El regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos ha detonado una cadena de crisis que se despliega simultáneamente en el terreno político, económico y social. Su gobierno, reinstalado con una agenda de confrontación, ha reactivado medidas de control migratorio que incluyen deportaciones masivas, operativos federales en varias ciudades y la suspensión de solicitudes de asilo.
La nueva ofensiva ha sembrado incertidumbre en millones de migrantes y encendido alertas en sectores económicos estratégicos —como agricultura, construcción y servicios— que dependen ampliamente de mano de obra extranjera y ahora enfrentan el riesgo de una contracción inmediata de su fuerza laboral.
Redadas migrantes: un nuevo ciclo represivo
Desde que Donald Trump asumió su nuevo mandato, su gobierno ha reanudado una estrategia agresiva de control migratorio. Recientemente, fuerzas federales lanzaron una operación masiva de detenciones en diversas ciudades, incluida una intervención en Nueva Orleans conocida como Operativo Catahoula Crunch. El operativo, destinado oficialmente a capturar inmigrantes con antecedentes penales, ha generado críticas por detenciones indiscriminadas, incluso de personas sin cargos previos.
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En paralelo, la administración ha endurecido la política migratoria y en materia de visas, algo que ha elevado la tensión en comunidades inmigrantes y generado protestas.
Según cifras oficiales, más de 527 mil personas han sido deportadas en 2025, mientras 1.6 millones han abandonado Estados Unidos voluntariamente en medio del endurecimiento de la política federal.
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Operaciones como “Operación Salvaguardia” han movilizado a agentes federales en zonas urbanas y agrícolas, provocando protestas y disturbios. En ciudades como Los Ángeles, Trump ordenó el despliegue de la Guardia Nacional tras manifestaciones derivadas de las redadas, una medida que grupos de derechos civiles califican de desproporcionada.
Amnistía Internacional han denunciado detenciones “indiscriminadas”, deportaciones aceleradas y la criminalización de migrantes, alertando de posibles violaciones a derechos humanos.
Trump abre la puerta a redadas en el Mundial 2026
El Gobierno de Estados Unidos confirmó que los operativos migratorios podrían mantenerse durante el Mundial de la FIFA 2026, de acuerdo con Andrew Giuliani, responsable del grupo de trabajo de la Casa Blanca para el torneo. El funcionario señaló que el presidente Donald Trump no descartó acciones de detención durante el evento deportivo.
Giuliani aseguró que toda medida que refuerce la seguridad será evaluada, y que la Administración no permitirá incidentes que comprometan el desarrollo del torneo, que se celebrará del 11 de junio al 19 de julio de 2026 en Estados Unidos, Canadá y México.
La organización del Mundial avanza en un contexto de operativos diarios contra migrantes sin autorización y bajo una política migratoria más estricta.
La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, informó que las solicitudes de visa para asistentes serán sometidas a revisiones más rigurosas, con filtros adicionales según criterios de seguridad nacional. Trump precisó que la entrada será más sencilla para algunos países, mientras que otros enfrentarán controles reforzados basados en análisis de riesgo.
Para reducir los retrasos en entrevistas consulares, la Casa Blanca y la FIFA lanzaron el sistema FIFA PASS, que garantiza una cita a quienes cuenten con boletos oficiales. El mecanismo ya redujo tiempos de espera en Argentina, Brasil y Ecuador.
Las autoridades enfatizaron que el boleto del Mundial no garantiza el ingreso a Estados Unidos: la visa sigue sujeta a requisitos formales y a la revisión de antecedentes del Departamento de Estado.
Tras el asesinato de Charlie Kirk: repercusiones políticas y sociales
La muerte del activista conservador Charlie Kirk quien fue un fuerte aliado de Trump sacudido al país y puesto en evidencia las fracturas sociales y políticas internas.
En respuesta, el gobierno ha tomado medidas drásticas: el Departamento de Estado de los Estados Unidos revocó las visas de seis extranjeros que celebraron o justificaron públicamente su muerte en redes sociales.
El Departamento justificó las medidas afirmando que Estados Unidos “no permitirá que extranjeros promuevan odio o violencia contra ciudadanos estadounidenses”.
Las sanciones han generado un debate global sobre la línea entre libertad de expresión y control migratorio, pues expertos advierten que la Casa Blanca está extendiendo la vigilancia ideológica a plataformas digitales para determinar la permanencia de extranjeros.
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Además, el presidente Trump otorgó a Kirk la Medalla Presidencial de la Libertad póstuma, un gesto simbólico que ha profundizado las divisiones.
Tensiones y respuestas: sociedad dividida, medidas drásticas
La combinación de redadas migratorias, políticas de visas más restrictivas y una reacción institucional ante la muerte de Kirk ha generado un clima de polarización, miedo y desconfianza.
El gobernador de Illinois, JB Pritzker han acusado a Trump de “avivar las llamas de la división” y alertan sobre un aumento de la violencia y la persecución de minorías.
Mientras que defensores de derechos humanos y organizaciones civiles advierten sobre riesgos de abusos, deportaciones injustas y medidas que socavan libertades básicas.
El retorno de Trump y estas decisiones reconfiguran la imagen internacional de Estados Unidos: un país más cerrado, con políticas migratorias estrictas y un uso activo del poder diplomático para controlar discurso y ciudadanía. Para América Latina, esto representa un desafío para migrantes, solicitantes de asilo y comunidades con lazos binacionales.
kach
