Estados Unidos anunció este miércoles el inicio de la segunda fase del plan de paz para la Franja de Gaza impulsado por el presidente Donald Trump, una etapa clave que busca avanzar del alto el fuego hacia la desmilitarización del enclave palestino, la creación de un gobierno tecnócrata sin presencia de Hamás y el inicio de un ambicioso proceso de reconstrucción bajo supervisión internacional.
Más de tres meses después de la entrada en vigor del alto el fuego, la Administración estadounidense confirmó el paso a la denominada fase dos del plan de 20 puntos presentado por el presidente Donald Trump tras la firma de la tregua en Egipto, con la presencia del propio mandatario.
"Hoy, en nombre del Presidente Trump, anunciamos el lanzamiento de la fase dos del plan de 20 Puntos del presidente para poner fin al conflicto de Gaza, pasando del alto el fuego a la desmilitarización, la gobernanza tecnocrática y la reconstrucción", declaró en redes sociales Steve Witkoff, emisario especial de Estados Unidos para las negociaciones.
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Aunque el documento original no establece formalmente fases, sí define hitos temporales y políticos que ahora Washington agrupa bajo esta segunda etapa del proceso de paz en Gaza.
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La primera fase del plan: alto el fuego, rehenes y ayuda humanitaria}
El plan contemplaba un primer periodo de 72 horas desde su entrada en vigor, el 10 de octubre de 2025, para la liberación de todos los rehenes, vivos y fallecidos, retenidos en Gaza, a cambio de la excarcelación de unos 2.000 presos palestinos vivos y cerca de 400 fallecidos.
Los 20 rehenes vivos fueron liberados dentro del plazo previsto. Sin embargo, la entrega de los cuerpos se retrasó. Hasta ahora, 27 de los 28 restos han sido devueltos, quedando pendiente el del policía israelí Ran Gvili.
Witkoff aseguró que esta primera etapa permitió el retorno de "todos los rehenes vivos y de 27 de los 28 fallecidos", además de facilitar la entrada de «ayuda humanitaria histórica».
Otro de los puntos centrales fue la retirada parcial del Ejército israelí hasta la llamada ‘línea amarilla’, una divisoria que deja el 54 % del territorio de Gaza bajo control israelí y el resto bajo administración de Hamás, donde se concentra la población civil.
La falta de una delimitación clara ha generado confusión y episodios mortales. Según el Gobierno de Gaza, más de 450 palestinos han muerto por fuego israelí desde el inicio de la tregua, incluidos mujeres y niños.
El plan establecía la entrada inmediata de ayuda humanitaria a gran escala tras dos años de bloqueo. Mientras Hamás denunció que solo ingresó el 41 % de los 600 camiones diarios pactados, Israel aseguró haber permitido el acceso total acordado.
El documento también menciona la reapertura del cruce de Rafah con Egipto, aún pendiente pese a semanas de anuncios, lo que sigue limitando la salida y entrada de personas y mercancías.
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Segunda fase del plan de paz en Gaza: gobierno, desarme y seguridad
El eje político de esta segunda fase es la creación de un "comité palestino tecnocrático y apolítico", denominado Comité Nacional para la Administración de Gaza, encargado de la gestión diaria de los servicios públicos.
Las facciones palestinas anunciaron haber alcanzado un acuerdo para su formación, aunque los nombres de sus integrantes aún no han sido revelados. Hamás ha reiterado que está dispuesto a transferir el poder a este órgano, que estará supervisado por una Junta de Paz presidida por Donald Trump, cuya composición tampoco se ha hecho pública.
El desarme de Hamás, el punto más sensible
La desmilitarización de Gaza es uno de los aspectos más delicados del plan. Según Witkoff, esta fase incluye el desarme de todo el personal no autorizado y la inutilización de las armas del enclave.
"Estados Unidos espera que Hamás cumpla plenamente con sus obligaciones, incluido el retorno inmediato del último rehén fallecido. De no hacerlo, las consecuencias serán graves", advirtió el emisario.
El plan contempla amnistía y paso seguro a terceros países para los miembros de Hamás que entreguen sus armas y se comprometan con la coexistencia pacífica. No obstante, el grupo islamista solo ha mostrado disposición a negociar la entrega de armamento pesado, no de armas ligeras.
En diciembre, el secretario de Estado Marco Rubio reconoció que el desarme podría ser parcial, siempre que Hamás quede incapacitado para atacar a Israel en el futuro.
La hoja de ruta prevé el despliegue de una Fuerza Internacional de Estabilización (FIE), integrada por socios árabes e internacionales. Israel ya ha establecido un cuartel para esta fuerza en su territorio, aunque aún no se han definido sus funciones ni los países participantes.
La retirada del Ejército israelí de Gaza estará vinculada a hitos concretos de desmilitarización. El mapa difundido por la Administración Trump plantea tres etapas: del 54 % del territorio controlado por Israel en la primera fase, al 40 % en la segunda y al 15 % en la final.
Reconstrucción de Gaza y costes humanitarios
La segunda fase incluye un amplio plan de reconstrucción y reurbanización "en beneficio de la población", gestionado por la Junta de Paz. El documento habla de un programa de desarrollo económico liderado por expertos internacionales con experiencia en proyectos urbanos en Oriente Medio.
Según estimaciones de la ONU, la reconstrucción de Gaza podría costar alrededor de 70.000 millones de dólares, aunque aún no se ha concretado quién asumirá la financiación.
El contexto humanitario sigue siendo crítico. Desde el inicio de la ofensiva israelí el 7 de octubre de 2023, tras un ataque de Hamás que dejó más de 1.200 muertos en Israel, el número de palestinos asesinados en la Franja supera los 71.000 y los heridos ascienden a más de 171.000, de acuerdo con el Ministerio de Sanidad gazatí.
Con información de EFE.
AJA
