El canciller alemán Friedrich Merz afirmó que el orden internacional surgido tras la Guerra Fría ya no existe en su forma original. Durante la inauguración de la 62.ª Conferencia de Seguridad de Múnich, señaló que el periodo unipolar posterior a la caída del Muro de Berlín terminó y dio paso a una etapa de competencia entre grandes potencias.
Indicó que la política global opera ahora bajo dinámicas de presión y rivalidad directa. Expresó que este escenario modifica el marco de reglas que guió las relaciones internacionales durante décadas y obliga a redefinir estrategias en Europa.
Merz sostuvo que el continente enfrenta un entorno marcado por decisiones de poder que impactan en seguridad, economía y alianzas. Planteó que Europa debe responder con instrumentos propios dentro de sus compromisos multilaterales.
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Libertad en riesgo
El canciller declaró que para Europa la libertad ya no puede darse por sentada. Señaló que en la actual etapa histórica ese principio entra en una fase de riesgo y exige determinación política.
Afirmó que la defensa de la libertad requerirá firmeza y disposición a asumir costos en materia de seguridad y soberanía. Vinculó esa tarea con la capacidad de los Estados europeos para actuar de forma coordinada.
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Merz agregó que una Europa soberana constituye la respuesta ante la competencia entre potencias. Indicó que Alemania ajustará su política exterior y de defensa en ese marco, en coordinación con sus aliados.
La Conferencia de Seguridad de Múnich enfrenta el desgaste entre EU y Europa
La Conferencia de Seguridad de Múnich arrancó este viernes bajo una tensión creciente en el eje transatlántico, con la relación entre Washington y Europa en uno de sus momentos más delicados desde el final de la Guerra Fría. La llegada de Donald Trump a su segundo mandato ha acelerado una revisión profunda, cuando no un cuestionamiento abierto, del orden internacional surgido tras la Segunda Guerra Mundial.
El deterioro es tal que, por primera vez en décadas, el foro no girará en torno a una amenaza concreta, sino al estado del propio sistema occidental.
El presidente de la conferencia, el diplomático alemán Wolfgang Ischinger, ha hablado abiertamente de una “demolición” del orden internacional. Una afirmación que resume el clima de introspección que dominará esta edición en la capital bávara.
La alianza atlántica ha sido la columna vertebral de la arquitectura política y de seguridad occidental durante más de medio siglo. Sin embargo, la actual Administración estadounidense ha endurecido el tono hacia Europa.
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El precedente de JD Vance en Múnich
Hace un año, en este mismo escenario, el vicepresidente estadounidense JD Vance marcó un giro en la retórica de Washington. Exigió mayor esfuerzo europeo en defensa y cuestionó la calidad democrática de la Unión Europea por los llamados “cordones sanitarios” frente a fuerzas ultraderechistas vinculadas ideológicamente al movimiento MAGA.
Sus palabras tuvieron impacto inmediato en Alemania, donde puso en cuestión el aislamiento político de Alternativa para Alemania (AfD). La crítica estadounidense fue más allá de lo geopolítico y abrió un debate incómodo sobre legitimidad electoral y límites del consenso democrático en Europa.
Aquella intervención anticipó la línea consolidada después por Trump: presión económica mediante aranceles, amenazas territoriales, con el episodio de Groenlandia como símbolo, y cuestionamientos a estructuras multilaterales tradicionales.
Europa ante el desafío estratégico
El presidente francés, Emmanuel Macron, ha definido el momento actual como un punto de inflexión histórico. “Si no hacemos nada, Europa en cinco años estará barrida”, advirtió recientemente, instando al continente a abandonar lo que denomina una “minoría de edad geopolítica”.
En público, las capitales europeas mantienen prudencia. En privado, el malestar es evidente. La ausencia del primer ministro canadiense Mark Carney priva además a los europeos de un respaldo explícito frente a los órdagos de Washington, lo que refuerza una estrategia de contención diplomática más que de confrontación directa.
El encuentro fue inaugurado por el canciller alemán Friedrich Merz. Entre los asistentes figuraron el propio Macron; el primer ministro británico Keir Starmer; la primera ministra danesa Mette Frederiksen; y el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez.
La intervención más esperada fue la del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio.
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Latinoamérica irrumpe en la agenda de Múnich
En un giro poco habitual, América Latina tendrá presencia destacada. Está prevista la intervención virtual de la líder opositora venezolana y Premio Nobel de la Paz María Corina Machado, mientras que su hija, Ana Corina Sosa, asistirá en representación del movimiento opositor.
La situación política de Venezuela entra así en la agenda de un foro históricamente centrado en Europa, Estados Unidos y Asia-Pacífico.
Más allá de los discursos oficiales, la Conferencia de Seguridad de Múnich volverá a ser escenario de reuniones discretas entre responsables de inteligencia, negociaciones reservadas y contactos con la industria de defensa en un contexto de rearme acelerado.
Participarán el secretario general de la OTAN, Mark Rutte; el ministro de Exteriores chino, Wang Yi; y el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, en un momento marcado por la incertidumbre sobre la evolución de la guerra en Ucrania y la solidez del respaldo occidental.
Rusia permanece excluida del foro desde la invasión de Ucrania en 2022, una decisión confirmada por los organizadores en ediciones anteriores.
Protestas y debate ideológico en las calles de Múnich
Como en años anteriores, la conferencia estará acompañada de protestas. Se han convocado más de una veintena de manifestaciones, incluida una contra la presencia de representantes de AfD, formación nuevamente invitada tras la polémica generada por las críticas de Vance el año pasado.
La tensión no solo es diplomática o militar. También es ideológica. El debate sobre democracia, pluralismo y límites del sistema atraviesa tanto a Europa como a Estados Unidos, donde una delegación bipartidista de senadores y congresistas, entre ellos Lindsey Graham y Alexandria Ocasio-Cortez, participará en el foro.
La Conferencia de Seguridad de Múnich 2026 no se centra en una crisis puntual. El foco está en la erosión de la confianza entre los pilares del orden occidental.
AJA
