Ryan Wedding, el exdeportista olímpico canadiense que se convirtió en uno de los narcotraficantes más buscados de Norteamérica, contrató a un grupo de sicarios colombianos vinculados con Pablo Escobar para asesinar a un informante clave del Federal Bureau of Investigation (FBI), según documentos judiciales y medios canadienses.
Oficina de Envigado: el brazo armado de Wedding
Según con la información de la CBC, Wedding contrató a la organización como Oficina de Envigado, un grupo originado en Medellín por Pablo Escobar que tras su muerte pasó a ser controlado por el narcotraficante y paramilitar Diego Fernández Murillo, para asesinar a Jonathan Acevedo García.
Acevedo había trabajado para Wedding organizando el transporte de cocaína en Norteamérica, pero en 2024 se convirtió en informante del FBI y se ofreció a testificar contra sus jefes.
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Recompensa millonaria y espionaje digital
Conocido como “El Jefe”, Wedding llegó a ofrecer hasta cinco millones de dólares por la muerte de Acevedo, según acusaciones presentadas en tribunales federales de EU.
Los documentos también señalan que la Oficina de Envigado no solo vigiló a Acevedo, sino también a su esposa y a otra mujer identificada como J.R, descrita como “su amante”.
Además, Wedding intentó infiltrarse en la vida digital de Acevedo mediante el uso de spyware, pagando más de 18,000 dólares por herramientas para piratear su teléfono móvil.
Acevedo fue ejecutado a tiros el 31 de enero de 2025 en Medellín, poco antes de que comenzara el juicio contra la organización de Wedding.
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De atleta olímpico a capo transnacional
Wedding compitió en los Juegos Olímpicos de Invierno Salt Lake City 2002 como parte del equipo canadiense de snowboard.
Tras no lograr medallas, inició operaciones de tráfico de cannabis para luego expandir su red al tráfico de cocaína con alcance en Colombia, México, Estados Unidos y Canadá, vinculándose finalmente con el Cártel de Sinaloa.
Las autoridades estadounidenses lo han descrito como una “versión moderna” de Pablo Escobar o de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, destacando el alcance, la violencia y la sofisticación de su operación criminal.
En enero pasado, el propio exnarcotraficante se entregó en México a las autoridades de EU, donde enfrenta múltiples cargos que incluyen tráfico de drogas, asesinato y conspiración para cometer homicidio.
JL
