EL SALVADOR

"Yo veía cómo lamían el suelo por el hambre": la crueldad de Bukele

Superviviente de las megacárceles de Bukele en El Salvador revela cómo la desnutrición extrema fue usada como tortura de la que no se salvó ni su amigo entrañable de su infancia, reseña el periodista Óscar Martínez en su libro “Bukele, el rey desnudo”

Créditos: Efe
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El horror tras los muros de las prisiones en El Salvador dejó de ser un rumor para convertirse en una serie de testimonios crudos que describen condiciones de desnutrición extrema y tortura.

"Yo veía cómo lamían el suelo por el hambre", relató un joven ferretero de 28 años que logró salir de uno de estos centros, a los que el periodista Oscar Martínez define como "campos de concentración" en su libro "Bukele, el rey desnudo".

Los relatos de los pocos que han sido liberados tras las capturas masivas del régimen de excepción coinciden en una descripción dantesca de la vida carcelaria.

Según un informe de Human Rights Watch citado en las fuentes, los detenidos han presenciado escenas donde los guardias apilaban enfermos en los patios y golpeaban a los reclusos en la cabeza.

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Contexto: El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, aseguró que el Estado "prioriza" los derechos humanos de la "gente honrada" y "trabajadora", al tiempo que acusó a organizaciones humanitarias, que han denunciado atropellos principalmente durante la implementación de un régimen de excepción, de "proteger a delincuentes".

"Todos los criminales tienen derechos humanos, pero ¿Cuál debe ser la prioridad para el Estado?, los derechos humanos de la gente trabajadora", dijo en una conferencia de prensa y señaló que "nosotros hemos priorizado los derechos humanos de la gente trabajadora y luego vemos, por supuesto, los derechos humanos de los asesinos".

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Un informe, presentado en una audiencia pública de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en Guatemala, elaborado por el Grupo Internacional de Expertas y Expertos para la Investigación de Violaciones de Derechos Humanos en el marco del Estado de Excepción en El Salvador (GIPES) denunció que en el país centroamericano se habrían cometido violaciones a derechos humanos que "podrían constituir crímenes de lesa humanidad".

"El informe concluye que existen bases razonables para creer que, en el marco del régimen de excepción, se están cometiendo crímenes de lesa humanidad conforme al artículo 7 del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional (CPI)", señala el documento leído durante la sesión.

“Ya no despertaban"

Un campesino sobreviviente recordó haber visto a compañeros tan desnutridos que simplemente "ya no despertaban".

Además de la falta de alimento, las condiciones higiénicas son deplorables: se reporta el uso de bolsas negras para asfixiar a los presos y mujeres bañando a sus bebés con lejía para intentar combatir la sarna carcelaria.

Muchos de los que mueren en custodia son hombres que fallecen por la falta de atención médica básica.

El caso Muyshondt: reflejo del sistema

De acuerdo con Óscar Martínez, esta crueldad no distingue entre ciudadanos comunes y antiguos aliados del poder. Alejandro Muyshondt, quien fuera el Asesor de Seguridad Nacional de Nayib Bukele, vivió en carne propia esta degradación. Tras ser acusado de ser un "doble agente", Muyshondt pasó de ser un hombre robusto de 205 libras a perder 70 libras en solo seis meses de cautiverio.

Durante su detención, Muyshondt perdió el habla, la capacidad de tragar y la movilidad en la mitad de su cuerpo tras sufrir una hemorragia cerebral. A pesar de su estado crítico, fue obligado a comparecer en audiencias usando pañales y, según las fuentes, su familia nunca fue informada sobre su verdadero estado de salud hasta que fue demasiado tarde.

Cuerpos con "costuras de balón"

La evidencia física del trato recibido por los prisioneros es alarmante. Al morir, el cuerpo de Muyshondt presentaba suturas toscas en el cráneo, descritas como similares a las de un saco de maíz o un balón de fútbol antiguo, realizadas tras múltiples cirugías cerebrales de las que no se entregaron registros claros.

Expertos internacionales que analizaron el limitado registro hospitalario sugieren que la causa de muerte —oficialmente un edema pulmonar— pudo haber sido provocada por un fuerte golpe en la cabeza.

El patrón de ocultamiento y el uso de la "reserva total" en los procesos judiciales impiden que las familias conozcan la verdad sobre los más de 430 cadáveres de presos reportados entre 2022 y 2025.

Para Martínez, este nivel de ensañamiento contra quienes el régimen considera enemigos o traidores representa una "maldad personificada", comparando los métodos de silenciamiento con los utilizados por cuerpos represivos históricos como la Gestapo.

djh