Estados Unidos endureció su postura contra el gobierno de Daniel Ortega luego de que el mandatario nicaragüense afirmara que en su país "no volverá a haber elecciones". La administración del presidente Donald Trump calificó la decisión como un grave retroceso democrático y aseguró que no permanecerá "de brazos cruzados" frente al incremento de la represión política en Nicaragua.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, emitió un contundente pronunciamiento en respuesta a las declaraciones de Daniel Ortega, quien aseguró que Nicaragua dejará de celebrar elecciones para impedir que la oposición alcance el poder.
A través de un comunicado oficial titulado Una llamada a la acción, el Departamento de Estado, encabezado por Marco Rubio sostuvo que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo "ha abandonado incluso la apariencia de contar con el consentimiento popular", al eliminar uno de los pilares fundamentales de cualquier sistema democrático: el derecho de los ciudadanos a elegir libremente a sus gobernantes.
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La declaración representa una de las críticas más severas lanzadas por Washington contra el gobierno nicaragüense en los últimos meses y anticipa un posible endurecimiento de la presión diplomática internacional.
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Marco Rubio lanza una advertencia al régimen de Nicaragua
El jefe de la diplomacia estadounidense calificó la decisión de Ortega como un acto de "cobardía" que evidencia el temor del mandatario a enfrentar la voluntad popular mediante elecciones libres y competitivas.
Rubio afirmó que la administración del presidente Donald Trump, junto con la comunidad internacional, no permanecerá inmóvil frente a la profundización del autoritarismo en Nicaragua.
"No nos quedaremos de brazos cruzados", advirtió el secretario de Estado al señalar que la comunidad democrática debe responder ante el deterioro de las libertades políticas y los derechos fundamentales en el país centroamericano.
Estados Unidos exige el respeto a la democracia y al voto ciudadano
En su posicionamiento oficial, Washington reiteró que todos los nicaragüenses poseen el derecho inalienable de elegir a sus representantes mediante procesos electorales libres, transparentes, plurales y competitivos.
El Departamento de Estado subrayó que cualquier sistema político que suprima las elecciones vulnera principios esenciales de la democracia representativa y del Estado de derecho, además de limitar derechos fundamentales reconocidos por instrumentos internacionales.
La administración estadounidense insistió en que la comunidad internacional debe mantener la vigilancia sobre la situación política de Nicaragua y continuar impulsando acciones que favorezcan el restablecimiento de las garantías democráticas.
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Ortega afirma que Nicaragua no volverá a celebrar elecciones
Contexto: La reacción de Estados Unidos ocurrió después de que Daniel Ortega declarara públicamente que en Nicaragua "no volverá a haber elecciones", justificando la medida como una forma de impedir que los partidos opositores regresen al poder.
Las declaraciones del mandatario representan un nuevo capítulo en la crisis política que atraviesa el país desde 2018 y refuerzan las acusaciones de diversos organismos internacionales sobre el progresivo debilitamiento de las instituciones democráticas, la concentración del poder y las restricciones a la participación política.
El anuncio también ha generado preocupación entre gobiernos y organizaciones defensoras de los derechos humanos, que consideran que la eliminación de los procesos electorales consolida un modelo de gobierno sin competencia política ni alternancia en el poder.
La firme respuesta de Estados Unidos se suma a las críticas expresadas por diversos actores internacionales que han cuestionado el deterioro de la democracia en Nicaragua durante los últimos años.
AJA
