Cada vez es más común ver en redes sociales a niñas y adolescentes compartiendo rutinas de skincare en donde usan productos como sérums, retinol, mascarillas o contorno de ojos diseñados para pieles adultas.
Esta tendencia, que podría parecer inofensiva, puede derivar en un fenómeno llamado cosmeticorexia, en donde la obsesión por lograr una piel “perfecta” desde edades tempranas puede tener consecuencias físicas y emocionales.
La cosmeticorexia es una preocupación excesiva por la apariencia de la piel que lleva a utilizar de forma constante, y muchas veces innecesaria, productos cosméticos, incluso en edades en las que la piel no los requiere.
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En algunos casos, puede desarrollarse la necesidad de mejorar la apariencia física mediante cirugías, tratamientos dermatológicos u otros procedimientos estéticos. También se caracteriza por invertir mucho dinero en productos de belleza y ocupar mucho tiempo a sus rutinas al grado de experimentar ansiedad si no pueden aplicarlos.
El problema, según especialistas, es que esta obsesión no solo afecta la piel, sino también la relación que niñas y adolescentes desarrollan con su imagen corporal y autoestima, afectando la forma en que se perciben a sí mismas.
El papel de las redes sociales y los “Sephora Kids”
El skincare se ha convertido en una tendencia ya conocida en plataformas como TikTok e Instagram, donde influencers y creadoras de contenido muestran rutinas con múltiples pasos y productos.
Según un estudio titulado Rutinas de cuidado de la piel pediátrica en TikTok, publicado en la revista Pediatrics, los videos analizados de creadores menores de 18 años incluían en promedio 11 ingredientes activos potencialmente irritantes y alrededor de 20 sustancias con riesgo de provocar dermatitis alérgica de contacto.
La dermatóloga Lucía Campos, del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, señaló que el auge de influencers conocidas como “Sephora Kids”, que preadolescentes con gran alcance en redes que pueden incentivar a menores de edad a replicar rutinas sin conocer sus riesgos.
Esto se relaciona con cosmeticorexia ya que fomenta la idea de que la piel necesita ser “corregida” desde edades muy tempranas.
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Riesgos para la salud física y emocional
Los expertos advierten que estos productos, diseñados para piel adulta, no ofrecen beneficios en la piel infantil y pueden alterar la barrera cutánea, ocasionando:
- Irritación (enrojecimiento o descamación)
- Aparición de comedones o puntos negros
- Problemas en la barrera cutánea
- Acidosis metabólica
- Alergia de contacto a múltiples ingredientes
Además de los efectos físicos, los expertos también alertan sobre consecuencias emocionales donde la exposición constante a estándares de belleza en redes sociales puede generar ansiedad, irritabilidad, aislamiento social e incluso problemas de percepción corporal como la dismorfia.
Los expertos coinciden en que los niños y adolescentes no necesitan rutinas complejas de skincare. En la mayoría de los casos, una rutina básica con un jabón suave, protector solar y crema hidratante son más suficientes para pieles jóvenes.
JL
