El Gobierno de Estados Unidos amplió este lunes sus sanciones contra Cuba al incluir a once funcionarios y tres entidades vinculadas con los aparatos político, policial y de inteligencia del régimen cubano, como parte de una nueva escalada de presión impulsada por la Administración de Donald Trump.
Las medidas fueron anunciadas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro, organismo encargado de aplicar restricciones económicas y financieras contra gobiernos, empresas y personas consideradas amenazas para la seguridad nacional estadounidense.
Entre los sancionados aparecen la ministra de Comunicaciones de Cuba, Mayra Arevich Marín; el titular de Energía y Minas, Vicente de la O Levy; el presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Juan Esteban Lazo Hernández, y Roberto Morales Ojeda, integrante del Buró Político del Partido Comunista.
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También fueron incluidos el director de la Policía Nacional Revolucionaria, Óscar Alejandro Callejas Valcarce, así como organismos clave del aparato de seguridad cubano, entre ellos la Policía Nacional Revolucionaria (PNR), el Ministerio del Interior (MinInt) y la Dirección de Inteligencia conocida como G2.
Sanciones congelan activos y bloquean negocios con EU
El Departamento del Tesoro explicó que las nuevas sanciones se aplican bajo la orden ejecutiva 14404, firmada por Donald Trump a inicios de mayo, enfocada en castigar a funcionarios señalados por actos de represión y amenazas contra la política exterior y la seguridad nacional de Estados Unidos.
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Con estas restricciones, cualquier activo o propiedad de los sancionados bajo jurisdicción estadounidense queda congelado automáticamente. Además, ciudadanos y empresas de Estados Unidos tienen prohibido realizar transacciones o negocios con las personas y entidades incluidas en la lista negra.
En un comunicado oficial, el Departamento de Estado acusó al régimen cubano de priorizar intereses políticos y económicos sobre las necesidades de la población, además de permitir operaciones militares y de inteligencia extranjeras dentro de la isla.
Washington también advirtió que continuará tomando medidas contra funcionarios cubanos y personas que, según la administración estadounidense, contribuyan al sostenimiento del régimen.
Marco Rubio anticipa más medidas contra La Habana
El secretario de Estado, Marco Rubio, aseguró que estas acciones forman parte de una estrategia más amplia para responder a lo que calificó como amenazas urgentes derivadas del gobierno cubano.
Rubio señaló que las personas sancionadas son responsables del deterioro económico de Cuba y del sufrimiento de la población, además de advertir que podrían anunciarse nuevas medidas “en los próximos días y semanas”.
La decisión ocurre menos de dos semanas después de que la Administración Trump sancionó al conglomerado militar GAESA y otras entidades cubanas relacionadas con sectores estratégicos de la economía de la isla.
Datos del Observatorio de Complejidad Económica (OEC) indican que Cuba enfrenta una de sus peores crisis económicas en décadas, marcada por escasez de combustible, apagones, inflación y caída de ingresos por turismo.
Crece tensión política entre Washington y La Habana
El endurecimiento de las sanciones coincide con reportes sobre nuevas acciones legales y diplomáticas impulsadas por Estados Unidos contra figuras históricas del régimen cubano.
Autoridades estadounidenses prevén presentar cargos contra Raúl Castro, de 94 años, por su presunta responsabilidad en el derribo de dos avionetas de la organización Hermanos al Rescate en 1996, incidente ocurrido sobre aguas internacionales.
En paralelo, el director de la CIA, John Ratcliffe, visitó recientemente La Habana para reunirse con altos mandos de inteligencia y seguridad cubanos, incluidos algunos de los funcionarios ahora sancionados.
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Durante ese encuentro, Washington transmitió un mensaje directo al régimen cubano: Estados Unidos estaría dispuesto a colaborar frente a la crisis de la isla, pero únicamente si se realizan “cambios fundamentales” en el sistema político y económico del país.
Trump ha incrementado el tono de sus declaraciones contra Cuba en los últimos meses y recientemente advirtió que la paciencia de su gobierno “se agota”, mientras mantiene vigente un bloqueo energético que amenaza con sancionar a países que suministren combustible a La Habana.
