ELECCIONES EN PERÚ

Perú: Keiko o Sánchez ante un Congreso que ya derribó a 8 presidentes

El conteo presidencial sigue sin definición oficial entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez; sin embargo, el nuevo mapa legislativo ya anticipa un escenario de confrontación entre el Ejecutivo y un Congreso que en los últimos años tuvo un papel central en la salida de varios mandatarios

Perú: Keiko o Sánchez ante un Congreso que ya derribó a 8 presidentes
Perú: Keiko o Sánchez ante un Congreso que ya derribó a 8 presidentesCréditos: Especial
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La elección presidencial de Perú entra en su fase final con una diferencia mínima entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez. Aunque la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) procesó el 100 por ciento de las actas nacionales y del extranjero, las observaciones pendientes mantienen abierto el resultado oficial.

Mientras continúa la revisión electoral, una pregunta comienza a dominar el debate político peruano: ¿cuánto tiempo podrá mantenerse en el cargo el próximo presidente?.

La interrogante surge en un país donde la confrontación entre el Ejecutivo y el Congreso marcó la vida política reciente. Desde 2016, Perú registró una sucesión de renuncias, vacancias presidenciales, destituciones y gobiernos interinos que impidieron que ningún presidente electo concluyera el mandato para el que fue elegido.

Con una diferencia de apenas décimas porcentuales entre ambos candidatos, la atención ya no se concentra únicamente en quién ocupará el Palacio de Gobierno a partir del 28 de julio, sino también en la relación que mantendrá con el nuevo Congreso bicameral.

Perú sigue dividido en dos bloques

El resultado electoral refleja una división política que atraviesa gran parte del país.

Los primeros resultados muestran un respaldo amplio a Keiko Fujimori en Lima y otras zonas urbanas de la costa, mientras Roberto Sánchez concentra sus mayores apoyos en regiones andinas y del sur peruano.

La distribución del voto recuerda la polarización observada en elecciones anteriores y anticipa dificultades para construir consensos nacionales una vez concluido el proceso electoral.

La fragmentación también aparece en el ámbito institucional. Aunque la elección presidencial se define por un margen reducido, la elección legislativa configuró un Congreso con bloques claramente identificados y con capacidad para influir en la estabilidad del próximo gobierno.

Contexto: desde 2016 ningún presidente electo completó el mandato

El último presidente elegido por voto popular que completó un periodo presidencial de cinco años fue Ollanta Humala, quien gobernó entre 2011 y 2016.

Después de su salida, Perú ingresó en una etapa de confrontación política permanente.

Pedro Pablo Kuczynski asumió la presidencia en 2016 tras derrotar a Keiko Fujimori por un margen reducido. Sin embargo, enfrentó desde el inicio a un Congreso dominado por Fuerza Popular.

Las investigaciones vinculadas al caso Odebrecht y los conflictos con el Legislativo debilitaron su gobierno hasta que presentó su renuncia en marzo de 2018, cuando una nueva moción de vacancia avanzaba en el Parlamento.

Su vicepresidente, Martín Vizcarra, asumió la presidencia y construyó una agenda centrada en reformas políticas y medidas anticorrupción.

La relación con el Congreso se deterioró rápidamente. En 2019 Vizcarra disolvió el Parlamento y convocó elecciones legislativas extraordinarias. Un año después, el nuevo Congreso aprobó su vacancia por incapacidad moral permanente.

La salida de Vizcarra provocó una crisis política que llevó al poder a Manuel Merino, entonces presidente del Congreso. Su gobierno duró cinco días.

Las protestas registradas en varias ciudades obligaron a Merino a renunciar y dieron paso a un gobierno transitorio encabezado por Francisco Sagasti hasta las elecciones de 2021.

Ese año Pedro Castillo derrotó por un estrecho margen a Keiko Fujimori y llegó a la presidencia sin una mayoría parlamentaria.

Durante su gestión enfrentó investigaciones fiscales, cambios constantes de gabinete y varios intentos de vacancia impulsados desde el Congreso.

El 7 de diciembre de 2022 anunció la disolución del Parlamento antes de una nueva votación en su contra. Horas después el Congreso aprobó su destitución y la vicepresidenta Dina Boluarte asumió la presidencia.

La administración de Boluarte convivió con protestas, investigaciones y una relación compleja con el Parlamento hasta el final de su mandato.

En menos de una década, Perú acumuló una sucesión de crisis institucionales que convirtió la permanencia presidencial en uno de los principales desafíos de cualquier gobierno.

