Colombia llegará a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del próximo 21 de junio en medio de una fuerte polarización política, un creciente voto de rechazo y con un electorado que, más que respaldar a un candidato, buscará impedir el triunfo de su adversario, señaló Fausto Pretelin Muñoz de Cote, internacionalista e investigador del Departamento de Estudios Internacionales del ITAM.
Tras viajar a Bogotá para observar de primera mano la jornada electoral del pasado domingo, el especialista consideró que el resultado de la primera vuelta reflejó el desgaste del oficialismo, la desaparición de los espacios de centro y una elección marcada por emociones, confrontación y descontento ciudadano.
“La gente va a votar en la segunda vuelta para que pierda el otro, independientemente de por quién voten”, afirmó en entrevista con La Silla Rota.
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El próximo 21 de junio, los colombianos volverán a las urnas después de que ninguno de los candidatos presidenciales alcanzara más del 50 por ciento de los votos en la primera vuelta.
Contexto
La primera vuelta presidencial dejó un escenario más cerrado de lo que anticipaban varias encuestas.
De acuerdo con la autoridad electoral colombiana, Abelardo de la Espriella obtuvo 10.3 millones de votos, equivalentes al 43.74 por ciento de la votación, mientras que Iván Cepeda alcanzó 9.6 millones de sufragios, es decir, el 40.91 por ciento.
La diferencia entre ambos candidatos fue de poco más de 700 mil votos.
Muy por detrás quedó Paloma Valencia, candidata respaldada por sectores del uribismo, quien obtuvo 6.92 por ciento de la votación.
Tras conocerse los resultados, el presidente Gustavo Petro cuestionó el sistema de preconteo electoral utilizado durante la jornada.
“Como presidente no acepto los resultados del preconteo de la firma privada de los hermanos Bautista”, escribió en redes sociales.
Sin embargo, al final del mismo mensaje señaló que aceptaría los resultados una vez que fueran acreditados por las autoridades electorales y los jueces correspondientes.
Por su parte, Iván Cepeda también pidió revisar algunos resultados preliminares. No obstante, confirmó que participará en la segunda vuelta del próximo 21 de junio.
El voto útil apareció desde la primera vuelta
Uno de los elementos que explica el resultado, según Pretelin, fue la estrategia implementada por Abelardo de la Espriella para concentrar el voto opositor desde el inicio de la campaña.
“La campaña electoral fue uno de los elementos que decidieron el resultado. Por una parte, el candidato de extrema derecha, Abelardo de la Espriella, hizo una campaña hacia el voto útil”, explicó.
Pretelin señaló que este fenómeno, el voto útil, suele aparecer hasta la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, cuando los candidatos buscan concentrar el apoyo de los electores que votaron por otra opción. Sin embargo, en Colombia ocurrió desde la primera fase de la elección.
“Generalmente, el voto útil se activa en una segunda vuelta, pero aquí se activó desde el inicio, buscando llevarse a los votantes del centro y centro derecha”, afirmó.
En cambio, el especialista consideró que la campaña de Iván Cepeda fue soberbia, por lo que, a pesar de lo que anticipaban varias encuestas, no logró imponerse en la primera vuelta.
“Llegó al inicio de la campaña un tanto soberbio; no quiso debatir, no tuvo gran protagonismo y no hizo una estrategia de mercadotecnia política necesaria en esta competencia. Creo que esa soberbia lo hundió y le dejó el campo libre a De la Espriella para triunfar”, sostuvo.
“Los ciudadanos sienten que ya no hay centro”
Para el académico, uno de los principales hallazgos de esta elección es la desaparición de los espacios moderados dentro de la política colombiana.
“Los ciudadanos sienten que ya no hay centro y que los próximos cuatro años serán riesgosos, gane quien gane”, afirmó.
“El ganador tiene rasgos histriónicos; es un outsider de la política sin historial, un personaje que ha hecho actuación. Por el lado de Iván Cepeda, él viene del Partido Comunista y sembró dudas sobre si habría una constituyente, lo que provocó angustia entre los colombianos ante el temor de una concentración del poder o una extensión del periodo presidencial”, agregó.
Diversos análisis previos a la elección ya advertían que la campaña se desarrollaría en un contexto de creciente polarización, debilitamiento de las posiciones moderadas y una disputa entre proyectos políticos cada vez más alejados del centro.
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Hartazgo con el oficialismo
El investigador también atribuyó parte del resultado al desgaste que enfrenta el proyecto político encabezado por Gustavo Petro.
“Existe un hartazgo hacia el ciclo político regional. En Colombia, hace cuatro años ganó la izquierda por primera vez, pero el presidente Petro y su círculo han tenido casos de corrupción”, afirmó.
Entre los ejemplos mencionó los casos que han involucrado a integrantes del gobierno colombiano durante los últimos años.
Ante ello, afirmó, la elección dejó de ser una discusión centrada en propuestas para convertirse en una confrontación política entre dos proyectos que generan fuertes emociones entre sus simpatizantes y detractores.
Una segunda vuelta más agresiva
Ante este escenario, de cara a la segunda vuelta de las elecciones el próximo 21 de junio, el internacionalista prevé una campaña más dura que la observada durante la primera vuelta.
“Será una campaña polarizada y agresiva”, afirmó.
Sin embargo, el especialista explicó que ambos candidatos necesitarán moderar algunas posiciones para atraer a los votantes que respaldaron a otras opciones políticas durante la primera vuelta, particularmente a los sectores más cercanos al centro político.
“Ambos deberán bajar un poco el tono a las propuestas radicales para atraer al centro”, sostuvo.
No obstante, consideró que la confrontación seguirá dominando el ambiente político colombiano durante las próximas semanas.
“La gente va a votar en la segunda vuelta para que pierda el otro”, reiteró.
