Colombia se encamina a una segunda vuelta presidencial bajo la sombra de una violencia que se ha duplicado en los últimos años, convirtiendo la seguridad en el eje central de la disputa entre el senador Iván Cepeda y el abogado Abelardo de la Espriella.
El deterioro del orden público, marcado por el desplazamiento masivo y la expansión de grupos armados a casi la mitad del territorio nacional, ha transformado la jornada electoral del próximo 21 de junio en un referendo sobre la capacidad del Estado para garantizar la paz en las regiones más aisladas del país.
De acuerdo con reportes de La Silla Rota, la primera jornada electoral confirmó una polarización profunda en el electorado colombiano.
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Con más del 99% de las mesas procesadas, Abelardo de la Espriella, identificado con la derecha, obtuvo el 43.7% de los sufragios, mientras que Iván Cepeda, del oficialista Pacto Histórico, alcanzó el 40.9%.
Ante la falta de una mayoría absoluta, la senadora Paloma Valencia, tras quedar en tercer lugar, manifestó: “Anuncio mi apoyo al doctor Abelardo de la Espriella”, sumando el respaldo del uribismo a la campaña del abogado.
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El mapa del conflicto y la crisis en Catatumbo
Por su parte, The New York Times documenta un incremento sustancial en la operatividad de los grupos irregulares, los cuales han pasado de tener presencia en el 18% de los municipios en 2019 al 47% en la actualidad.
La región del Catatumbo se describe como el epicentro de una confrontación entre el ELN y las disidencias del Frente 33 de las FARC, conflicto que ha forzado el desplazamiento de 100,000 personas, equivalente a un tercio de la población local.
Según The New York Times, el agricultor Jose Reyes Quintero resumió la situación afirmando que “la coca es la causa del derramamiento de sangre en Catatumbo”, señalando que los grupos armados “no tienen compasión de nadie”.
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Modelos opuestos de seguridad
La campaña electoral presenta dos estrategias divergentes para abordar la crisis de seguridad. Mientras Cepeda propone dar continuidad a los procesos de diálogo iniciados por la administración actual, De la Espriella ha prometido una ofensiva militar que incluye ataques aéreos y la construcción de centros penitenciarios de máxima seguridad.
El rotativo estadounidense NYT destaca que el candidato de derecha busca “recuperar el control territorial en el Catatumbo” en un plazo de 90 días.
No obstante, las críticas a la política de seguridad vigente persisten; Laura Bonilla, de la Fundación Paz y Reconciliación, declaró a NYT que “la Paz Total fue un fracaso total”.
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Modernización de la guerra y desafíos económicos
La realidad en el terreno muestra una evolución en las tácticas de las insurgencias. The New York Times informó sobre el uso de arsenales de drones por parte del Frente 33, que incluyen “pequeños kamikazes para ataques de corto alcance” y dispositivos para lanzar explosivos fabricados de manera artesanal.
En el ámbito institucional, La Silla Rota subraya que el presidente Gustavo Petro ha cuestionado la transparencia del sistema electoral al señalar diferencias entre el censo oficial y el software de preconteo.
El mandatario sostuvo que los resultados válidos serán los que determinen los “jueces de la República durante el escrutinio oficial”. Adicionalmente, el próximo gobierno heredará una deuda pública que ha alcanzado niveles no vistos desde finales de los años noventa
