SITUACIÓN EN CUBA

Claves de la situación de Cuba tras la caída de Maduro

La captura de Nicolás Maduro reconfigura el equilibrio regional y coloca a Cuba en una situación crítica; la dependencia del petróleo venezolano y mexicano sumada a una economía en recesión, expone a la isla a un escenario límite con consecuencias sociales y geopolíticas

Cuba atraviesa una crisis estructural reconocida incluso por su propio gobierno
Cuba atraviesa una crisis estructural reconocida incluso por su propio gobiernoCréditos: Pixabay
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La captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro abrió una nueva etapa de incertidumbre para Cuba, su principal aliado estratégico durante más de dos décadas. Washington sostiene que el régimen cubano se ha mantenido gracias al flujo de petróleo venezolano y que, sin ese respaldo, el sistema colapsaría sin necesidad de intervención militar.

Las autoridades cubanas condenaron la operación estadounidense en Caracas y denunciaron injerencia externa, pero evitaron desmentir las afirmaciones sobre la fragilidad económica del país. La caída de Maduro amenaza con romper uno de los últimos pilares que sostienen la ya debilitada economía cubana.

Una economía exhausta y sin margen de maniobra

Cuba atraviesa una crisis estructural reconocida incluso por su propio gobierno. El presidente Miguel Díaz-Canel ha admitido que no se trata de una recesión cíclica, sino de una acumulación de errores internos agravados por un entorno externo adverso.

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El PIB cubano se contrajo más de 4% hasta el tercer trimestre de 2025 y el cierre del año fue aún peor por la crisis energética y el impacto del huracán Melissa. La producción industrial cayó a su nivel más bajo en cuatro décadas, mientras la agricultura, el turismo y los servicios continúan en retroceso.

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A esto se suma una inflación persistente, la depreciación acelerada del peso cubano, la escasez de medicamentos y una cartilla de racionamiento que ya no garantiza la subsistencia básica. 

El talón de Aquiles: la energía

El sistema energético es el punto más vulnerable. Cuba necesita alrededor de 110 mil barriles diarios de petróleo para funcionar con normalidad, pero solo produce cerca de 40 mil. El resto depende casi por completo de importaciones.

Durante años, Venezuela cubrió buena parte de ese déficit, aunque los envíos se redujeron de más de 100 mil barriles diarios a menos de 30 mil en 2025, con meses en los que apenas alcanzaron 18 mil. Esta reducción ya obligó a la isla a adaptarse a apagones prolongados que, en algunas regiones, superan las 20 horas diarias.

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México, proveedor clave y foco de tensión

Ante el declive venezolano, el petróleo mexicano se ha vuelto estratégico. Pemex reportó envíos promedio de 17mil 200 barriles diarios de crudo y 2 mil de derivados a Cuba entre enero y septiembre de 2025, con un valor cercano a 400 millones de dólares.

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Estos envíos crecieron más de 120% interanual.

Sin embargo, persiste la opacidad sobre los mecanismos de pago. El gobierno mexicano ha señalado que se trata de contratos y ayuda humanitaria, pero expertos coinciden en que Cuba carece de recursos para pagar el crudo en condiciones normales de mercado.

Esta situación ha elevado el perfil geopolítico del tema y atraído la atención de legisladores estadounidenses, quienes advierten posibles consecuencias comerciales si el suministro continúa.

¿Colapso inminente o crisis prolongada?

Aunque un colapso inmediato no puede asegurarse, los expertos coinciden en que un corte total del petróleo venezolano —cerca de un tercio de la demanda energética cubana— colocaría al país en una situación extrema. Incluso con el suministro mexicano, el riesgo de paralización del transporte y del sistema eléctrico sería alto.

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A esto se suma un éxodo sin precedentes: más de 2.7 millones de cubanos han abandonado la isla desde la pandemia, reduciendo drásticamente la población activa y el capital humano. 

Más que una caída abrupta, el escenario que se perfila para Cuba es una profundización de la crisis hasta un punto difícil de sostener, con consecuencias sociales y humanitarias aún imprevisibles.

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