MIGRACIÓN

"Pensé que me iban a matar": testimonios denuncian abusos en el mayor centro migratorio de EU

Un informe de HRW y la ACLU reúne denuncias de presuntas violaciones a derechos humanos en Fort Bliss: migrantes describen traslados sin información, uso excesivo de la fuerza y atención médica deficiente durante su detención

Créditos: EFE
Escrito en MUNDO el

Las personas detenidas en el mayor centro de detención migratoria de Estados Unidos, ubicado en Fort Bliss, Texas han sufrido graves abusos, de acuerdo con un informe publicado en conjunto Human Rights Watch y la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU).

El informe titulado “’Sólo saldrás deportado o muerto’” Detención abusiva de inmigrantes en Fort Bliss” reúne relatos de personas migrantes que estuvieron detenidas en el Campamento East Montana, en Fort Bliss, Texas.

Uno de los testimonios compartidos es el del Ismael M. un migrante hondureño de 28 años que permaneció más de cinco meses en el centro de detención, en donde desarrolló depresión y pensamientos suicidas durante su reclusión. Ismael aseguró que al momento de buscar atención psicológica solamente recibió medicamentos para dormir y recomendaciones para respirar profundamente y pensar en un “lugar feliz”.

“A veces miro mis sábanas y me pregunto si sería más fácil ahorcarme que intentar sobrevivir a esta tortura. No sé cómo describir lo que siento. Me siento olvidada. Aquí ha muerto gente y a nadie le importa”, explicó.

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"No puedo respirar": el relato sobre la muerte de Geraldo Lunas Campos

Geraldo Lunas Campos, un cubano de 55 años y padre de cuatro hijas, fue golpeado y asfixiado hasta la muerte por guardias en la unidad de aislamiento.

De acuerdo con tres testimonios recabados por Human Rights Watch, los hechos ocurrieron después de que solicitara su medicamento durante el reparto de medicinas.

Marco T. explicó que las enfermeras estaban repartiendo medicina y Geraldo les dijo que necesitaba la suya. Los guardias le ordenaron que se calla y entrara en la celda, pero al momento de negarse lo agarraron y lo empujaron dentro de la celda, que cerraron con llave.

Aaron R. aseguró haber escuchado los últimos momentos de Lunas Campos.

“Escuché a otros detenidos pedir ayuda a gritos, y escuché a Geraldo gritar: ‘Me estás asfixiando’ y ‘No puedo respirar, que Dios me bendiga’. Esas fueron las últimas palabras de Geraldo: ‘No puedo respirar, que Dios me bendiga’”.

La declaración pública del ICE respecto a la muerte de Lunas Campos decía lo siguiente:

“Mientras estaba en aislamiento, el personal lo observó angustiado y contactó al personal médico presente para que lo ayudara... El personal médico respondió, inició medidas de reanimación y solicitó servicios médicos de emergencia”

Sn embargo, un informe de autopsia realizado por la Oficina del Médico Forense del Condado de El Paso reveló que Lunas Campos presentaba signos de forcejeó, hemorragias en el cuello y se determinó que la causa de muerte fue asfixia.

Los detenidos dijeron que los guardias que ellos creen responsables seguían trabajando y supervisando a los detenidos.

"Sentía que me estaban secuestrando"

La mayoría de las personas entrevistadas afirmaron tener un permiso de trabajo válido, que al momento de presentarlos a los agentes les dijeron falsamente que su autorización no les otorgaba estatus legal en Estados Unidos, por los que fueron trasladados a centros de detención.

Sin embargo, los testimonios describieron que no se les daba información sobre el destino.

Sebastián R., un mexicano originario de Oaxaca que vivía en Nueva York, narró que fue trasladado esposado y encadenado sin recibir explicación alguna.

"Estaba esposado de pies y manos, con cadenas alrededor de la cintura. No podía moverme y sentía que no podía respirar. Sentía que me estaban secuestrando. No sabía adónde iba y se negaron a responder a mis preguntas".

Rafael H., detenido en Boston, relató una experiencia similar.

"Me trasladaron de estado en estado sin siquiera decirme adónde iba. Mi esposa no tenía idea de dónde estaba y yo no tenía forma de comunicarme con ella. Me secuestraron".

Según el informe, varios detenidos permanecieron incomunicados durante días y sus familiares no pudieron localizarlos mediante los sistemas oficiales del Departamento de Seguridad Nacional.

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Golpizas, aislamiento y atención médica insuficiente

Las denuncias también incluyen presuntos actos de violencia física dentro del centro de detención. Armando G., un venezolano de 32 años, aseguró que fue golpeado después de participar en una huelga de hambre para exigir alimentos suficientes.

"Siete guardias me derribaron al suelo. Uno de ellos me estrangulaba, otro me jalaba del pelo y me golpeaba la cabeza contra el suelo. Me llevaron a la unidad de aislamiento, donde perdí el conocimiento".

Ricardo H. afirmó que fue sometido por varios agentes tras reclamar por el retraso de una comida.

"Me pisotearon el cuello. A mis 31 años nunca había visto la muerte hasta ese día. Pensé que me iban a matar".

A estas denuncias se suman las relacionadas con la atención médica.

Lucía H., originaria de Ecuador, afirmó que perdió temporalmente la visión de un ojo después de que las autoridades ignoraran durante horas su petición para retirar un lente de contacto especial.

"Tenía un dolor insoportable y el ojo me sangraba".

Posteriormente, médicos le diagnosticaron una infección grave y glaucoma, con riesgo de perder la vista de forma permanente.

Contexto

El campo de detención migratorio Fort Bliss, Texas, tiene capacidad para albergar hasta 5,000 personas y tiene cinco estructuras tipo tienda de campaña que alojan a los detenidos en recintos cerrados.  

El informe de Human Rights Watch y la ACLU se basa en entrevistas realizadas entre octubre de 2025 y junio de 2026 a 80 personas: 71 migrantes detenidos en el Campamento East Montana, cuatro familiares y cinco proveedores de servicios legales.

En el informe se describen condiciones que, según las organizaciones, constituyen violaciones graves a los derechos humanos como palizas indiscriminadas, negligencia médica, traslados coercitivos a “terceros países” desconocidos, y en algunos casos, condiciones de confinamiento que pueden equivaler a desaparición forzada.

Según el documento, los abusos ocurrieron mientras las autoridades federales intensificaban las detenciones de inmigrantes mediante redadas, operativos policiales en vecindarios, controles de tránsito y arrestos en oficinas locales del USCIS, como parte de las medidas migratorias impulsadas por el presidente Donald Trump.

JL