El pasado miércoles por la noche, Kash Patel abordó un Boeing 757 de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) con destino a México para culminar una de las cacerías humanas más intensas de los últimos años. En menos de 48 horas, Patel se encontraría frente a Ryan James Wedding, un ex snowboarder olímpico canadiense que, según los fiscales, se transformó en el arquitecto de un imperio de cocaína que generaba mil millones de dólares anuales.
Tras dos años de investigación, más de 36 arrestos y la incautación de bienes que incluyen desde medallas olímpicas hasta 62 motocicletas, la denominada Operación Slalom ha llegado prácticamente a su fin.
Una operación de precisión quirúrgica
La captura de Wedding fue el resultado de una colaboración entre el FBI y oficiales de la ley mexicanos, quienes aprehendieron al sospechoso durante la madrugada del jueves.
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Tras una negociación intensa, Wedding fue entregado a la custodia de los Estados Unidos mediante el Equipo de Rescate de Rehenes (HRT) del FBI, la misma unidad táctica responsable de la captura de Nicolás Maduro hace apenas unas semanas.
En una entrevista exclusiva con Vanity Fair, Kash Patel destacó la magnitud del esfuerzo: “Esta fue una operación compleja y de alto riesgo con cero margen de error; estuve en el terreno con nuestro equipo en México y fui testigo de un trabajo en equipo, precisión y confianza extraordinarios”.
Por otro lado, tras la captura, en una conferencia de prensa, Kash Patel llamó a Ryan “El Chapo moderno y un Pablo Escobar moderno”. “Ryan Wedding pasó de ser un snowboarder olímpico a ser el narcotraficante más grande de la era moderna", dijo Patel.
El ascenso del "Gigante" en el narcotráfico
Wedding, conocido en el mundo criminal bajo los alias de “El Gigante” y “El Jefe”, no era un traficante común. Las autoridades federales alegan que supervisaba una red capaz de mover hasta 60 toneladas de cocaína al año, con una ruta que iniciaba en Colombia, atravesaba México y California, hasta llegar finalmente a Canadá.
Según la fiscal general Pamela Bondi, Wedding controlaba una de las organizaciones de narcotráfico más prolíficas y violentas del mundo, y dirigía estas operaciones desde la comodidad de su hogar en México, donde presuntamente vivía bajo la protección del Cártel de Sinaloa.
De las pistas de nieve a las prisiones federales
La trayectoria criminal de Wedding comenzó a consolidarse tras su primer arresto en 2008 en San Diego, tras intentar comprar 53 libras de cocaína a un agente encubierto.
Brett Kalina, el agente retirado del FBI que lideró aquella investigación, recordó para The New York Times que Wedding era diferente a cualquier otro arrestado, pues utilizaba su físico para intimidar y se sentía "invencible".
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Fue durante su estancia en una prisión federal de Texas donde forjó conexiones clave con traficantes experimentados y conoció a Jonathan Acebedo-García, quien años más tarde se convertiría en un operativo de confianza antes de provocar su caída.
Traición y la recompensa de 5 millones de dólares
La caída del imperio de Wedding comenzó en 2024, cuando surgieron sospechas de que Acebedo-García se había convertido en informante del FBI, ganándose el apodo de “la rata”. Según la acusación formal, el abogado de Wedding, Deepak Paradkar —apodado el "abogado de la cocaína"—, sugirió que los problemas legales de su cliente disminuirían drásticamente si el testigo no pudiera testificar.
En respuesta, Wedding habría ofrecido una recompensa de 5 millones de dólares por la cabeza de su antiguo colaborador. Paradkar fue arrestado posteriormente en Canadá, acusado de conspiración para cometer asesinato.
Un rastro de sangre en Medellín
El destino de Acebedo-García se selló el pasado enero en Medellín, Colombia, donde recibió cinco disparos en la cabeza tras almorzar con amigos. Las autoridades informaron que Wedding recibió rápidamente una fotografía del cadáver, la cual circuló entre sus contactos para jactarse de haber eliminado a "la rata".
Bill Essayli, el principal fiscal federal para el Distrito Central de California, señaló que Wedding creía erróneamente que la muerte del testigo detendría su extradición y los cargos en su contra. “Estaba equivocado”, afirmó tajantemente el fiscal.
Justicia en Los Ángeles
Tras ser transportado desde México por el equipo HRT, Ryan James Wedding enfrenta ahora una serie de cargos graves en Los Ángeles, que incluyen tráfico de cocaína y asesinato. Su red de apoyo también ha sido golpeada, con arrestos que incluyen a una madama colombiana de servicios de lujo y sospechas que recaen sobre su esposa mexicana y su novia colombiana.
Además, se ha revelado que contaba con una red de sicarios entrenados por un ex mercenario italiano, quien también le facilitaba artículos de lujo como un ultra raro Mercedes-Benz CLK-GTR.
