NARCOTRÁFICO

El narcotraficante uruguayo que jugó futbol profesional y se burló de todo Bolvia

Antes de su captura, el uruguayo Sebastián Marset jugó futbol profesional, escapó de operativos y se burló públicamente de las autoridades que lo perseguían en Bolivia

Créditos: Efe
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Durante años, Sebastián Marset construyó una imagen que parecía sacada de una película: empresario, futbolista y hombre de familia ante los ojos del público, mientras las autoridades de varios países lo señalaban como uno de los narcotraficantes más poderosos de Sudamérica. Su historia terminó con una captura en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, pero antes dejó una larga lista de fugas, provocaciones y escándalos políticos.

La mañana del 13 de marzo de 2026, fuerzas de seguridad bolivianas detuvieron al líder del llamado Primer Cartel Uruguayo mientras dormía en una vivienda de Santa Cruz. Ese mismo día fue expulsado hacia Estados Unidos, donde enfrenta acusaciones por lavado de dinero relacionado con el narcotráfico y podría recibir una condena de hasta 20 años de prisión.

Sin embargo, mucho antes de convertirse en uno de los hombres más buscados por la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), Marset ya había demostrado una capacidad inusual para moverse entre el mundo del crimen y la vida cotidiana.

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Del campo de juego a la clandestinidad

Tras recuperar su libertad en 2018, luego de cumplir una condena por tráfico de marihuana en Uruguay, se instaló en Paraguay y comenzó una doble vida. Mientras las investigaciones internacionales lo vinculaban con enormes cargamentos de cocaína enviados a Europa, él aparecía públicamente como futbolista profesional.

En 2021 llegó incluso a ser registrado como jugador del Deportivo Capiatá, equipo de la segunda división paraguaya, donde utilizó la camiseta número 10. Reportes periodísticos señalaron que habría pagado una suma considerable para integrarse al plantel.

Su pasión por el futbol no terminó ahí. Cuando ya era prófugo internacional y residía en Bolivia, volvió a disputar partidos en una liga de Santa Cruz utilizando una identidad brasileña falsa. Algunos encuentros fueron difundidos en redes sociales sin que su presencia despertara sospechas inmediatas.

El hombre que escapaba de todos

Marset logró eludir operativos policiales durante años y protagonizó uno de los episodios más incómodos para las autoridades bolivianas. En 2023 consiguió escapar de un intento de captura y posteriormente apareció en una entrevista televisiva admitiendo que alguien le había advertido sobre el operativo.

Según relató, tras recibir el aviso preparó dos maletas con ropa para él y sus hijos y abandonó el lugar antes de que llegaran los agentes.

Lejos de mantener un perfil bajo, decidió desafiar públicamente a quienes lo perseguían. En un video difundido ese mismo año lanzó una frase que se volvió emblemática de su actitud desafiante: aseguró que era "bastante inteligente" para las autoridades y sugirió que ellas eran incapaces de detenerlo.

También envió amenazas veladas al afirmar que, si decidía revelar información, "se les complica", insinuando posibles vínculos de funcionarios con actividades ilícitas.

Una organización con alcance internacional

Las investigaciones lo ubican como un operador clave en el tráfico de toneladas de cocaína desde Sudamérica hacia Europa. De acuerdo con la acusación presentada en Estados Unidos, una sola operación dejó una deuda superior a 17 millones de euros por un cargamento de droga, de los cuales al menos cinco millones habrían sido recuperados y posteriormente incorporados al sistema financiero mediante operaciones de lavado de dinero.

Las autoridades estadounidenses sostienen que utilizó empresas, transferencias internacionales, intermediarios y documentación falsa para mover recursos obtenidos del narcotráfico.

Los expedientes también lo relacionan con estructuras criminales de gran alcance, entre ellas el Primer Comando de la Capital (PCC) de Brasil y la mafia italiana conocida como la 'Ndrangheta, organizaciones que habrían facilitado las rutas para el envío de cocaína hacia el mercado europeo.

Un personaje rodeado de escándalos

La figura de Marset también provocó crisis políticas. En 2021 fue detenido en Dubái por portar un pasaporte falso, pero posteriormente obtuvo un documento uruguayo auténtico que le permitió recuperar la libertad, episodio que años después derivó en renuncias dentro del gobierno de Uruguay.

Además, ha sido señalado por su presunta relación con ataques contra autoridades judiciales y con el asesinato del fiscal paraguayo Marcelo Pecci, aunque hasta ahora no enfrenta cargos por ese crimen y ha rechazado públicamente esas acusaciones.

En otra demostración de desafío, apareció en 2025 en un video rodeado de hombres armados y con un estandarte del PCC, asegurando que estaban preparados para "hacer la guerra con el que sea". Paradójicamente, autoridades paraguayas señalaron después que ese material audiovisual ayudó a localizar su paradero.

El fin de una larga fuga

Su captura representa uno de los mayores golpes recientes contra las redes del narcotráfico que operan entre Bolivia, Paraguay, Brasil y Europa. El gobierno boliviano ha presentado el operativo como una señal de que el país dejará de ser un refugio para organizaciones criminales transnacionales.

Efe

No obstante, el caso de Sebastián Marset también deja una imagen difícil de olvidar: la de un narcotraficante que, mientras era buscado por varios países, logró jugar futbol profesional, construir una identidad pública y burlarse durante años de las autoridades que intentaban capturarlo.

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