La captura militar del presidente venezolano Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses ha provocado un efecto dominó en América Latina, con Cuba como uno de los países más impactados. Sin el respaldo económico y energético de Caracas, Washington considera que el gobierno cubano enfrenta su momento más crítico en décadas, mientras la retórica de la Casa Blanca endurece su postura hacia La Habana y otros gobiernos de la región, esto de acuerdo con el diario The Washington Post.
En cuestión de horas tras la operación militar, mucho antes de que el gobierno en La Habana lo reconociera oficialmente, llamadas telefónicas y mensajes de texto circularon por toda la isla con versiones que señalaban que decenas de miembros de las fuerzas de seguridad de élite cubanas habían muerto mientras protegían a Maduro en Caracas, según información difundida por el diario norteamericano.
Cuando finalmente se difundió un comunicado el domingo por la noche confirmando la muerte de 32 integrantes del personal militar y de seguridad venezolano y extranjero, el gobierno cubano ya enfrentaba un escenario más complejo: la posible pérdida definitiva de su principal aliado estratégico.
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El impacto de Venezuela en la economía de Cuba
Durante años, Venezuela ha sido el principal proveedor de petróleo subsidiado para Cuba, un soporte clave para una economía debilitada por el embargo estadounidense y por problemas estructurales internos. Sin ese respaldo, analistas y funcionarios estadounidenses sugieren que el gobierno comunista cubano podría enfrentar un colapso acelerado.
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“Sin la ayuda de Venezuela, el gobierno comunista caerá”, es la lectura que se impone en sectores de la administración estadounidense tras la caída de Maduro.
La postura de Washington sobre Cuba tras la caída de Maduro
Tanto el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, como el secretario de Estado, Marco Rubio, dejaron claro durante el fin de semana pasado que el colapso del gobierno cubano no sería solo un efecto secundario de la crisis venezolana, sino un objetivo político de largo alcance.
“No creo que necesitemos ninguna acción”, afirmó Trump mientras regresaba a Washington desde Florida. “Sin Maduro y sin los suministros de petróleo que Venezuela proporcionaba, Cuba parece que está lista para caer”.
El mandatario reiteró estas declaraciones a bordo del Air Force One, donde aseguró que la isla está “a punto de caer” y describió su economía como “definitivamente hundida”.
“No tienen ingresos. Recibían todo su sustento de Venezuela, del petróleo venezolano”, sostuvo Trump, quien añadió que “muchos cubano-americanos van a estar muy contentos con nosotros”.
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Marco Rubio y la estrategia de Estados Unidos hacia el régimen cubano
El secretario de Estado, Marco Rubio, fue más lejos en su discurso, aunque evitó concretar acciones inmediatas. En una entrevista con NBC News, en el programa Meet the Press, afirmó:
“No voy a hablarles ahora sobre cuáles serán nuestros próximos pasos ni nuestras políticas al respecto. Pero no es ningún secreto que no somos admiradores del régimen cubano”.
Rubio calificó al gobierno de La Habana como “un gran problema” y subrayó que Estados Unidos no permitirá que el hemisferio occidental sea utilizado como base de operaciones por adversarios estratégicos.
“Si yo viviera en La Habana y estuviera en el gobierno, estaría preocupado”, añadió.
Las declaraciones de Trump y Rubio resonaron con fuerza en la comunidad de exiliados cubanos, especialmente en el sur de Florida, donde la lucha por una Cuba libre del régimen comunista ha marcado la política local y nacional durante décadas.
Trump amplía su discurso a América Latina
Contexto: En paralelo, Trump lanzó duras amenazas contra el presidente colombiano, Gustavo Petro, a quien acusó de “fabricar cocaína” y advirtió que Colombia podría enfrentar una operación estadounidense similar a la ejecutada en Caracas.
“Colombia también está muy enferma”, declaró el mandatario, sugiriendo que una “misión de EU” en ese país “le suena bien”.
El presidente colombiano criticó a Estados Unidos por convertirse, según afirmó, en el primer país en bombardear una capital suramericana. En un extenso mensaje en redes sociales, Petro advirtió que la herida dejada por el ataque a Caracas “permanecerá por generaciones” y llamó a una mayor integración latinoamericana.
Petro también cuestionó la capacidad de la CELAC para actuar ante la crisis regional y pidió una alianza más sólida entre los países de América Latina para evitar, según sus palabras, ser tratados como “siervos y esclavos” en el escenario global.
La crisis venezolana ha reconfigurado el tablero político regional. Para Cuba, la pérdida de su principal aliado económico y el endurecimiento del discurso estadounidense plantean un escenario de alta incertidumbre.
Mientras Washington insiste en que no será necesaria una intervención directa en la isla, las declaraciones de Trump y Rubio indican que el futuro de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos dependerá, en gran medida, de la evolución económica y política de La Habana en los próximos meses.
AJA
