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Artemis II despega rumbo a la Luna: así fue el regreso tripulado tras más de 50 años

El cohete SLS despegó con éxito desde Florida y marcó el retorno de astronautas hacia la Luna tras más de 50 años; la misión superó sus primeras fases críticas y ya avanza en órbita terrestre rumbo al espacio profundo

Artemis II despega rumbo a la Luna: así fue el regreso tripulado tras más de 50 años
Artemis II despega rumbo a la Luna: así fue el regreso tripulado tras más de 50 años Créditos: Captura de pantalla | Transmisión de la NASA
El despegue está programado desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida Créditos: X / @TIME
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A las 18:24 horas de Florida (16:24 en México), el cohete SLS encendió sus motores y marcó el inicio de Artemis II, el regreso de una misión tripulada hacia la Luna tras más de cinco décadas del primer alunizaje. Durante unos segundos, la enorme estructura permaneció suspendida sobre la plataforma, como si dudara, antes de elevarse con una fuerza que sacudió el complejo de lanzamiento.

El ascenso inicial fue una coreografía de precisión. En menos de un minuto, la nave superó la velocidad del sonido y atravesó el punto de máxima presión estructural, una fase crítica en la que cualquier falla puede comprometer toda la misión. Superado ese umbral, el control de la misión comenzó a confirmar, uno a uno, los primeros objetivos cumplidos.

Minutos después, los propulsores laterales se desprendieron tras agotar su combustible, dejando a la etapa central continuar el impulso. La separación, limpia y en tiempo, fue uno de los primeros indicios de que el vuelo seguía el guion previsto. Desde tierra, el seguimiento se convirtió en una sucesión de validaciones técnicas que, en conjunto, sostienen el éxito del despegue.

El siguiente momento clave llegó con el apagado de los motores principales, tras consumir millones de litros de combustible en apenas unos minutos. A partir de ahí, la etapa superior tomó el control para seguir acelerando la nave, empujando a Orion cada vez más lejos de la Tierra y acercándola a la velocidad necesaria para su travesía.

Ya en una fase más estable, la cápsula desplegó sus paneles solares, una señal de que comenzaba a operar de manera autónoma. Este paso no solo garantiza el suministro de energía, sino que confirma que la nave puede sostener a la tripulación durante los próximos días, lejos de cualquier intervención inmediata desde el planeta.

Dentro de la cápsula, los cuatro astronautas iniciaron las primeras verificaciones de sistemas, en un entorno que pasaba de la vibración extrema del lanzamiento a la ingravidez del espacio. Cada procedimiento forma parte de una rutina diseñada para detectar cualquier anomalía antes de abandonar la órbita terrestre.

En tierra, el lanzamiento se siguió con una mezcla de rigor técnico y emoción contenida. No se trataba únicamente de poner una nave en el espacio, sino de reactivar una ruta que había permanecido cerrada para los humanos desde el siglo pasado. Artemis II no busca aterrizar, pero sí probar que el camino de regreso está abierto.

Con el cohete ya fuera de vista, la misión entra en una nueva etapa: la de la navegación profunda. Lo que ocurrió en esos primeros minutos —desde el encendido hasta la estabilización en vuelo— definirá el resto del viaje y, en buena medida, el futuro inmediato de la exploración lunar.

Lo que sabemos de la misión espacial

La NASA está lista para el lanzamiento de Artemis II, una misión que marcará el regreso de astronautas a las cercanías de la Luna con una tripulación que refleja los cambios de la sociedad actual. A diferencia de la era Apolo, dominada por pilotos militares hombres y blancos, este equipo destaca por su diversidad.

El despegue estaba programado desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, este miércoles a las 18:24 hora local (16:24 en México). Aunque no aterrizarán en la superficie lunar ni entrarán en órbita, el recorrido llevará a los astronautas más lejos en el espacio de lo que llegaron sus antecesores hace más de cinco décadas.

Reid Wiseman, liderazgo con historia personal

El comandante de la misión será Reid Wiseman, un capitán retirado de la Marina de Estados Unidos de 50 años. Con experiencia previa en la Estación Espacial Internacional, donde permaneció más de cinco meses en 2014, liderará una misión de casi 10 días.

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Wiseman enfrentó dudas personales antes de aceptar el reto, tras la muerte de su esposa en 2020. Padre de dos hijas, ha reconocido que el mayor desafío no es el viaje espacial, sino el impacto emocional que implica para su familia.

