fuente de financiamiento, provocó cuestionamientos sobre transparencia, gobernanza y el futuro de los ingresos generados por la Copa del Mundo.
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La FIFA queda atrapada en una crisis de confianza
El problema central dejó de ser cuánto dinero podría generar FIFA Forward Enterprise y pasó a ser cómo se tomó la decisión de crearla y por qué las principales confederaciones no fueron consultadas de manera suficiente antes de presentar el proyecto.
La UEFA consideró que una operación de esa magnitud no podía avanzar mediante negociaciones reservadas y con plazos reducidos.
La organización europea terminó declarando que había perdido la confianza en la actual dirección de FIFA y exigió revisar cómo se desarrolló la iniciativa y quiénes fueron responsables de impulsarla.
La declaración representa uno de los mayores desafíos políticos que ha enfrentado Infantino desde que llegó a la presidencia de FIFA en 2016.
No se trata únicamente de una diferencia sobre un modelo de negocios. La disputa revela una fractura sobre quién debe controlar los recursos del futbol mundial y bajo qué reglas deben tomarse las decisiones estratégicas de FIFA.
El argumento de FIFA: más dinero para desarrollar el futbol
Contexto: La organización aseguró que FIFA Forward Enterprise permitiría aprovechar mejor el valor comercial de sus derechos de televisión, patrocinios, boletaje y licencias, con el propósito de incrementar los recursos destinados al desarrollo del futbol.
Según la propuesta, las 211 asociaciones miembro podrían recibir hasta 20 millones de dólares para el ciclo 2027-2030, frente a los 8 millones previstos actualmente dentro de FIFA Forward 3.0.
El organismo también planteó fondos adicionales para proyectos especiales y ciclos posteriores.
FIFA sostuvo que todos los beneficios netos de la nueva empresa serían reinvertidos en el futbol mundial y que los inversionistas privados no tendrían control sobre las decisiones deportivas ni sobre la gobernanza del organismo.
Desde esa perspectiva, la operación no significaba vender el Mundial, sino utilizar el enorme valor comercial de sus competencias para financiar una mayor expansión del futbol.
La explicación, sin embargo, no convenció a sus principales críticos.
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El punto de quiebre: capital privado y derechos del Mundial
La propuesta tocó una fibra especialmente sensible: la posibilidad de que fondos privados obtuvieran una participación económica en una estructura que concentraría derechos comerciales vinculados con las competiciones de FIFA.
La operación habría convertido parte del negocio generado alrededor del Mundial y otros torneos en un activo susceptible de inversión privada.
Para UEFA y otras organizaciones, el problema no era solamente financiero. También estaba relacionado con el principio de que los ingresos y activos comerciales del futbol deben permanecer bajo estructuras de gobernanza controladas por sus instituciones deportivas.
La reacción fue contundente.
Las 55 asociaciones nacionales de UEFA respaldaron la oposición al proyecto y amenazaron con boicotear las competiciones de FIFA si la iniciativa continuaba. La presión se extendió posteriormente hacia otras regiones, incluida CONCACAF y la Confederación Asiática.
La posibilidad de que las principales selecciones europeas no participaran en torneos organizados por FIFA elevó el conflicto a una dimensión que hizo prácticamente inviable continuar con el plan.
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“El futbol no está en venta”: el mensaje de UEFA
La postura de UEFA fue más allá de rechazar una propuesta financiera.
El organismo europeo convirtió el caso en una discusión sobre la identidad y la gobernanza del futbol internacional. Su respuesta acusó a la dirigencia de FIFA de haber impulsado un proyecto de manera opaca y mediante negociaciones que, según la confederación, no respetaron los mecanismos adecuados de consulta.
La UEFA sostuvo que la crisis no podía resolverse simplemente retirando la propuesta.
Su posición es que debe determinarse cómo fue posible que un proyecto de esa magnitud llegara a ese punto sin un proceso previo de deliberación suficientemente amplio.
La confederación también cuestionó la utilización de los recursos de FIFA y recordó que el organismo mantiene importantes reservas financieras.
La crítica apunta directamente al argumento de que la FIFA necesita recurrir a inversionistas privados para incrementar los fondos destinados al desarrollo.
El rechazo también llegó desde CONCACAF y Asia
La oposición europea no fue un episodio aislado.
CONCACAF y sus asociaciones miembro expresaron preocupación por la falta de un proceso adecuado para analizar la propuesta y rechazaron que una operación de ese tamaño pudiera avanzar sin la participación de las estructuras correspondientes.
La confederación también planteó que los recursos disponibles de FIFA deberían analizarse antes de recurrir a nuevas fuentes de financiamiento privado.
La presión asiática añadió otra pieza importante al conflicto.
Con la oposición de Europa, América del Norte, Centroamérica, el Caribe y Asia, la propuesta perdió buena parte del respaldo político necesario para avanzar dentro de FIFA.
El mapa de la oposición comenzó así a superar las fronteras de una sola confederación.
Infantino retira el proyecto, pero no cierra la crisis
Ante la creciente oposición, Infantino terminó retirando la propuesta.
El presidente de FIFA argumentó que la iniciativa había generado profundas divisiones y que su objetivo siempre había sido fortalecer el desarrollo del futbol.
La decisión evitó una confrontación institucional todavía mayor y frenó la posibilidad de que la propuesta llegara a una votación con un respaldo insuficiente.
Pero el retiro también tuvo un costo político.
La UEFA dejó claro que considera que el problema no termina con la cancelación de FIFA Forward Enterprise.
Para la organización europea, ahora comienza una discusión sobre la transparencia, la rendición de cuentas y el liderazgo de FIFA.
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El golpe llega antes de las elecciones de FIFA de 2027
La crisis ocurre además cuando Infantino busca continuar al frente del organismo.
El presidente de FIFA pretende presentarse a un nuevo mandato en las elecciones previstas para marzo de 2027. Cabe destacar que hasta antes del conflicto, su posición parecía considerablemente sólida después de haber sido reelegido sin oposición en 2019 y 2023.
Ahora, la situación política es más complicada.
La pérdida de confianza expresada por UEFA, sumada al rechazo de otras confederaciones, podría facilitar la aparición de candidaturas rivales y convertir la próxima elección presidencial en un proceso mucho más competitivo.
Eso no significa que Infantino haya perdido automáticamente la posibilidad de reelegirse.
La estructura de FIFA otorga un voto a cada una de sus 211 asociaciones miembro, por lo que la influencia de una confederación, aunque considerable, no determina por sí sola el resultado electoral.
El desafío para Infantino será reconstruir una coalición suficientemente amplia antes de que las federaciones definan sus posiciones.
AJA
