El Departamento de Justicia de Estados Unidos informó la condena contra Jinchao Wei, exmarine de 25 años, tras un juicio federal en San Diego. La resolución judicial estableció una pena de 200 meses de prisión por espionaje y exportación ilegal de información militar. El caso se originó en un contacto digital que avanzó fuera del ámbito institucional. La fiscalía documentó cada etapa del intercambio de datos.
Wei mantuvo su rutina laboral dentro de la Armada mientras sostuvo comunicaciones constantes con un contacto extranjero. Según el expediente judicial, el intercambio ocurrió durante su servicio activo. Los fiscales describieron un flujo regular de mensajes y archivos. El proceso judicial se apoyó en registros digitales y peritajes técnicos.
Durante las comunicaciones, Wei utilizó el alias “Patrick”. Los mensajes migraron a aplicaciones con funciones de borrado automático. El Departamento de Justicia detalló que esa dinámica permitió la continuidad del contacto. A cambio, Wei recibió pagos que sumaron 12,000 dólares.
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La sentencia se dictó en la Corte Federal del Distrito Sur de California. El juez consideró probados los cargos de conspiración para cometer espionaje. El fallo cerró un proceso seguido por autoridades federales desde 2023. El Departamento de Justicia difundió la información tras la audiencia final.
El primer contacto y la decisión
El inicio del caso se ubicó en febrero de 2022, de acuerdo con la acusación. Un perfil en redes sociales se presentó como interesado en temas navales. Las primeras conversaciones abordaron asuntos generales sobre puertos y embarcaciones. Con el paso del tiempo, las solicitudes se volvieron técnicas.
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Wei comentó a una persona cercana que sospechó un vínculo con inteligencia extranjera. A pesar de esa percepción, mantuvo el contacto activo. Las conversaciones se trasladaron a plataformas cifradas. El intercambio se sostuvo durante varios meses.
Durante el juicio, la fiscalía identificó al interlocutor como funcionario de inteligencia de la República Popular China. En los mensajes, Wei se refirió a esa persona como “Gran Hermano Andy”. Las conversaciones incluyeron instrucciones específicas sobre el tipo de información requerida. Estos registros formaron parte central de la evidencia.
Para las comunicaciones, Wei utilizó una computadora y un teléfono distintos a los de uso personal. La investigación documentó el uso exclusivo de esos dispositivos. Ambos equipos quedaron asegurados por las autoridades federales. El análisis forense confirmó su vínculo con el intercambio de información.
El USS Essex y los documentos
Wei desempeñó funciones como ayudante de maquinista en el USS Essex. Ese puesto le dio acceso a manuales técnicos y operativos del buque. El Departamento de Justicia informó la entrega de más de 60 documentos. Los archivos describían sistemas internos de la embarcación.
El USS Essex opera como buque de asalto anfibio dentro de la Flota del Pacífico. La documentación compartida incluía información sobre propulsión, armamento y control de daños. Parte del material contenía advertencias sobre restricciones de exportación. Los fiscales señalaron que Wei conocía esas limitaciones.
La transferencia de información se realizó en formato digital. Los documentos circularon a través de los canales cifrados acordados. El expediente judicial registró miles de páginas enviadas. El análisis técnico confirmó la salida de datos desde dispositivos vinculados a Wei.
Durante el proceso, la fiscalía recordó que Wei recibió capacitación para identificar intentos de reclutamiento extranjero. Esa formación formó parte de los protocolos internos de la Armada. A pesar de ello, el intercambio continuó. Este punto se incluyó en los argumentos del juicio.
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Pagos, arresto y sentencia
Los pagos se realizaron de manera fraccionada, según los registros judiciales. Wei solicitó el dinero mediante recibos escritos a mano. Las imágenes de esos comprobantes se enviaron por aplicaciones cifradas. El monto total alcanzó 12,000 dólares.
Agentes federales detuvieron a Wei en agosto de 2023. El arresto ocurrió cuando llegaba a su lugar de trabajo en San Diego. El Departamento de Justicia informó que la detención se realizó sin incidentes. A partir de ese momento inició el proceso penal formal.
Durante la investigación, Wei consultó en internet casos similares de espionaje. Los fiscales incorporaron registros de búsquedas sobre marineros condenados. Entre los resultados figuraron comunicados oficiales del propio Departamento de Justicia. Estos elementos se integraron al expediente.
La Corte Federal dictó la condena de 200 meses de prisión. El Departamento de Justicia indicó que el caso aplicó un estatuto específico de espionaje en ese distrito. La sentencia quedó firme tras la audiencia. El fallo cerró el proceso judicial seguido contra el exmarine.
VGB
