Abena Christine Jon’el camina hoy por Accra con una prótesis cubierta de kente, un prestigioso tejido tradicional de seda y algodón originario de los pueblos Asante y Ewe en Ghana, África Occidental. No se trata de un accesorio ni de una puesta en escena. Para la modelo y escritora de 33 años, ese gesto resume identidad, memoria y una forma de ocupar el espacio público desde el cuerpo.
Su historia inició en Chicago, donde pasó sus primeros años. A los dos años, un diagnóstico de rabdomiosarcoma en la pantorrilla derecha llevó a una decisión médica compleja. Su madre eligió la amputación para evitar los efectos de la radiación. Abena sostiene esa decisión como parte fundamental de su vida.
Durante la infancia y la adolescencia, no encajó en la imagen habitual que suele acompañar los relatos sobre discapacidad. En entrevista con la cadena BBC, se define como una persona directa, ruidosa y firme, que evitó la intimidación. Esa actitud marcó su relación con el arte, la escritura y la palabra pública.
Te podría interesar
Con el tiempo, la pregunta por sus raíces se volvió constante. La historia de África occidental, los relatos familiares y la reflexión personal abrieron un vínculo profundo con Ghana. Ese interés preparó el camino para una experiencia que cambiaría su rumbo.
El momento que reordenó su identidad
En 2021, Abena visitó el sitio histórico de Assin Manso, en Ghana. Frente al río, un espacio ligado a la ruta de la esclavitud, sintió una conexión que reorganizó su forma de entenderse. No describió la experiencia como turística, sino como un reconocimiento íntimo.
Al regresar a Estados Unidos, esa vivencia pesó en su vida diaria. Tres meses después, tomó la decisión de mudarse de manera permanente a Accra. Para ella, el traslado no respondió a una tendencia ni a una representación estética.
Abena explica su identidad ghanesa como una condición ancestral. En ese marco, suele repetir una frase que guía su camino: África nació en ella. Esa idea atraviesa su vida cotidiana y su presencia en espacios públicos.
En Ghana, su prótesis tomó un nuevo significado. Al envolverla en kente, un tejido tradicional del país, dejó de ser solo un apoyo funcional. Se convirtió en una pieza visible de identidad cultural y pertenencia.
TAMBIÉN LEE: Mary Sickler, la Miss Nevada que redefinió la belleza al tirar la peluca
TAMBIÉN LEE: La polio truncó sus pasos pero no su voz, la historia de dos locutores colombianos
La pasarela como espacio de visibilidad
Esa decisión llegó también a la moda. Abena participó en la 15ª edición de Rhythms on the Runway, realizada en el Castillo de Osu, en Accra. Ella buscó a los organizadores y solicitó un lugar en la pasarela para ampliar la representación.
Durante el desfile, caminó con su prótesis cubierta de kente. Figuras del ámbito cultural señalaron su presencia como una muestra de talento y presencia en un espacio público. El evento abrió diálogo sobre inclusión dentro del sector.
Hoy, Abena vive en Accra y mantiene actividades ligadas a la escritura, la moda y la participación social. Su trabajo se enfoca en cambiar la narrativa sobre discapacidad en Ghana, donde el estigma aún marca muchas miradas.
Desde su propia experiencia, sostiene una idea constante. Tener una discapacidad no define a una persona. La falta de apoyo y de accesibilidad define las barreras que enfrenta. Con cada paso, Abena coloca esa conversación en el centro de la vida pública.
VGB