Victor Glover, representación y experiencia

El piloto de la misión será Victor Glover, de 49 años, uno de los pocos astronautas negros de la NASA. Capitán de la Marina y ex piloto de combate, ya cuenta con experiencia espacial tras participar en una misión de SpaceX.

Glover ha señalado que su participación representa una oportunidad para inspirar a nuevas generaciones. Su enfoque combina la preparación técnica con una reflexión constante sobre el significado social de la exploración espacial.

Christina Koch y Jeremy Hansen completan la misión

Christina Koch será especialista de misión y hará historia como parte de esta tripulación. Ingeniera eléctrica de 47 años, posee el récord del vuelo espacial individual más largo realizado por una mujer, con 328 días en el espacio. También participó en la primera caminata espacial exclusivamente femenina.

Especial

El equipo lo completa Jeremy Hansen, astronauta canadiense de 50 años, quien debutará en el espacio. Piloto de combate y físico, fue seleccionado en 2009 por la Agencia Espacial Canadiense y se convierte en el primer representante de su país en una misión lunar.

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Un paso clave hacia el regreso a la Luna

Artemis II no solo representa un avance tecnológico, sino también un cambio en la forma en que se conciben las misiones espaciales. Esta tripulación no solo busca ampliar los límites del conocimiento humano, sino también abrir el camino para futuras misiones que contemplan el regreso a la superficie lunar en los próximos años.

Con este vuelo, la NASA da un paso decisivo hacia una nueva era en la exploración espacial, donde la inclusión, la ciencia y la cooperación internacional son protagonistas.

Potencia bruta: el megacohete que sacudirá Florida

El Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS) es, actualmente, el cohete más poderoso desarrollado por la NASA para el programa Artemis. Con una imponente altura de 98 metros, este gigante tiene la misión crítica de vencer la gravedad terrestre para colocar a la tripulación en la ruta hacia la Luna.

Su arquitectura técnica destaca por una etapa central naranja impulsada por cuatro motores RS-25 y dos propulsores sólidos laterales de cinco segmentos. Juntos, estos sistemas generan un empuje de 8.8 millones de libras, lo que representa un 15% más de potencia que el icónico Saturno V de las misiones Apolo.

Durante el despegue desde el Centro Espacial Kennedy, el SLS debe funcionar con precisión milimétrica para situar a la nave Orion en una órbita terrestre inicial en apenas ocho minutos, consumiendo más de tres millones de litros de combustible en su ascenso.

Orion: una fortaleza tecnológica para cuatro tripulantes

La nave Orion es la pieza central donde los cuatro astronautas vivirán y trabajarán durante su travesía por el espacio profundo. Este vehículo se compone de dos elementos vitales: el Módulo de Tripulación, una cápsula de cinco metros de diámetro bautizada como Integrity, y el Módulo de Servicio Europeo.

Mientras que la cabina ofrece un espacio habitable compacto similar al de un minibús, el módulo de servicio garantiza la supervivencia mediante cuatro paneles solares en forma de X que suministran energía, además de agua y aire reciclable.

En su interior, la tripulación dispone de tecnología de vanguardia, incluyendo un inodoro diseñado para microgravedad y sistemas de comunicaciones ópticas por láser capaces de transmitir datos a velocidades récord.

Para la seguridad, la punta del cohete integra un Sistema de Aborto de Lanzamiento diseñado para alejar a los astronautas en caso de emergencia durante el despegue.

La ruta: un "ocho" perfecto alrededor de la Luna

El recorrido de Artemis II está diseñado como una coreografía orbital de diez días bajo una trayectoria de retorno libre. Las primeras 24 horas son cruciales: la nave permanecerá en una órbita terrestre alta, a unos 70,000 km de distancia, para que la tripulación verifique que los sistemas de soporte vital operan correctamente antes de abandonar nuestro planeta.

Tras recibir el visto bueno, Orion encenderá su motor principal para realizar la Inyección Translunar, un viaje de cuatro días que los llevará a rodear la cara oculta de la Luna. En este punto, los astronautas pasarán a una altitud de entre 7,400 y 7,600 kilómetros de la superficie lunar, utilizando la gravedad del satélite para impulsarse naturalmente de vuelta a casa.

El viaje concluirá con un reingreso atmosférico a 40,000 km/h, enfrentando temperaturas de 2,700 °C antes de desplegar sus paracaídas sobre el Océano Pacífico.

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LH y VGB