El reciente espectáculo de medio tiempo protagonizado por Bad Bunny provocó una fuerte polarización entre los líderes políticos de Estados Unidos.
Mientras un sector de legisladores, predominantemente demócratas ensalzó la participación del artista puertorriqueño como una representación del "sueño americano", otros lanzaron duras críticas contra la producción, fundamentadas principalmente en el uso predominante del idioma español y no el inglés, como se acostumbra en el Super Bowl, publicó el diario digital The Hill.
El cantante puertorriqueño presentó uno de los shows más esperados, el primero completamente en español, con referencias históricas que realzaron la cultura latinoamericana, un mensaje en favor de la integración y la inmigración, en medio de la era más radical del gobierno de Donald Trump.
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Después de su triunfo en los Grammy, donde hizo historia al conquistar el galardón más prestigioso con un álbum íntegramente en español, Bad Bunny inició su espectáculo con "Titi me pregunto", y un mix de canciones que incluyeron "Yo Perreo Sol", "Safaera", "Party", o "Mónaco", entre otros.
Uno de los momentos que más emoción generó fue cuando Lady Gaga salió al escenario como una de las invitadas, con un vestido azul, la cantante cantó una versión en merengue de 'Die With A Smile' y se puso a bailar junto a Bad Bunny el inicio de 'Baile Inolviable'.
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En la parte final del show apareció Ricky Martín cantando "Lo que le pasó a Hawai". Martin, y apareció sentado en una de las sillas blancas que dan portada a su disco 'DtMf'.
Bad Bunny terminó su show entonando NuevaYol, y durante "El Apagón", lanzó un mensaje "Aquí seguimos", como un guiño a la situación que se vive con el ICE y contra los migrantes en Estados Unidos.
Elogios desde el sector demócrata
Diversos representantes del Partido Demócrata celebraron el evento como un símbolo de inclusión.
El gobernador de California, Gavin Newsom, calificó la actuación como un "momento hermoso" de unidad y llegó al extremo de declarar oficialmente el domingo del Super Bowl como el "Día de Bad Bunny" en su estado.
En la misma línea, el representante Jim McGovern y la senadora Patty Murray describieron al cantante como una "superestrella estadounidense", afirmando que su mensaje de amor se impuso sobre el odio y la división.
Rechazo y críticas republicanas
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este domingo que el espectáculo de Bad Bunny en el descanso del Super Bowl LX fue uno de los peores de la historia y que nadie entendió una palabra del artista puertorriqueño.
"¡El espectáculo del medio tiempo del Super Bowl es absolutamente terrible, uno de los peores de la historia!", dijo el presidente en la red social Truth Social.
Figuras prominentes del ala conservadora manifestaron su descontento. El expresidente Donald Trump fue contundente al calificar el show como "absolutamente terrible" y uno de los peores en la historia del evento, argumentando que la presentación fue una ofensa a la excelencia y creatividad de la nación. Trump también señaló que el contenido era incomprensible para muchos y cuestionó la idoneidad del baile para la audiencia infantil.
Por su parte, la activista Laura Loomer tildó de "vergüenza" la exhibición de banderas extranjeras durante la transmisión, asegurando que el espectáculo no tenía nada de estadounidense. Como medida de protesta, algunos republicanos optaron por promover un concierto alternativo de Kid Rock, respaldado por organizaciones conservadoras.
Una visión crítica desde ambos frentes
Incluso dentro del espectro conservador hubo matices; Candace Owens expresó su desagrado por ambas opciones, criticando tanto la ausencia del inglés en el show de Bad Bunny como la naturaleza de la contraprogramación organizada por sectores de derecha, calificando la pugna entre ambos bandos como un espectáculo "aburrido"
