La autocensura se consolida como un factor central en el ejercicio periodístico a escala global. Datos recientes de la UNESCO indican que 63% de los periodistas evita publicar ciertos contenidos para prevenir riesgos personales o profesionales. El organismo registra un crecimiento anual de 5% en esta práctica, con efectos directos en el trabajo cotidiano de las redacciones.
Este fenómeno coincide con una disminución sostenida de la libertad de expresión. El Índice Mundial correspondiente muestra una caída acumulada de 10% desde 2012. En el mismo periodo, 72% de la población mundial vive bajo regímenes no democráticos, mientras los gobiernos incrementan en 48% sus mecanismos de control sobre los medios.
La autocensura se relaciona con un entorno de violencia persistente contra comunicadores. Entre 2021 y 2024, más de 310 periodistas murieron por causas vinculadas a su labor. En 2024, 361 profesionales permanecen privados de la libertad por actividades informativas en distintos países.
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La impunidad permanece como un elemento recurrente. Registros internacionales señalan que 85% de los homicidios de periodistas no recibe resolución judicial. En el caso del periodismo ambiental, se documentan 46 asesinatos desde 2010, con seis sentencias condenatorias a nivel global.
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Riesgos legales y presión digital
Además de la violencia física, los periodistas enfrentan acciones legales y ataques en entornos digitales. La UNESCO identifica un uso creciente de litigios estratégicos, donde actores de poder presentan denuncias contra reporteros por delitos similares a los investigados en sus trabajos. Estas prácticas operan como mecanismos de disuasión informativa.
Un total de 160 Estados mantienen leyes que sancionan penalmente la difamación. Estas normas permiten procesos judiciales contra periodistas y medios por contenidos críticos. En paralelo, las plataformas digitales concentran campañas de hostigamiento que afectan la difusión de información.
Las mujeres periodistas reportan una exposición mayor a este tipo de agresiones. Siete de cada diez señalan ataques en línea relacionados con su actividad profesional. Estos episodios incluyen amenazas, campañas coordinadas y mensajes dirigidos a limitar su participación en el debate público.
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Desplazamiento y vacíos informativos
La presión acumulada genera desplazamientos forzados. En América Latina y el Caribe, 913 periodistas salen de sus lugares de origen desde 2018 para resguardar su integridad. Este movimiento reduce la cobertura local y debilita el seguimiento a autoridades y actores de poder.
La ausencia de periodistas en determinadas regiones produce zonas sin información constante. En estos espacios disminuye la rendición de cuentas y aumenta la circulación de contenidos no verificados. Organismos internacionales advierten que esta tendencia continuará mientras persistan los factores de riesgo documentados.
VGB
