Estados Unidos anunció la flexibilización parcial del bloqueo petrolero contra Cuba y autorizó la venta de crudo venezolano a la isla bajo un esquema de licencias que excluye al Gobierno cubano. La medida, dada a conocer por el Departamento del Tesoro, busca permitir transacciones que apoyen al sector privado y a la población, en medio de una severa crisis energética en el país caribeño.
La decisión representa un ajuste en la política de sanciones impulsada por la administración del presidente Donald Trump, quien previamente había endurecido las restricciones para frenar el suministro de petróleo hacia La Habana.
El Departamento del Tesoro informó que emitirá licencias específicas para autorizar transacciones relacionadas con petróleo venezolano y sus derivados hacia Cuba, siempre que estas “apoyen al pueblo y no involucren al Gobierno cubano”.
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En su comunicado oficial, la dependencia precisó que la política está dirigida a operaciones que respalden al sector privado cubano, incluidas exportaciones con fines humanitarios.
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No obstante, advirtió que las transacciones que beneficien o involucren a las fuerzas armadas cubanas, servicios de inteligencia u otras instituciones estatales quedarán excluidas de esta flexibilización.
Restricciones al Gobierno cubano
La administración estadounidense subrayó que las licencias no cubrirán operaciones vinculadas con entidades gubernamentales. El objetivo, según el Tesoro, es evitar que el alivio beneficie directamente al aparato estatal y concentrarlo en actores privados y necesidades humanitarias.
El endurecimiento previo de las sanciones, incluida la amenaza de aranceles a países que enviaran crudo a la isla, provocó la suspensión de suministros, entre ellos los de México.
Cuba depende de importaciones para generar electricidad. Expertos estiman que requiere entre 100 mil y 110 mil barriles diarios de petróleo, pero produce apenas unos 40 mil, por lo que el déficit se cubría principalmente con envíos de Venezuela y México.
El pasado 10 de febrero, aproximadamente 64% del territorio cubano sufrió un apagón, una cifra récord que evidenció la fragilidad del sistema eléctrico.
México, bajo el Gobierno de Claudia Sheinbaum, señaló que buscaba un “punto medio” con Washington para continuar enviando crudo sin exponerse a sanciones. La mandataria aclaró que el volumen exportado representaba menos del 1% de la producción nacional.
Históricamente, México ha enviado crudo Olmeca y Maya, mezclas ligeras que pueden ser procesadas por las refinerías cubanas, cuya infraestructura se encuentra desactualizada y con limitaciones técnicas.
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Papel de Venezuela y Rusia en el suministro energético
En un inicio, la administración venezolana encabezada por Delcy Rodríguez —quien asumió funciones tras la salida de Nicolás Maduro— se había comprometido a suspender envíos de crudo a Cuba. La nueva política de licencias podría modificar ese escenario.
Por su parte, Rusia analiza la posibilidad de suministrar combustible a la isla. El viceprimer ministro ruso, Alexandr Nóvak, confirmó —según la agencia TASS— que existen propuestas en estudio.
El tema fue discutido recientemente en Moscú por el canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, durante reuniones con el presidente Vladimir Putin y el ministro de Exteriores Serguéi Lavrov. El Kremlin señaló que se abordó la ayuda concreta que Rusia podría brindar a La Habana.
La decisión de Washington introduce un matiz en su política hacia Cuba, al permitir un canal limitado de suministro energético sin levantar formalmente el embargo.
En el plano geopolítico, el ajuste también reconfigura el tablero energético en el Caribe, donde Venezuela, México y Rusia han sido actores clave en el suministro de combustibles a Cuba.
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AJA
