El virus comenzó a extenderse en noviembre de 1994 dentro del Parque Nacional Taï, en Costa de Marfil. Lo que durante años había sido una selva llena de actividad primate se transformó en un escenario de muerte para una comunidad de chimpancés salvajes estudiada por científicos europeos.
El investigador suizo Christophe Boesch, quien llevaba más de dos décadas observando a estos animales, presenció cómo una cuarta parte de un grupo de 43 chimpancés desapareció o murió en apenas unas semanas. El episodio marcó un antes y un después en la historia de las enfermedades zoonóticas.
Las escenas registradas fueron devastadoras. Una madre chimpancé cargó durante más de un día el cuerpo sin vida de su cría, mientras otros animales comenzaban a presentar síntomas similares antes de morir en la selva africana.
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Poco después, pruebas realizadas por especialistas de laboratorio confirmaron lo impensable: por primera vez se documentaba oficialmente un brote de ébola en animales salvajes dentro de su hábitat natural.
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El brote de Taï reveló cómo se propagaba el ébola
Tras las muertes, Christophe Boesch y Pierre Formenty, veterinario de la Organización Mundial de la Salud (OMS), comenzaron a reconstruir el origen del brote y detectaron un patrón epidemiológico clave.
Los investigadores descubrieron que los chimpancés infectados habían consumido días antes carne de mono colobo rojo, lo que permitió identificar una ruta de transmisión relacionada con la caza y consumo de fauna silvestre.
Ese hallazgo dio origen al nombre de una de las seis variantes conocidas del virus: el virus del Bosque de Taï.
Más de tres décadas después, la advertencia lanzada por la naturaleza sigue vigente. Actualmente, la República Democrática del Congo (RDC) y Uganda enfrentan un nuevo brote de ébola provocado por la variante Bundibugyo, una cepa para la que todavía no existen vacunas ni tratamientos aprobados.
De acuerdo con cifras actualizadas de la Organización Mundial de la Salud al 22 de mayo de 2026, se reportan cerca de 600 casos sospechosos y al menos 139 muertes relacionadas con esta nueva emergencia sanitaria.
OMS mantiene alerta internacional por expansión del virus
La OMS declaró nuevamente una Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional (ESPII) ante el incremento de contagios en África central y el riesgo de propagación transfronteriza.
Desde la aparición del virus en humanos en 1976, el organismo internacional ha emitido cinco alertas sanitarias globales relacionadas con el ébola.
La más grave ocurrió entre 2014 y 2016 en África Occidental, principalmente en Guinea, Liberia y Sierra Leona, donde se registraron más de 28 mil casos y alrededor de 11 mil fallecimientos, según datos oficiales de la OMS.
El virus pertenece al género Orthoebolavirus, dentro de la familia Filoviridae. Las variantes más letales identificadas por la comunidad científica son:
- Virus del Ébola (EBOV)
- Virus del Sudán (SUDV)
- Virus Bundibugyo (BDBV)
La tasa de mortalidad del ébola ha oscilado históricamente entre el 25% y el 90%, dependiendo de la cepa y las condiciones sanitarias de cada región afectada.
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Contexto
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos han documentado que numerosos brotes de ébola comenzaron tras el contacto humano con animales salvajes infectados, especialmente durante la caza, manipulación o consumo de carne silvestre.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estima que en la cuenca del río Congo se consumen entre 4 y 5 millones de toneladas anuales de carne proveniente de fauna silvestre, volumen equivalente a casi la mitad de toda la producción bovina de la Unión Europea.
Un estudio publicado por Tropical Conservation Science reveló que el 88.3% de mil 50 hogares encuestados en Brazzaville, capital de la República del Congo, consumía regularmente carne de animales silvestres, incluidos primates.
Expertos en conservación advierten que cerca del 95% de las poblaciones de chimpancés del planeta enfrenta algún nivel de amenaza por pérdida de hábitat, tráfico ilegal y caza.
Veterinarios y especialistas en zoonosis sostienen que la combinación entre pobreza extrema, tráfico de fauna y destrucción ambiental mantiene vigente el riesgo de nuevas epidemias globales vinculadas a virus transmitidos desde animales hacia humanos.
LSHV
