La Casa Blanca elevó esta semana su confrontación con la prensa al advertir directamente a CBS News que enfrentaría acciones legales si editaba una entrevista con el presidente Donald Trump.
La advertencia provino de Karoline Leavitt, secretaria de prensa del mandatario, y fue captada en un audio obtenido por The New York Times. Ocurrió minutos después de que Trump concluyera una conversación de 13 minutos con el presentador Tony Dokoupil, en Michigan.
“Asegúrense de que no corten la cinta… Si no la publican completa, los demandaremos hasta el cansancio”, dijo Leavitt al equipo de CBS.
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Aunque algunos empleados interpretaron la frase como una broma, Leavitt no lo hizo con tono humorístico. La cadena, por su parte, transmitió la entrevista completa esa noche, y en un comunicado aclaró que esa era su decisión desde el principio.
“Tomamos la decisión independiente de emitirla íntegra y sin edición”, afirmó CBS News en un posicionamiento público el sábado.
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Historial de demandas contra medios
Este no es un hecho aislado. En 2024, Trump demandó a CBS por la edición de una entrevista en “60 Minutes”. La cadena matriz, Paramount, optó por pagar 16 millones de dólares para resolver el caso, una cifra considerable que generó ondas internas en la redacción.
Tras ese acuerdo, la administración Trump aprobó la compra de Paramount por el estudio Skydance, encabezado por David Ellison, cercano a círculos conservadores. Como parte de esa nueva etapa, la periodista Bari Weiss fue nombrada editora en jefe de CBS News, lo que generó dudas sobre posibles sesgos a favor del presidente.
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Críticos internos incluso señalaron que un segmento sobre migrantes y prisiones salvadoreñas fue pospuesto, lo que interpretaron como una forma de autocensura.
Presiones que redefinen el rol de la prensa
La advertencia directa de la Casa Blanca marca un punto de inflexión. Demandar por la edición de contenido informativo representa un riesgo para la autonomía editorial de las redacciones. Más aún cuando los precedentes legales terminan en acuerdos costosos, como ocurrió también con ABC, que pagó otros 16 millones de dólares por un caso relacionado con George Stephanopoulos.
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Pese a esto, Trump sigue concediendo entrevistas, y se muestra activo ante la prensa, aunque su gobierno ha endurecido medidas contra periodistas críticos, como el allanamiento reciente al domicilio de una reportera del Washington Post.
Un ambiente cada vez más tenso
El momento en que Leavitt lanzó la amenaza fue tenso. La productora ejecutiva de CBS, Kim Harvey, respondió con un “¡Genial, vale!”, mientras Dokoupil bromeó: “¡Siempre dice eso!”. Sin embargo, la funcionaria no respondió con humor.
El fragmento final de la entrevista, ya al aire, mostró a Trump mofándose del nuevo conductor, diciendo que si Kamala Harris hubiera ganado en 2024, Dokoupil “no tendría trabajo”. A lo que el periodista respondió que lo mantendría de todos modos, y Trump remató: “Sí, pero con un salario menor”.
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Acoso a la prensa en EU
La administración de Trump ha vetado el acceso a periodistas y medios críticos —por ejemplo, a The Associated Press por negarse a usar términos exigidos por el presidente— y ha anunciado cambios en las reglas de acceso que podrían favorecer a medios afines al gobierno. Muchas organizaciones periodísticas han advertido que estas decisiones amenazan la independencia de la cobertura periodística oficial.
Trump ha intensificado sus ataques verbales contra periodistas individuales, incluyendo insultos directos a reporteras y reporteros en redes sociales, vocabulario despectivo y confrontaciones públicas en ruedas de prensa y en eventos políticos. Estas acciones han sido documentadas y comentadas como parte de un patrón que va más allá de la crítica política tradicional.
