Una serie de reuniones de alta seguridad en la Sala de Situación de la Casa Blanca revelan cómo el presidente Donald Trump decidió llevar a Estados Unidos a una guerra abierta con Irán, priorizando sus instintos sobre las advertencias de su inteligencia y el escepticismo de su vicepresidente, de acuerdo con un artículo del periódico The New York Times.
La decisión, que culminó con la orden de iniciar la "Operación Furia Épica", se gestó tras una presentación clave del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en febrero de 2026.
El impulso de Israel
El 11 de febrero, Netanyahu presentó ante Trump un plan para un ataque conjunto que buscaba no solo destruir el programa de misiles iraní, sino provocar un cambio de régimen mediante el fomento de protestas internas y el apoyo de combatientes kurdos.
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Aunque Trump se mostró impresionado, la comunidad de inteligencia estadounidense calificó los escenarios de cambio de régimen como "farsantes" y, en palabras del secretario de Estado Marco Rubio, como una "estupidez" (bullshit).
Un gabinete dividido
La deliberación interna expuso profundas fracturas en el círculo cercano del mandatario:
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JD Vance: El vicepresidente fue la voz más crítica, advirtiendo que una guerra a gran escala sería un "distractor masivo de recursos", extremadamente costoso y una traición a la promesa de "no más guerras" del movimiento America First.
Pete Hegseth: El secretario de Defensa fue el principal promotor de la campaña militar, argumentando que el conflicto con Irán era inevitable y debía enfrentarse de inmediato.
General Dan Caine: El jefe del Estado Mayor Conjunto advirtió sobre el agotamiento de las reservas de municiones estadounidenses y los riesgos de un bloqueo en el Estrecho de Ormuz, aunque evitó oponerse directamente a la voluntad del presidente.
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La decisión final
A pesar de las dudas sobre la viabilidad de instalar un nuevo gobierno en Teherán, Trump se mantuvo firme en su objetivo de eliminar al Ayatolá Ali Jamenei y desmantelar el arsenal de misiles iraní.
Para el presidente, la oportunidad de lograr lo que ningún mandatario había conseguido en 47 años —el fin de la teocracia iraní— y responder a los complots de asesinato en su contra pesaron más que los riesgos económicos o militares.
El 26 de febrero, tras una última reunión de 90 minutos en la que todos los asesores difirieron al instinto del presidente, Trump sentenció: "Creo que tenemos que hacerlo".
Al día siguiente, 27 de febrero de 2026, desde el Air Force One, el presidente envió el mensaje que cambió el rumbo de la región: "Operación Furia Épica aprobada. Sin abortos. Buena suerte".
VGB