El regreso de la bicameralidad

El próximo 28 de julio también marcará el regreso del Congreso bicameral en Perú.

La nueva estructura legislativa estará integrada por una Cámara de Diputados de 130 miembros y un Senado de 60 integrantes.

El cambio modifica el funcionamiento político del país y amplía el peso institucional del Parlamento.

La Cámara de Diputados concentrará funciones relacionadas con el control político cotidiano del Ejecutivo, incluyendo interpelaciones y censuras ministeriales.

El Senado participará en la aprobación definitiva de leyes, designaciones institucionales y procedimientos relacionados con responsabilidades constitucionales de altos funcionarios.

Los resultados legislativos ya muestran un escenario definido.

Fuerza Popular se convirtió en la principal fuerza parlamentaria con 22 senadores y 41 diputados.

Juntos por el Perú se ubicó como segunda fuerza con 14 senadores y 32 diputados.

A ellos se suman agrupaciones de derecha, centro e izquierda que actuarán como bloques decisivos para construir mayorías.

Las herramientas del Congreso

La Constitución peruana otorga al Congreso facultades que influyen directamente en la continuidad de un presidente.

La más conocida es la vacancia por incapacidad moral permanente, contemplada en el artículo 113 de la Constitución.

Este mecanismo permite declarar vacante la Presidencia mediante una votación calificada.

Durante los últimos años, esta figura adquirió un papel central en las disputas entre el Congreso y el Ejecutivo.

La vacancia se utilizó contra Martín Vizcarra y también formó parte de los procesos impulsados contra Pedro Castillo antes de su destitución.

La Constitución también contempla la suspensión temporal del ejercicio presidencial.

Esta herramienta aparece en el artículo 114 y permite apartar temporalmente al jefe de Estado bajo determinadas circunstancias establecidas por la legislación peruana.

Ambos mecanismos forman parte del debate político actual porque determinarán el margen de maniobra del próximo gobierno.

El blindaje parlamentario de Keiko

Si Keiko Fujimori resulta proclamada presidenta, llegará al cargo con la bancada más numerosa del Congreso.

La presencia de Fuerza Popular en ambas cámaras le permitirá negociar desde una posición más favorable que la de varios de sus antecesores.

Además, las alianzas potenciales con otras fuerzas conservadoras podrían dificultar cualquier intento de construir las mayorías necesarias para impulsar una vacancia presidencial.

Sin embargo, la presidenta tampoco gobernaría sin oposición.

Los bloques de izquierda y algunos partidos de centro conservarán capacidad para fiscalizar al Ejecutivo, promover investigaciones parlamentarias y disputar el control político de la agenda nacional.

La relación entre el gobierno y el Congreso seguirá dependiendo de acuerdos legislativos permanentes.

El escenario para Sánchez

El panorama cambia si Roberto Sánchez logra revertir la diferencia y obtiene la presidencia.

Juntos por el Perú contará con una representación parlamentaria menor que la del bloque encabezado por Fuerza Popular.

Esa situación obligaría al nuevo gobierno a buscar acuerdos constantes con agrupaciones de centro para aprobar iniciativas y sostener mayorías legislativas.

La experiencia reciente de Pedro Castillo aparece como referencia obligada.

Castillo asumió la presidencia sin respaldo parlamentario suficiente y enfrentó una confrontación constante con el Congreso desde el inicio de su gestión.

Aunque el contexto político actual presenta diferencias importantes, Sánchez también tendría que gobernar en minoría frente a un Parlamento donde la oposición concentrará una parte significativa de los escaños.

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El reto después del 28 de julio

La elección presidencial todavía no tiene un ganador oficial, pero el mapa político posterior a los comicios comienza a tomar forma.

El próximo presidente recibirá un país dividido electoralmente, un Congreso con amplias facultades constitucionales y una historia reciente marcada por la inestabilidad institucional.

Las cifras legislativas muestran que ningún bloque controlará por sí solo todo el sistema político.

Por esa razón, la construcción de acuerdos entre el Ejecutivo y el Congreso será un elemento central para la gobernabilidad durante los próximos años.

Gane Keiko Fujimori o gane Roberto Sánchez, el desafío inmediato no terminará con la proclamación electoral.

El próximo presidente asumirá el cargo frente a un Parlamento que durante la última década tuvo un papel determinante en las crisis políticas que marcaron al país y que volverá a ocupar una posición central en la vida institucional peruana a partir del 28 de julio.

VGB