Durante años, la ciencia explicó que los planetas de un sistema surgen al mismo tiempo a partir de un disco de gas y polvo. Ese modelo se apoyó en la observación del Sistema Solar y en miles de exoplanetas detectados en otras estrellas. La idea parecía clara: todo nace junto y evoluciona en paralelo.
Un estudio publicado en Science describe un escenario distinto en el sistema LHS 1903, ubicado a 120 años luz. Allí, un cuarto planeta rocoso orbita más allá de dos gigantes gaseosos. Los datos indican que este mundo se formó cuando el gas original del sistema ya no estaba presente.
El equipo, encabezado por Thomas Wilson, reunió a más de 150 astrónomos para analizar observaciones obtenidas con varios telescopios espaciales y terrestres. La arquitectura detectada no coincide con el patrón que se observa en el vecindario cósmico de la Tierra.
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En lugar de rocas cerca de la estrella y gases en la periferia, el sistema muestra un orden distinto: un planeta rocoso interno, dos mundos gaseosos en el centro y otro planeta rocoso en la órbita más lejana. Esa distribución abre una línea de investigación sobre el momento exacto en que cada planeta tomó forma.
Un orden distinto al del Sistema Solar
El planeta exterior, llamado LHS 1903 e, posee un radio 1.7 veces mayor que la Tierra y una masa seis veces superior. Su densidad se aproxima a la terrestre, lo que confirma su naturaleza rocosa. Su posición resulta relevante porque se ubica en una zona donde los modelos prevén la presencia de gigantes gaseosos.
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La teoría tradicional señala que más allá de la “línea de nieve”, el frío permite que los núcleos planetarios capturen hidrógeno y helio. En este caso, el planeta exterior no acumuló esos elementos. Los investigadores descartan que un impacto eliminara una atmósfera previa.
El análisis apunta a una formación en dos etapas. Los tres primeros planetas surgieron cuando el disco protoplanetario aún contenía abundante gas. El cuarto planeta apareció millones de años después, cuando ese material ya se dispersó.
Ignasi Ribas, del Instituto de Ciencias del Espacio, explicó que el planeta externo se formó en un entorno pobre en gas. Esa secuencia rompe la idea de simultaneidad en el nacimiento de mundos dentro de un mismo sistema.
Telescopios que miran el detalle
El hallazgo comenzó con observaciones del telescopio TESS, que identificó señales de tránsito frente a la estrella. Posteriormente, el satélite Cheops midió con precisión el tamaño del cuarto planeta y permitió calcular su densidad.
Los datos confirmaron que LHS 1903 e no posee una envoltura gaseosa gruesa. Esa información consolidó la hipótesis de una formación tardía. El sistema orbita una enana roja, el tipo de estrella más común en la galaxia.
La ubicación del sistema en el disco grueso de la Vía Láctea añade interés al estudio. Si estrellas frecuentes generan arquitecturas distintas al modelo del Sistema Solar, las teorías globales deberán incorporar nuevas variables.
Los investigadores ahora planifican observaciones con el telescopio espacial James Webb para analizar la posible atmósfera del planeta exterior. La meta es identificar componentes y evaluar su composición.
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Un laboratorio a 120 años luz
El sistema LHS 1903 ofrece un escenario para estudiar cómo influyen el tiempo y la disponibilidad de gas en la formación planetaria. La coexistencia de mundos ricos y pobres en volátiles dentro de la misma órbita permite comparar procesos bajo condiciones similares.
El planeta exterior registra una temperatura estimada cercana a 60 grados centígrados. Los científicos evaluarán si existen capas atmosféricas delgadas o compuestos que modifiquen esa cifra. Cada medición ampliará el panorama sobre diversidad planetaria.
La palabra Sistema Solar ya no funciona como molde único para explicar todos los vecindarios cósmicos. Este hallazgo incorpora una pieza nueva al mapa de la Vía Láctea y plantea que algunos mundos nacen cuando el gas ya no cubre a su estrella.
A 120 años luz, un sistema recuerda que el orden planetario no sigue un guion fijo. La formación secuencial emerge como posibilidad concreta en la historia de otros soles.
VGB
