En medio de la campaña de deportaciones del gobierno de Donald Trump, la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos eligió nuevos líderes centrados en la defensa de los migrantes. El cambio se produce bajo el pontificado del Papa León XIII y marca un giro en la atención episcopal frente al contexto político actual.
La elección se dio en el contexto de la primera gran reunión episcopal bajo el pontificado del Papa León XIII, lo que añade una dimensión simbólica al cambio de timón. El nuevo presidente del organismo, el arzobispo Paul S. Coakley, es un institucionalista con vínculos conservadores, pero que ha defendido la dignidad de las familias migrantes.
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“Jesús fue refugiado”, recordó Coakley tras la toma de posesión de Trump, llamando a los católicos a no olvidar sus raíces bíblicas.
Por su parte, el obispo Daniel E. Flores, de la diócesis fronteriza de Brownsville, Texas, fue elegido como vicepresidente tras una votación cerrada. Su segundo lugar con apenas 19 votos de diferencia revela una fuerte tendencia interna hacia la defensa de los derechos de los migrantes, una prioridad que ha defendido durante años.
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Una declaración inusual en camino
Los obispos preparan un “Mensaje Especial” sobre inmigración, una herramienta excepcional que no se utiliza desde 2013, cuando se pronunciaron contra la obligación de cobertura anticonceptiva de la Ley de Asistencia Asequible.
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Aunque hasta ahora la Iglesia en Estados Unidos no ha emitido un posicionamiento directo contra el gobierno de Trump, el actual clima político y eclesial podría empujar a una postura más frontal.
El arzobispo Timothy P. Broglio, presidente saliente, inauguró el encuentro con una declaración contundente:
“No es ciencia espacial, sino la Palabra de Dios”, dijo al referirse al mandato bíblico de proteger al extranjero.
Un liderazgo bajo presión
El nuevo equipo episcopal estará al frente durante el resto del mandato de Trump, lo que implica retos crecientes. En las últimas elecciones, los obispos pusieron el foco en el tema del aborto, tras el fallo que revocó Roe vs Wade. Ahora, la balanza parece inclinarse hacia la defensa migrante, en lo que podría significar un reacomodo estratégico ante el electorado católico y la opinión pública.
Este nuevo liderazgo marca un punto de inflexión: no sólo se trata de una renovación interna, sino de un posible cambio en el papel de la Iglesia frente al poder político.
LSHV
