El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, habría puesto su cargo a disposición del líder supremo del país, el ayatolá Mojtaba Jamenei, mediante una carta entregada a su oficina, informó este domingo el medio Iran International, que aseguró haber obtenido la información de una fuente cercana al caso.
Según la información retomada por Fox News, el mandatario expresó su inconformidad por la falta de participación de su administración en las decisiones estratégicas del Estado.
En el documento, sostuvo que esta situación ha favorecido que los sectores más duros vinculados al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica incrementen su influencia sobre temas fundamentales para el gobierno iraní.
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En la carta, Pezeshkian argumentó que las limitaciones impuestas a su gestión le impiden ejercer plenamente las funciones establecidas para la Presidencia y desempeñar sus obligaciones conforme al marco legal vigente. Por ello, solicitó separarse del cargo de manera inmediata.
Hasta ahora, las autoridades iraníes no han emitido ningún pronunciamiento que confirme la autenticidad de la supuesta renuncia, ni tampoco se ha informado si la oficina del líder supremo ha tomado alguna decisión respecto a la petición del mandatario.
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Contexto: la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán se originó a finales de febrero de 2026, cuando fuerzas estadounidenses e israelíes lanzaron una ofensiva conjunta contra objetivos militares y nucleares iraníes. Washington y Tel Aviv justificaron la operación bajo el argumento de contener el programa nuclear de Teherán y frenar el desarrollo de misiles balísticos que consideran una amenaza para la seguridad regional.
Irán respondió con ataques con misiles y drones contra territorio israelí y contra instalaciones militares estadounidenses en Medio Oriente, lo que derivó en una rápida escalada del conflicto.
Desde entonces, la confrontación se extendió a distintos frentes de la región, incluyendo el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio mundial de petróleo. El conflicto también impactó a países vecinos y a grupos aliados de Irán, mientras la comunidad internacional expresó preocupación por el riesgo de una guerra regional de mayores dimensiones.
Tras semanas de enfrentamientos, Estados Unidos e Irán iniciaron negociaciones indirectas con la mediación de terceros países, entre ellos Pakistán y Qatar. Las conversaciones se centraron en la posibilidad de establecer un alto al fuego, reabrir el estrecho de Ormuz y encontrar una salida diplomática al diferendo sobre el programa nuclear iraní, uno de los principales puntos de disputa entre ambas naciones.
Como resultado de esos contactos diplomáticos, los negociadores alcanzaron un acuerdo marco para ampliar la tregua por 60 días y abrir una nueva etapa de diálogo orientada a lograr un arreglo definitivo. Sin embargo, las partes han reconocido que persisten diferencias importantes sobre las garantías de seguridad, las sanciones económicas impuestas a Irán y las condiciones relacionadas con sus actividades nucleares, por lo que el proceso de paz sigue siendo frágil.
Aunque el acuerdo ha sido presentado como un paso relevante hacia la desescalada, tanto Washington como Teherán han mantenido posturas cautelosas. Mientras el gobierno estadounidense sostiene que aún busca un pacto permanente que garantice la estabilidad regional, las autoridades iraníes han insistido en que cualquier entendimiento deberá incluir compromisos verificables y beneficios concretos para su país.
Con información de Efe
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