Para millones de estadounidenses, el concepto de "algún día" adquirir los componentes clásicos del Sueño Americano, como una hipoteca y un buzón, comienza a parecerse a "nunca". Ser propietario de una vivienda, un pilar de este sueño, se está volviendo progresivamente inalcanzable.
La dificultad para alcanzar este sueño se debe en gran medida a la confluencia de altos precios y costos de préstamos elevados. Las tasas hipotecarias han superado el 7%, con la hipoteca fija promedio a 30 años situándose en el 6.99% según Mortgage News Daily.
Si bien las tasas tuvieron una semana estable recientemente en el 6.76%, se mantienen cerca de sus niveles más altos del año y siguen siendo un obstáculo de asequibilidad para muchos posibles compradores de viviendas.
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Además, Los rendimientos de los bonos del Tesoro, que influyen en las tasas hipotecarias, también han mostrado volatilidad, con el rendimiento a 30 años alcanzando su nivel más alto desde 2007.
Sumado a las altas tasas, los precios de las viviendas continúan en aumento. En marzo, el precio medio de una vivienda en EU fue de 403,700 dólares, un 4.8% más que el año anterior.
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Inasequibilidad de las viviendas en EU
Los precios de las viviendas unifamiliares aumentaron sólidamente en diciembre y mostraron un incremento anual del 4.7% hasta diciembre, a pesar de un aumento en la oferta de viviendas. Este fuerte incremento de los precios, junto con las elevadas tasas hipotecarias, erosiona la asequibilidad.
El impacto financiero de estos costos es significativo. Una hipoteca a 30 años con una tasa del 6.99% para una vivienda de 400,000 dólares se traduce en aproximadamente en 2,661 dólares al mes solo en capital e intereses. Esto suma casi 32,000 dólares al año, lo que representa el 43% de la renta familiar media estadounidense.
Estos datos no incluyen impuestos, seguros o mantenimiento. Además, esta cifra asume que se puede conseguir un pago inicial del 20%, es decir, 80,000 dólares.
El resultado es que muchos compradores potenciales se quedan fuera del mercado. Los compradores primerizos tienen dificultades particulares para ingresar, mientras que los propietarios actuales dudan en vender y renunciar a las hipotecas con tasas bajas que obtuvieron anteriormente.
Esta situación crea un doble desafío: inventario limitado, precios altos y préstamos caros. Las ventas de viviendas usadas han caído, con las ventas de marzo registrando la mayor caída mensual desde noviembre de 2022. Un economista describió el momento como "no ideal para los posibles compradores".
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El problema más allá de la vivienda
La inasequibilidad de no se limita a la vivienda. En mayo, el sector privado de EU mostró aceleración, pero los precios de bienes y servicios se "dispararon".
El aumento en los precios promedio no se había observado a ese ritmo desde agosto de 2022, cuando la escasez relacionada con la pandemia provocó una inflación generalizada. Se registraron aumentos particularmente pronunciados en los precios de venta de los fabricantes (el mayor desde septiembre de 2022) y en los cargos por servicios (el mayor desde abril de 2023).
El aumento registrado en los precios de producción durante las últimas semana está "abrumadoramente vinculado a los aranceles", ya que impulsaron el costo de los insumos importados o hicieron que los proveedores trasladaran los aumentos de costos relacionados con los aranceles.
Los consumidores estadounidenses han comenzado a sentir el golpe de esta subida de precios, exacerbada por los aranceles. Los precios de los alimentos se han disparado, con incrementos generales de hasta el 10% en casi la mitad de los productos, desde alimentos frescos hasta artículos básicos para el hogar.
La carne de res ha aumentado un 14%, la de cerdo más del 12% y la de ave más del 6%. Incluso los huevos, considerados una proteína barata, no paran de subir. Productos específicos como los aguacates han duplicado su precio.
Cambios en los hábitos de consumo
Esta situación ha forzado a muchos a cambiar sus hábitos de consumo. Algunos optan por productos genéricos más económicos (alrededor del 65% de los ciudadanos), mientras que otros son más selectivos en lo que compran, asegurándose de que sea algo que realmente necesitan.
El alza de precios ha llevado a algunos a reducir la compra de carne o a recurrir a comidas de menor calidad o chatarra por ser más económicas. Se estima que las familias americanas podrían gastar 4,000 dólares más al año.
Las experiencias personales reflejan esta lucha. Individuos en California expresan incertidumbre y preocupación ante la subida de precios y la economía. Algunos comentan la dificultad para sobrevivir, con estimaciones de necesitar entre 3,000 y 5,000 dólares al mes para vivir de forma estable, o incluso 6,000 a 10,000 dólares para vivir cómodamente, mientras sus ingresos reales son significativamente menores.
La saturación del mercado laboral y la dificultad para encontrar un empleo estable, incluso con educación y experiencia, también contribuyen a la presión económica. La gente incluso recurre a robar artículos, aunque sean baratos, en tiendas de bajo costo.
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En resumen, con salarios que no siguen el ritmo y costos persistentemente elevados, tanto en vivienda como en bienes y servicios cotidianos, la vida que simboliza el Sueño Americano se aleja cada vez más.
La crisis de asequibilidad, exacerbada por factores como los aranceles y las altas tasas de interés, probablemente no disminuirá hasta que los costos de los préstamos disminuyan o los ingresos aumenten de manera significativa.
