El acuerdo preliminar entre Estados Unidos e Irán para reabrir el estrecho de Ormuz y poner fin a más de tres meses de conflicto ha abierto un intenso debate sobre el verdadero balance de la guerra. Aunque Washington logró importantes objetivos militares, expertos citados por DW sostienen que el enfrentamiento dejó al descubierto los límites del poder estadounidense.
Y es que vale la pena recordar, que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sorprendió al anunciar, hace algunos días, un acuerdo con Irán destinado a poner fin a la guerra iniciada meses atrás junto con Israel.
"Buques del mundo, arranquen motores", escribió Trump en una publicación en la que también autorizó la reapertura del estrecho de Ormuz sin peajes. "¡Que fluya el petróleo!", agregó al referirse a una de las rutas marítimas más importantes para el comercio energético mundial.
Te podría interesar
Según lo anunciado por Washington, Estados Unidos e Irán tienen previsto firmar un memorando de entendimiento (MoU) el próximo 19 de junio en Ginebra. Sin embargo, los detalles del acuerdo aún no han sido divulgados oficialmente.
Posteriormente, Trump aclaró que la reapertura total del estrecho dependerá de la firma definitiva del documento.
Te podría interesar
TAMBIÉN PUEDES LEER: ¿Qué han acordado Irán y EU y qué queda pendiente para el futuro?
¿Quién controlará el estrecho de Ormuz?
La principal incógnita gira en torno al futuro control de este paso estratégico por el que transita una parte significativa del suministro mundial de petróleo y gas.
Medios iraníes cercanos al régimen, como la agencia Fars, han informado que la soberanía compartida entre Irán y Omán sobre el estrecho fue incorporada a las negociaciones durante la fase final del acuerdo.
Además, dichas versiones sostienen que Washington habría aceptado algún tipo de compensación económica o pago de tasas por el tránsito marítimo. Hasta ahora, estas afirmaciones no han sido confirmadas oficialmente.
Consultado sobre estas versiones, el vicepresidente estadounidense, JD Vance, aseguró que la expectativa de Washington es que el estrecho permanezca abierto y libre de peajes de manera permanente.
La falta de transparencia en torno al contenido del memorando ha alimentado las especulaciones sobre las concesiones que ambas partes estarían dispuestas a realizar para garantizar la estabilidad en la región.
Los límites del poder militar estadounidense
Contexto: Más allá de los términos específicos del acuerdo, diversos especialistas consideran que el conflicto evidenció una realidad incómoda para Washington: la superioridad militar no siempre garantiza victorias estratégicas.
La investigadora Rebecca Lissner, directora de la Iniciativa para el Futuro de la Estrategia Estadounidense del Consejo de Relaciones Exteriores (CFR), afirmó en declaraciones recogidas por DW que la guerra demostró la enorme capacidad militar de Estados Unidos, pero también su dificultad para traducir esa ventaja en resultados políticos duraderos.
Según la experta, el conflicto representó un golpe para la imagen de Estados Unidos como superpotencia global y debilitó su papel tradicional como garante de la libertad de navegación internacional.
TAMBIÉN PUEDES LEER: CIA advierte a Trump sobre Irán: ve improbable que Teherán haga concesiones en acuerdo nuclear: Axios
La guerra dejó a Washington en una posición más vulnerable
De acuerdo con Lissner, el resultado final del conflicto podría incluso haber reducido la influencia estadounidense en la región.
La especialista sostiene que, pese a los éxitos militares obtenidos durante la campaña, Estados Unidos no logró eliminar completamente la capacidad de Irán para ejercer presión sobre el tráfico marítimo internacional.
Esta situación plantea interrogantes sobre la capacidad futura de Washington para garantizar la seguridad de las rutas comerciales globales sin depender de acuerdos con sus adversarios estratégicos.
Uno de los principales objetivos de Trump al iniciar la guerra era destruir la capacidad naval iraní.
Análisis del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) señalan que gran parte de la marina convencional de Irán fue neutralizada en menos de diez días de operaciones.
Sin embargo, los expertos destacan que Teherán nunca dependió exclusivamente de una flota tradicional para proyectar poder en el Golfo Pérsico.
¿Estados Unidos está pagando por la reapertura de Ormuz?
Otro de los aspectos más controvertidos del acuerdo es la posibilidad de que Washington desbloquee alrededor de 12.000 millones de dólares en fondos iraníes congelados.
Diversos analistas consideran que una medida de este tipo equivaldría, en la práctica, a una compensación por la reapertura del estrecho.
La administración estadounidense ha rechazado categóricamente esa interpretación, aunque la ausencia de información oficial ha alimentado las dudas.
Para Rebecca Lissner, el marco negociado podría terminar institucionalizando una forma indirecta de control iraní sobre Ormuz, permitiendo a Teherán obtener beneficios económicos derivados del tránsito marítimo.
TAMBIÉN PUEDES LEER: ¿Si se firma la paz entre EU e Irán, qué sigue?
El debate sobre el futuro de Estados Unidos como superpotencia
La guerra también ha reavivado el debate sobre el liderazgo global estadounidense y el llamado "orden internacional basado en reglas" impulsado por Washington desde la Segunda Guerra Mundial.
Durante décadas, el poder de Estados Unidos se sustentó tanto en su capacidad militar como en una red de alianzas políticas, económicas y de seguridad.
No obstante, Trump ha cuestionado reiteradamente ese modelo, argumentando que muchos socios internacionales se beneficiaban de Estados Unidos sin ofrecer contraprestaciones equivalentes.
"Suicidio de una superpotencia", advierten analistas
Lissner y otros expertos, entre ellos el historiador Timothy Snyder, han descrito parte de la política exterior de la administración Trump como un "suicidio de una superpotencia".
Según esta visión, Estados Unidos estaría debilitando gradualmente las estructuras internacionales que durante décadas respaldaron su influencia global.
Para estos analistas, la guerra con Irán aceleró ese proceso al aumentar la incertidumbre geopolítica, tensar las relaciones con aliados tradicionales y generar nuevas dudas sobre la capacidad estadounidense para liderar el sistema internacional.
AJA
