El legado del castrismo, que durante más de medio siglo marcó la política de algunas naciones latioamericanas entre ellas Cuba y Venezuela , enfrenta un momento crítico. La reciente captura de Nicolás Maduro en Estados Unidos, junto a las crisis económicas y sociales en la región, plantea la pregunta: ¿será 2026 el año en que la era de Fidel Castro finalmente llegue a su fin?
Durante más de cinco décadas, Castro y sus aliados ejercieron un enorme poder político y social, extendiendo su influencia y sirviendo de modelo para generaciones de líderes de izquierda en toda América Latina.
El modelo político y económico inspirado en Castro mostró signos de debilidad antes incluso de la captura de Nicolás Maduro. El colapso económico de Venezuela, con una caída del PIB de casi 75% y el éxodo de más de ocho millones de personas en la última década, expuso al mundo los fracasos del castrismo chavista. Muchos profesionales venezolanos tuvieron que asumir empleos precarios en otros países de América Latina, revelando las consecuencias sociales y económicas de décadas de estas políticas.
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El caso de Cuba y Nicaragua
En Cuba, la escasez de alimentos, los apagones diarios y la emigración de hasta una quinta parte de la población desde 2020 han cuestionado la sostenibilidad del régimen de Miguel Díaz-Canel, sucesor de Castro. La disminución del apoyo interno y las crecientes dificultades económicas refuerzan la percepción de que el castrismo tradicional enfrenta sus últimos años.
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Daniel Ortega en Nicaragua también ha mostrado signos de debilidad política y económica, evidenciando que los aliados más fieles del castrismo clásico no han logrado mantener la influencia ni la estabilidad, debilitando aún más el bloque de gobiernos inspirados por la revolución cubana.
La nueva izquierda latinoamericana
Aunque algunos líderes todavía simpatizan con el modelo de Cuba y Venezuela, la nueva izquierda en América Latina se ha movido hacia posturas más moderadas y pragmáticas, tales como:
- Luiz Inácio Lula da Silva citó a Henry Ford como modelo económico en lugar de Fidel Castro.
- Claudia Sheinbaum ha buscado mantener tratados de libre comercio y atraer inversión privada en México.
- Gabriel Boric, presidente de Chile, ha condenado sistemáticamente los abusos de Maduro, mostrando un alejamiento del modelo autoritario cubano-venezolano.
Estos cambios reflejan que el legado castrista pierde influencia entre los líderes emergentes de izquierda, quienes priorizan políticas económicas sostenibles y justicia social moderada.
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¿Será 2026 el año del fin de la era Fidel Castro?
Con varios países latinoamericanos inclinándose hacia gobiernos de derecha y elecciones clave en 2026, la pregunta sobre el fin del castrismo adquiere relevancia. La captura de Maduro y los fracasos económicos y sociales de su gobierno podrían acelerar el ocaso del castrismo tradicional.
Sin embargo, persisten otras posibilidades: un nuevo líder carismático podría revitalizar la izquierda radical en algún país de la región, y el régimen cubano podría adaptarse para sobrevivir. Aun así, el capítulo histórico que comenzó en La Habana en 1959 parece estar llegando a su cierre, dejando paso a una América Latina más pragmática y diversificada políticamente.
AJA
