La reciente campaña militar de Estados Unidos donde ha atacado a más de 24 embarcaciones sospechosas de narcotráfico en el Caribe y el Pacífico, y que ha dejado un saldo de al menos 99 muertos, fue pensada inicialmente como una estrategia militar para enfrentar directamente a los cárteles mexicanos, según un extenso informe publicado por The Washington Post.
La estrategia iba dirigida a México
Stephen Milller, asesor de seguridad nacional del presidente Donald Trump, fue quién impulsó el uso de fuerza militar contra organizaciones criminales transnacionales, que en un principio contemplaba acciones militares dirigidas contra los principales cárteles de la droga que operan en México, indica The Post.
Conforme México aumentó su cooperación en materia de seguridad y disminuyó las operaciones de los cárteles en la frontera del sur, el plan original se concentró en los corredores marítimos del narcotráfico, específicamente en las aguas cercanas a Venezuela.
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Contexto: a inicios de diciembre, el Comando Sur de los Estados Unidos, que desde agosto ha atacado a más de 30 botes supuestamente ligados al narcotráfico en el Caribe y el Pacífico oriental, dio un giro en sus operativos en aguas internacionales al incautar el petrolero Skipper, que transportaba crudo venezolano.
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Cambios en el enfoque militar
El 25 de julio se firmó una directiva presidencial clasificada, que Miller ayudó a dirigir, que cambio el enfoque militar y autorizaba el uso de fuerza letal contra organizaciones criminales extranjeras designadas como “organizaciones terroristas”.
La directiva sentó las bases para una orden de ejecución, emitida el 5 de agosto por la secretaria de Defensa Pete Hegseth, donde se establecieron estándares permisivos de selección de objetivos para los ataques militares.
¿Qué permite la orden de ejecución del 5 de agosto?
En la orden se permite la acción letal basándose en una “certeza razonable” de que los hombres pertenecen a un grupo designado, al tiempo que exige una “casi certeza” de que no hay civiles presentes.
Varios funcionarios declararon a The Post que los criterios utilizados para atacar los barcos y la clasificación de cárteles como terroristas militares son similares a los “ataques de firma” que se usaron en la guerra contra el terrorismo tras el 11 de septiembre, aun cuando no existe una autorización explícita del Congreso para una nueva guerra.
“La idea de que un gobierno mate a personas basándose en una 'certeza razonable' de que pertenecen a un cártel de la droga es inaceptable”, declaró al medio Ryan Goodman, exasesor especial del Pentágono.
Esfuerzo del gobierno de EU para aumentar la presión contra Nicolás Maduro
El informe señala que la campaña militar contra embarcaciones sospechosas de narcotráfico se entrelaza con los esfuerzos del gobierno de Estados Unidos por incrementar la presión sobre el presidente venezolano, Nicolás Maduro, a quien Donald Trump ha acusado de facilitar el tráfico de drogas, aunque expertos han puesto en duda la solidez de esos señalamientos.
Como parte de esta estrategia, Trump ordenó “el bloqueo total y completo de todos los petroleros sancionados que entren y salgan de Venezuela” y dejó abierta la posibilidad de un conflicto armado con ese país, al adelantar que continuarán las incautaciones de buques vinculados al sector petrolero venezolano.
De acuerdo con NBC News, el presidente Trump evitó precisar si su objetivo final es derrocar a Nicolás Maduro y se limitó a señalar: “Él sabe exactamente lo que quiero. Él lo sabe mejor que nadie”.
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¿Por qué esto es importante?
Revela cómo una estrategia que comenzó para combatir a los cárteles mexicanos terminó convirtiéndose en acciones militares más amplias y letales, con consecuencias que van más allá de la lucha contra el narcotráfico.
JL
