Alrededor de 645 millones de personas padecen hambre en el mundo, de acuerdo con el informe El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2026 (SOFI 2026), publicado por agencias de Naciones Unidas. La cifra equivale al 7.8 % de la población mundial y refleja que millones de personas continúan sin acceso suficiente a alimentos.
El reporte fue elaborado conjuntamente por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola, el Programa Mundial de Alimentos, la Organización Mundial de la Salud y UNICEF. Aunque el número es menor que los 673 millones registrados previamente, la ONU subraya que el avance global es frágil y desigual.
Las agencias advierten que, al ritmo actual, el mundo no está en camino de cumplir el objetivo de Hambre Cero establecido en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.
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El informe SOFI 2026 muestra una reducción limitada del hambre global
El informe SOFI 2026 señala que los niveles de hambre han disminuido por tercer año consecutivo. Sin embargo, la reducción es modesta y no representa una recuperación suficiente frente al deterioro provocado por conflictos, crisis económicas, fenómenos climáticos extremos y el aumento del costo de los alimentos.
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La ONU reconoce que algunos países han logrado avances, pero insiste en que la mejora no es uniforme. Mientras ciertas regiones muestran señales de recuperación, otras continúan registrando niveles alarmantes de desnutrición y falta de acceso a alimentos.
Inseguridad alimentaria: más de 2,100 millones de personas enfrentan dificultades para alimentarse
Más allá del hambre crónica, el reporte destaca que alrededor de 2,100 millones de personas, equivalentes al 25.8 % de la población mundial, padecen inseguridad alimentaria moderada o grave.
Esto significa que no tienen acceso regular a alimentos suficientes, seguros y nutritivos para mantener una vida saludable. En muchos casos, las familias deben reducir la cantidad de comida, omitir comidas o sustituir alimentos nutritivos por opciones más baratas y menos saludables.
En ese sentido, es importante aclarar que la inseguridad alimentaria moderada implica incertidumbre sobre la posibilidad de obtener alimentos adecuados. La inseguridad alimentaria grave, en cambio, refleja situaciones en las que las personas pueden pasar uno o varios días sin comer.
Según el informe, esta problemática afecta especialmente a hogares con bajos ingresos, poblaciones rurales, niños y mujeres en contextos de vulnerabilidad.
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África concentra la mayor proporción de personas con hambre
El informe de Naciones Unidas muestra fuertes disparidades regionales. África es la región más afectada en términos relativos: cerca del 20 % de su población, aproximadamente 309 millones de personas, padece hambre.
En contraste, América Latina y el Caribe han mostrado avances sostenidos. La proporción de personas que sufren hambre en esta región se redujo al 4.8 %, equivalente a unos 32 millones de personas.
El alto costo de una dieta saludable agrava la crisis alimentaria
Uno de los datos más preocupantes del informe es que alrededor de 2,700 millones de personas no pueden permitirse económicamente una dieta saludable.
La inflación de los precios de los alimentos ha dificultado el acceso a productos nutritivos como frutas, verduras, proteínas y lácteos. Como resultado, millones de personas consumen dietas insuficientes en calidad, lo que incrementa el riesgo de desnutrición y problemas de salud.
La ONU advierte que el objetivo de Hambre Cero está en riesgo
Las agencias de Naciones Unidas señalan que el progreso actual es insuficiente para alcanzar la meta de erradicar el hambre antes de 2030.
Entre los principales factores que siguen impulsando la crisis alimentaria mundial se encuentran:
- Los conflictos armados y desplazamientos forzados.
- Los fenómenos climáticos extremos.
- La desaceleración económica.
- La desigualdad en el acceso a alimentos.
- El aumento sostenido de los precios.
La ONU hace un llamado a fortalecer las políticas de protección social, apoyar a los sistemas alimentarios locales y garantizar el acceso a dietas saludables para las poblaciones más vulnerables.
AJA
